Grandes biografías

Mis días de cineDiana Miriam Alcántara Meléndez

Grandes biografías

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Escrito por Diana Miriam Alcántara Meléndez 01 de marzo de 2012

Los escritores son creadores de ficción, independientemente del trabajo que realicen. Las biografías como tal han sido tema de debate entre los estudiosos pues, aunque narran la historia, aventuras y sucesos reales del sujeto o sujetos que abordan en sus textos, no dejan de ser un trabajo originado en la mente de quien escribe.

La biografía es la narración de la historia de vida de una persona; ya sea contada por la voz de quien la vivió, o trabajada a partir de documentos, memorias, cartas, textos, o grabaciones relativas a las personas o los sucesos que se abordan. Sin embargo, estos trabajos necesariamente están alterados, influidos, por los pensamiento y sentimientos de todos aquellos que toman parte activa en el desarrollo de la biografía; el que escribe, entonces, pone en papel lo que su mente, o la mente colectiva, quiere, recuerda, piensa o inventa.

Ya lo dijera Charles Dickens a través de su novela Grandes Esperanzas: “No voy a contar la historia como fue, sino como la recuerdo”. Porque eso es a lo que se refieren aquellos que han estudiado a la psique: las ideas cinematográficas como tal son producto de nuestra mente, relatos documentados, bien estudiados y con sustento, pero ficción a fin de cuentas.

Muchos escritores de guiones realizan una exhaustiva investigación sobre los temas de los que escriben; si se trata de un guión sobre un viaje al futuro, por ejemplo, se documentan en física, historia y ciencia. De la misma manera sucede cuando se trata de escribir guiones biográficos, se acompañan de información referente a la vida de la persona de quien tratará el proyecto.

Muchas películas que cuentan la historia de vida de personajes históricos basan su estructura y desarrollo en memorias o escritos (poemas o artículos periodísticos, por ejemplo) realizados por los propios protagonistas, en referencias escritas por personas que los conocieron (familiares, colaboradores, amigos o compañeros de trabajo), en material que los medios de comunicación cubrieron con lo relacionado a los eventos, o en otros trabajos escritos que aborden, a fondo o de manera superficial, los hechos.

Una biografía, escrita, hablada o en pantalla, nunca puede tomarse como la realidad total de los hechos, como la verdad absoluta. En juego también se encuentran la perspectiva, punto de vista, opinión y objetividad de quienes en ella participan. Por ejemplo, los sucesos que siguieron a la muerte de la Princesa Diana entre la familia real siempre será un misterio; lo que se nos presenta en la película La Reina (Reino Unido-Francia-Italia, 2006) es sólo un esbozo construido a partir de diferentes fuentes de información.

Lo mismo sucede con otras películas que hablan de hechos y personalidades de la historia, entiéndase cualquier caso que se relate acerca de reinados de otras épocas (El discurso del Rey [Reino Unido, 2010] o Elizabeth [Reino Unido, 1998]), vidas de políticos (Milk [EUA, 2008] o Nixon [EUA, 1995]), vidas de pintores (Lautrec [Francia, 1998]) o demás artistas (entre ellos las muchas películas que cuentan las vidas de cantantes como en Dreamgirls [EUA, 2006], diseñadores como Coco avant Chanel [Francia-Bélgica, 2009] o actores como en El Lunático [Reino Unido-Alemania-Japón-EUA, 1998]), por mencionar algunos ejemplos.

En una entrevista con respecto al largometraje J. Edgar (EUA, 2011), Leonardo DiCaprio comenta que la película como tal muestra una perspectiva o acercamiento de los hechos, pero lo que en realdad haya sucedido entre los personajes principales de la historia quedará sólo entre ellos.

Es precisamente por ello que incluso las más grandes biografías nunca dejarán de ser un trabajo de ficción. En un pasaje de la película El albergue español [Francia-España, 2002], el personaje principal, quien relata sus vivencias en una casa de estudiantes en un país extranjero, escribe: “Parece extraño, pero nuestras experiencias más embarazosas son las historias que más queremos contar”.

Es la naturaleza del hombre el pensar, meditar, reflexionar, imaginar, inventar y expresarse. Es un ser social intrigado por el pasado, el presente y el futuro, pero quien en cuanto se topa con algo que no conoce, no le queda más que especular, en este caso, crear a partir de información palpable (efímera, constante, confiable, sugerente o precisa).

Las biografías son de gran importancia vistas como documentos informativos, aproximaciones a temáticas de interés social, cultural y científico, y como tal, es notable su relevancia en la literatura y en el cine. Es trabajo ahora de los lectores y espectadores sumergirse en su contenido y aprender de él.

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