Visita Papa Francisco penal en Ciudad Juárez

Nacional / INT AGENCIAS

El papa Francisco advirtió en su visita al Cereso No. 3 de Ciudad Juárez que los problemas de inseguridad no se acaban cuando se encarcela a alguien y urgió a atender las causas estructurales de la violencia.

El Papa visitó Ciudad Juárez en el último día de su gira por México., En el aeropuerto miles de fieles lo esperaban con cantos. Jorge Mario Bergoglio descendió de la aeronave a las 11:10 horas y tras los primeros saludos con autoridades religiosas y civiles, besó y bendijo a varias niños, quienes le entregaron rodas blancas.
En su primer acto en esta ciudad, fronteriza con Estados Unidos, el líder católico recorrió el Cereso número 3. 
A su ingreso saludó a algunos familiares de presos en un túnel interior, mientras en la capilla intercambió palabras con el personal y los capellanes del lugar.A unos 700 internos de la que fuera una de las cárceles más peligrosas del país el papa les pidió "no quedar presos del pasado, del ayer" y "aprender a abrir la puerta al futuro".
El papa insiste en ir a prisiones en casi todos sus viajes al extranjero, algo que forma parte de su antigua costumbre de atender a los presos en su creencia de que lo más bajo de la sociedad merece dignidad.
Francisco ha criticado el abuso de la detención pendiente de juicio, descrito las cadenas perpetuas como una pena de muerte encubierta e instado a un abandono global de la pena capital.
En su discurso Francisco deploró las limitaciones del modelo penitenciario actual y señaló el “camino urgente” a tomar para “romper los círculos de la violencia y de la delincuencia”.
“Ya tenemos varias décadas perdidas pensando y creyendo que todo se resuelve aislando, apartando, encarcelando, sacándonos los problemas de encima, creyendo que estas medidas solucionan verdaderamente los problemas”, añadió.
Varios de los 700 detenidos presentes le dedicaron unos cantos antes de los mensajes dirigidos por el obispo responsable de la pastoral carcelaria, Andrés Vargas, y por la interna Evila Quintana.Según el obispo de Roma, la reinserción no comienza dentro de las paredes de la cárcel sino que debería comenzar afuera, en las calles de la ciudad, creando un sistema de “salud social” donde existan sanas relaciones en las plazas y en los hogares, donde se prevengan todas las acciones que lastimen a la comunidad.
En un intercambio de regalos, el pontífice entregó un crucifijo de cristal obra del maestro Pierluigi Morimanno.Una interna agradeció la visita del papa, a quien le dijo que su presencia era un "llamado para aquellos que se olvidaron que aquí hay seres humanos" y que aunque hayan cometido un delito "la mayoría tenemos esperanza de redención".
Dirigiéndose a los presos les pidió no olvidar que tienen a su alcance “la fuerza de la resurrección” y de la “misericordia divina” para dejar atrás el dolor de la caída y poder rehacer la propia vida después del arrepentimiento por los actos cometidos.
“Ahora les puede tocar la parte más dura, más difícil, pero que posiblemente sea la que más fruto genere, luchen desde acá dentro por revertir las situaciones que generan más exclusión”, los animó.
“Hablen con los suyos, cuenten su experiencia, ayuden a frenar el círculo de la violencia y la exclusión. Quien ha sufrido el dolor al máximo, y que podríamos decir ‘experimentó el infierno’, puede volverse un profeta en la sociedad”, abundó.
Después se dirigió al Colegio de Bachilleres para un encuentro con el mundo laboral.  El Papa advirtió hoy que Dios le pedirá cuenta a los “esclavistas de hoy”, en una dura crítica a la precariedad e ilegalidad laboral, a la mentalidad reinante que busca conseguir ganancias a cualquier costo.
“¿Qué quiere dejar México a sus hijos? ¿Quiere dejarles una memoria de explotación, de salarios insuficientes, de acoso laboral? ¿O quiere dejarles la cultura de la memoria de trabajo digno, del techo decoroso y de la tierra para trabajar?”, cuestionó.

