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Deportes

Afición 'cobija' a Agustín Marchesín

HUGO CARRILLO
TORREÓN, COAH, sábado 09 de abril 2016, actualizada 8:58 am

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"Olé, Olé, Marche, Marche" coreaban las tribunas en honor al portero Agustín Marchesín, que volvía a la vida tras el tropiezo del martes y le regalaba a su afición eso que mejor sabe hacer: atajar.

Marchesín pisó el césped del estadio Corona, la gente le aplaudía como si llegara de jugar un Mundial con la albiceleste. El error contra el América no dejaba de atormentar al portero; los gestos que hacía el sudamericano eran de garra, con la intención de no caer y seguir con el rendimiento que se acostumbra ver en él.

El argentino no sonríe, no se distrae y muchos menos se equivoca. Toca la bola, ataja, hace saltos y voltea a ver las tribunas; sabe que tiene un grandísimo compromiso después del derrumbe anímico en el Azteca.

Mientras el arquero acaparaba las miradas en las gradas, la afición no tardó en gritar el gol de Djaniny Tavares, el africano puso el primero en siete minutos; los santistas enloquecieron olvidando la noche del martes. Su anotación inyectó confianza, los rostros de los seguidores laguneros lo comprobaban.

El clásico grito de guerra empezó a hacer eco en el Corona, la gente quería más en la primera mitad. El habitual parado de Zubeldía en vez de poner en peligro la puerta de Melitón Hernández, dejaba respirar al Veracruz. El Santos fue de más a menos en un primer tiempo que en teoría parecía un encuentro fácil para los albiverdes.

Unos cuántos destellos de Martín Bravo y Bryan Rabello merecieron los aplausos del "respetable". Santos sin mostrar más de lo que hizo en los diez minutos iniciales, le bastó para irse arriba antes del descanso.

"La Rata" lo vuelve a hacer

Los elogios a Marchesín fueron en aumento en la segunda mitad al igual que la intensidad de Santos Laguna. El equipo de Zubeldía logró hacer lo que la afición esperaba: meter a Veracruz en su campo.

Los Tiburones sufrían ante el ataque lagunero. Rabello, Tavares y Bravo formaron un tridente que puso en aprietos a Hernández y su zaga defensiva; la recompensa llegaría en manos de "La Rata" para anotar el segundo.

Pasión, felicidad y euforia, era lo que se vivía en cada sección del estadio Corona tras la segunda anotación. Martín Bravo sigue metiendo goles, pasó de ser un refuerzo con dudas a un elemento que ya es uno de los más queridos por los santistas. Bravo es el clásico "guerrero" en la cancha y eso es venerado y reconocido por las tribunas.

La confianza de Santos al parecer renace con una buena actuación. Marchesín se va de este encuentro como un héroe a pesar de solo haber intervenido en una clara de gol, y por otro lado, "La Rata", sigue demostrando a la afición lagunera el porqué llegó a la institución, a pesar de tener un medio año con Dorados de bajo rendimiento.

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