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Espectáculos

Phoenix conserva su carácter en filme

EFE
PARÍS, FRA, lunes 09 de marzo 2015, actualizada 10:53 am

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Joaquin Phoenix es un hombre en búsqueda permanente. Tanto, que los directores que trabajan con él deben embridar esa intensidad, como le sucedió a Paul Thomas Anderson en el rodaje de su última película, Inherent Vice: "¿Joaquin, podrías tan sólo entrar en la habitación, cerrar la puerta y ya está?".

La anécdota, que el actor evoca en una entrevista, refleja bien el carácter obsesivo, metódico y perfeccionista de una de las personalidades más singulares de Hollywood, que siempre logra dotar a sus personajes de una turbulenta intimidad.

Su encarnación del detective privado Doc Sportello en la última película de Anderson se aleja algo de esas naturalezas torturadas con las que se le identifica (Gladiador, Walk the Line, The Master...) , pero conserva su toque distintivo.

"Siempre estaba buscando, intentando encontrar algo qué hacer. Pero a veces se trata simplemente de salir ante la cámara, meterse en un coche y punto", dice el actor, que recuerda que Anderson no es un director que deje mucho a la improvisación.

Por eso, cuando Phoenix -amable a veces, franco siempre- llega a una conclusión sobre una escena y piensa "ya lo tengo", rápidamente se da cuenta de que es una idea terrible, "porque entonces le estás diciendo a la audiencia lo que tiene que sentir, le estás vendiendo una idea".

"Odio esas actuaciones cuando veo al actor detrás del personaje, en plan 'ya ves de qué va esto, estamos haciendo una comedia'. ¡No quiero conocer su jodida opinión! Esa es mi concepción de la interpretación", señala.

Si algo caracteriza el papel de Doc Sportello es su estado de embriaguez a lo largo de la película, causado por un ingente consumo de marihuana, que tan pronto le proporciona lucidez como obnubila su mente y ofusca sus acciones.

A Phoenix, que enlaza un cigarro (de tabaco) tras otro durante la entrevista, no le avergüenza reconocer que sí, fumó porros (mariguana) antes en su vida, así que sabe bien qué se siente y cómo actúa un consumidor de "hierba".

Pero confiesa que no pretendía encarnar al prototipo de "fumado", sino que su trabajo era más bien "experimentar algo y dejar al espectador que extraiga lo que quiera".

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