22 de octubre de 2019 notifications
menu desktop_windows
Internacional

Masacre en base aérea agravar crisis en Libia

NOTIMEX
TRÍPOLI, LIBIA, domingo 21 de mayo 2017, actualizada 8:16 am

Enlace copiado

El asesinato de más de 140 personas en una base aérea en el sur de Libia, atribuido a fuerzas afines al gobierno de unidad reconocido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), amenaza con agravar la guerra civil en este país. El coronel Ahmed Mismari, portavoz del Ejército Nacional Libio (ENL), liderado por el mariscal Jalifa Hafter, confirmó la muerte de 141 personas, incluidos civiles, en el ataque perpetrado contra su base aérea de Al-Shatti Brak, en pleno desierto libio.

El ataque fue planeado y conducido por una milicia aliada del gobierno, dirigida por Ahmed Abduljalil al-Hasnawi, para tomar el control de la base aérea, señaló Mismari en una conferencia de prensa, durante la cual advirtió que el ENL dará una dura respuesta.

El vocero afirmó que el ENL había comenzado ya ataques aéreos en la base aérea de Jufra y que continuarían, "no habrá ningún alto al fuego", sentenció, citado en reportes del periódico local Libya Herald.

Precisó que en el asalto murieron 103 hombres de ambos bandos y que otros 42 resultaron heridos, mientras que el resto de las víctimas eran civiles que trabajaban en la base, como los conductores de los camiones utilizados para distribuir suministros.

Indicó que los miembros de la milicia leal al gobierno en Trípoli llevaron a cabo ejecuciones sumarias durante su asalto a la base del ENL, aprovechando que los soldados regresaban de un desfile militar y no estaban armados.

La mayoría de los muertos son soldados del ENL, una alianza en el este del país que no reconoce el gobierno en la capital, Trípoli, y ha estado en control de la base aérea desde diciembre pasado.

Las fuerzas de Al-Hasnawi, leales al Acuerdo Nacional de Gobierno (ANG) reconocido por la ONU, negaron haber lanzado el ataque, por lo que fue establecida una comisión para investigar las acusaciones del ENL.

El ministro de Defensa del ANG, Mahdi al-Barghathi, fue suspendido hasta el resultado de investigación, al igual que Jamal al-Treki, jefe de la milicia "Tercera Fuerza" del ANG, señalada como responsable directa del ataque.

Libia ha sido sacudida por el caos desde el levantamiento popular de 2011 que derrocó y mató al líder libio Muammar Gadafi, ya que milicias y autoridades rivales luchan por hacerse del control del país, rico en petróleo.

Martin Kobler, enviado de la ONU a Libia, expresó su "indignación" por los informes del mortal ataque y advirtió que si se trató de un "ataque no provocado", entonces podría constituir crímenes de guerra y ser procesado por la Corte Penal Internacional (CPI).

El presidente del Parlamento libio, Aguila Saleh, acusó a la Tercera Fuerza del ANG de cometer una "grave violación" al acuerdo de tregua alcanzado entre Haftar y Fayez al Sarraj, jefe del gobierno basado en Trípoli, en Abu Dhabi el pasado 2 de mayo.

Después de las conversaciones de reconciliación, los dos hombres afirmaron haber acordado poner fin a la violencia en el sur de Libia, pero tras el ataque en Al-Shatti Brak, el ANG ordenó a las fuerzas armadas "tomar las medidas necesarias para responder al asalto", dijo Saleh.

Las declaraciones y los hechos han encendido las luces de alarma, pues el conflicto podría agravarse en los próximos días.

Viven en medio del caos

Libia es un estado fallido, víctima del caos y de la guerra civil desde que en 2011 la OTAN contribuyera a la victoria de los rebeldes frente a la larga dictadura de Muamar al Gadafi.

En la actualidad, dos gobiernos se disputan el poder apoyados por distintas milicias: uno sostenido por la ONU en Trípoli y otro en el este bajo la ascendencia militar de Hafter, un antiguo miembro de la cúpula militar que aupó al poder a Al Gadafi y que años después, reclutado por la CIA estadounidense, devino en su principal opositor en el exilio.

El controvertido mariscal tiene en la actualidad abiertos otros dos frentes de guerra en el país: uno en la ciudad de Derna, primer bastión de los grupos yihadistas que gracias a la anarquía han proliferado en el país.

Y otro en Bengazi, capital del este del país y segunda ciudad en importancia de Libia, que mantiene bajo fallido asedio desde mayo de 2014.

Sebha, oasis en el que conviven diversas tribus tuareg, disfruta de un alto valor estratégico, ya que además de ser clave para la producción de petróleo en el oeste de Libia, es la puerta de entrada del contrabando de comida, armas, personas y combustible, negocios que cada año mueven miles de millones de dólares.

RELACIONADAS
COMENTA ESTA NOTICIA
Cargando comentarios...
Cargando más noticias...
Cargando tendencia...