Visita Papa Francisco penal en Ciudad Juárez

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El Papa visitó Ciudad Juárez en el último día de su gira por México.,

En el aeropuerto miles de fieles lo esperaban con cantos.

Jorge Mario Bergoglio descendió de la aeronave a las 11:10 horas y tras los primeros saludos con autoridades religiosas y civiles, besó y bendijo a varias niños, quienes le entregaron rodas blancas.

En su primer acto en esta ciudad, fronteriza con Estados Unidos, el líder católico recorrió el Cereso número 3.

A su ingreso saludó a algunos familiares de presos en un túnel interior, mientras en la capilla intercambió palabras con el personal y los capellanes del lugar.

A unos 700 internos de la que fuera una de las cárceles más peligrosas del país el papa les pidió "no quedar presos del pasado, del ayer" y "aprender a abrir la puerta al futuro".

El papa insiste en ir a prisiones en casi todos sus viajes al extranjero, algo que forma parte de su antigua costumbre de atender a los presos en su creencia de que lo más bajo de la sociedad merece dignidad.

Francisco ha criticado el abuso de la detención pendiente de juicio, descrito las cadenas perpetuas como una pena de muerte encubierta e instado a un abandono global de la pena capital.

En su discurso Francisco deploró las limitaciones del modelo penitenciario actual y señaló el “camino urgente” a tomar para “romper los círculos de la violencia y de la delincuencia”.

“Ya tenemos varias décadas perdidas pensando y creyendo que todo se resuelve aislando, apartando, encarcelando, sacándonos los problemas de encima, creyendo que estas medidas solucionan verdaderamente los problemas”, añadió.

Varios de los 700 detenidos presentes le dedicaron unos cantos antes de los mensajes dirigidos por el obispo responsable de la pastoral carcelaria, Andrés Vargas, y por la interna Evila Quintana.

Según el obispo de Roma, la reinserción no comienza dentro de las paredes de la cárcel sino que debería comenzar afuera, en las calles de la ciudad, creando un sistema de “salud social” donde existan sanas relaciones en las plazas y en los hogares, donde se prevengan todas las acciones que lastimen a la comunidad.

En un intercambio de regalos, el pontífice entregó un crucifijo de cristal obra del maestro Pierluigi Morimanno.

Una interna agradeció la visita del papa, a quien le dijo que su presencia era un "llamado para aquellos que se olvidaron que aquí hay seres humanos" y que aunque hayan cometido un delito "la mayoría tenemos esperanza de redención".

Dirigiéndose a los presos les pidió no olvidar que tienen a su alcance “la fuerza de la resurrección” y de la “misericordia divina” para dejar atrás el dolor de la caída y poder rehacer la propia vida después del arrepentimiento por los actos cometidos.

“Ahora les puede tocar la parte más dura, más difícil, pero que posiblemente sea la que más fruto genere, luchen desde acá dentro por revertir las situaciones que generan más exclusión”, los animó.

“Hablen con los suyos, cuenten su experiencia, ayuden a frenar el círculo de la violencia y la exclusión. Quien ha sufrido el dolor al máximo, y que podríamos decir ‘experimentó el infierno’, puede volverse un profeta en la sociedad”, abundó.

Después se dirigió al Colegio de Bachilleres para un encuentro con el mundo laboral.

El Papa advirtió hoy que Dios le pedirá cuenta a los “esclavistas de hoy”, en una dura crítica a la precariedad e ilegalidad laboral, a la mentalidad reinante que busca conseguir ganancias a cualquier costo.

“¿Qué quiere dejar México a sus hijos? ¿Quiere dejarles una memoria de explotación, de salarios insuficientes, de acoso laboral? ¿O quiere dejarles la cultura de la memoria de trabajo digno, del techo decoroso y de la tierra para trabajar?”, cuestionó.

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