Nosferatu

Mis días de cineDiana Miriam Alcántara Meléndez

Nosferatu

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Escrito por Diana Miriam Alcántara Meléndez 14 de junio de 2012

Los inicios del cine y sus primeras producciones siempre resultarán trascendentes. Para aquella época el hombre se permitía experimentar abiertamente a fin de innovar en el campo. La evolución de la cinematografía va ligada a todas aquellas películas realizadas a través de su historia, mismas que representan tanto la ejemplificación del poder del cine de manera técnica, artística, comunicativa e informativa dentro de su rama, como significan la trascendencia de contenido presente en las historias que plasman la forma de vida y pensamiento de las sociedades en el momento en el que se desarrolla uno u otro proyecto. Nosferatu (Alemania, 1922) es una de aquellas películas.

Este largometraje mudo basa su trama en el cuento de Drácula, novela de terror escrita por Bram Stoker. La historia sigue a un vampiro, quien decide extender sus dominios hacia el pueblo de Wisborg (Alemania), por lo que ha decidido comprar una nueva casa; mientras el agente de bienes raíces encargado de hacer la transacción comienza a sospechar del misterioso Conde Orlok, el vampiro inicia el acecho en el pueblo, siendo la esposa del vendedor uno de sus objetivos principales.

Esta producción pertenece al movimiento denominado expresionismo alemán, un cine propositivo, alejado del molde norteamericano. El motivo principal de las películas realizadas en esa época obedecía al deseo de ser, en efecto, una forma de expresión en donde la historia, el método y el mensaje a comunicar siempre fueran claros desde cualquier ángulo que se le considerara.

Las principales características de este movimiento, los dos aspectos más relevantes y representativos de todo arte desarrollado bajo esta corriente de expresión artística son: la exteriorización de la subjetividad, así como el ambiente de caos y desesperación.
La iluminación de la película juega un papel importante para crear estos ambientes. En este caso presentando a lo desconocido con un tono más oscuro, mientras que la bondad se acompaña de una luz radiante y resplandeciente, en la idea del contraste entre el bien y el mal. Un importante aspecto que destaca en este largometraje es que la oscuridad nunca se presenta como un negro inminente, se juega con el claroscuro con el fin de darle a la historia un ambiente de misterio, drama y desconcierto.

De acuerdo con el expresionismo alemán los símbolos forman parte significativa dentro de las escenas. De esta manera la narrativa se nutre de diferentes elementos técnicos que se retroalimentan el uno al otro, ya sean ambientes, tomas, iluminación e incluso el uso de analogías. Por ejemplo la escena en donde los sarcófagos se encuentran repletos de ratas, siendo ésta una representación o extrapolación proveniente de la naturaleza del personaje del vampiro, dueño de los féretros.

Las tomas, por otra parte, ponen especial atención en diferenciarse la una de la otra de acuerdo con el objeto al que se encuentren enfocando y, en este caso, pueden diferenciarse tres principales tipos: las primeras son las que se encuentran enfocadas a las personas, tomas de tipo “close up” (de acercamiento) utilizadas para adentrar y acercar al espectador con los personajes y sus sentimientos, expresiones de alegría o temor, por mencionar algunas. El segundo tipo de tomas son las destinadas a la contemplación de escenarios u objetos, mismas que se encuentran propuestas para ubicar a espectador en el espacio y tiempo de la historia, le invitan a relacionarse en el contexto de los personajes y las situaciones que viven, dando una perspectiva a modo de reflexión. Las últimas tomas se refieren al tiempo destinado para los textos y diálogos que se leen en pantalla. Por tratarse de una película muda presente en la era sonora, lo que queda es preguntarse ¿se entendería la historia sin la presencia de estos textos?

La pregunta puede o no ser relevante para una sociedad acostumbra al cine sonoro y al acompañamiento de efectos tanto sonoros como visuales, pero es importante recordar la relevancia del cine realizado en una época en la que el arte en general fueran tal vez la única vía de expresión y denuncia entre la población, en donde lo más importante para los realizadores era que el mensaje fuera claro al mismo tiempo que implicara una verdadera forma de expresión social.

Los temas de reflexión se forjan como uno de los principales aportes de la película, en donde los protagonistas buscan, más que el bienestar propio, el bienestar social a través de la lucha conjunta contra los opresores de la historia.

Así, Nosferatu como representante de un movimiento artístico contribuye tanto en el rubro del arte cinematográfico, que comienza a alimentarse de las otras disciplinas, pero que también juega con una ideología de unión en contra de la guerra y de las plagas, encarnadas por los vampiros en la historia pero haciendo eco de la guerra y las demás situaciones sociales que se vivían en la Alemania de la década de la postguerra, los años 20 del siglo XX. De allí su legado para esta industria y para quienes participan en ella.

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