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Internacional

Lula ingresa en la prisión de Curitiba

El líder del Partido de los Trabajadores cumplirá su condena en una sala ‘especial’

EFE
CURITIBA, BRASIL, domingo 08 de abril 2018, actualizada 9:01 am

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El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva ingresó ayer en la sede de la Policía Federal de la ciudad de Curitiba, donde será recluido para empezar a cumplir su pena de doce de prisión por corrupción y lavado de dinero.

Lula llegó a Curitiba en avión procedente de Sao Paulo, donde se entregó a la Policía Federal en cumplimiento del auto de prisión dictado el pasado jueves por el juez Sergio Moro.

Cientos de simpatizantes y detractores, separados por un cordón policial de unos 30 metros de distancia, acompañaron el histórico momento apostados en los alrededores del recinto.

La Policía Federal tuvo que dispersar con gases lacrimógenos a partidario de Lula que protestaban en la puerta de la institución en el momento del aterrizaje del helicóptero en el que el expresidente fue trasladado hasta la prisión.

Los detractores del dirigente, por su parte, festejaron intensamente su encarcelamiento con pitos, cacerolazos y fuegos artificiales.

Lula, de 72 años, se entregó ayer a las autoridades después de pasar las dos últimas dos noches atrincherado en el Sindicato de los Metalúrgicos de Sao Bernardo do Campo, en la región metropolitana de Sao Paulo, arropado por simpatizantes que intentaron impedir por la fuerza la salida de su líder.

El líder del Partido de los Trabajadores (PT) cumplirá su prisión en una sala "especial" de unos 15 metros cuadrados y en cuyo interior hay una cama, una mesa con sillas, un baño privado y una ventana que da al patio interior de la sede policial.

Esta sala está aislada de la veintena de reclusos que están internados en la sede policial, siete de ellos por el caso de corrupción en Petrobras, por el que fue condenado Lula.

El exjefe de Estado (2003-2010) se encontrará, entre otros, con Renato Duque, exdirectivo de Petrobras, y Leo Pinheiro, expresidente de OAS, la constructora que dijo haberle cedido un lujoso apartamento en el litoral paulista a cambio de contratos con la petrolera y que motivó su condena.

También estará a pocos metros de la celda donde se encuentra el exministro Antonio Palocci, uno de sus principales correligionarios que pasó de defender a Lula a acusarle de firmar un "pacto de sangre" con la constructora Odebrecht, también implicada en la trama, que incluía "un paquete de sobornos" para el PT.

En caso de que sean rechazadas las futuras apelaciones, el tornero que se transformó en presidente estará durante al menos dos años en prisión en régimen cerrado.

'¡Saldré de ésta más fuerte!'

Lula da Silva ofreció un combativo discurso ante cientos de seguidores en el que se dijo víctima de una injusticia de la que, aseguró, saldrá "mayor, más fuerte, más verdadero e inocente".

"Cuanto más me atacan, más crece mi relación con el pueblo", dijo en referencia a medios de comunicación brasileños como el grupo Globo, que el exmandatario considera partícipe junto a la Fiscalía de una trama para dejarlo fuera de las elecciones presidenciales de octubre próximo.

"Los poderosos pueden matar una, dos o tres rosas, pero jamás conseguirán detener la llegada de la primavera", agregó Lula da Silva, quien ofreció un discurso de cerca de una hora antes de ser llevado en hombros por sus simpatizantes.

Fue la primera vez que el expresidente se pronunció en público, tras la orden del juez Sergio Moro de entregarse a la policía antier viernes antes de las 17:00 hora local para cumplir la condena de 12 años y un mes de cárcel por corrupción y lavado de dinero dictada en su contra en el marco de la Operación Lava Jato.

"Ustedes tendrán que transformarse en Lula y caminar por el país haciendo lo que se tienen que hacer. ¡Tienen que saber que la muerte de un combatiente no para la revolución!", lanzó.

Aseveró que vive un momento de "mayor indignación que un ser humano vive", y negó ser contra la Operación Lava Jato, que provocó un terremoto político en buena parte de América Latina por las coimas (sobornos).

Juez prohibe protestas

Un juez brasileño prohibió ayer protestas y acampadas en los aledaños de la sede de la Policía Federal de Curitiba, donde el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva comenzó a cumplir la pena de 12 años de prisión por corrupción, informaron fuentes oficiales.

La decisión fue tomada en la noche de ayer sábado por el juez Ernani Mendes Silva Filho tras verificar "aglomeración de personas y movimientos que pueden ocasionar transtornos a los vecinos de la región y grave lesión al orden de la seguridad".

Cientos de simpatizantes y detractores del exmandatario, que ayer pasará su primera noche en prisión, se concentraron en los alrededores del recinto en un clima de tensión que obligó a la Policía Militarizada a establecer un cordón policial de 30 metros para separar a ambos grupos. El magistrado prohibió la entrada de personas y vehículos no autorizados en las calles próximas al recinto donde Lula está en prisión para "evitar acontecimientos violentos".

‘¡Saldré de ésta más fuerte!’

Lula da Silva ofreció un combativo discurso ante cientos de seguidores en el que se dijo víctima de una injusticia de la que, aseguró, saldrá “mayor, más fuerte, más verdadero e inocente”.

“Cuanto más me atacan, más crece mi relación con el pueblo”, dijo en referencia a medios de comunicación brasileños como el grupo Globo, que el exmandatario considera partícipe junto a la Fiscalía de una trama para dejarlo fuera de las elecciones presidenciales de octubre próximo.

“Los poderosos pueden matar una, dos o tres rosas, pero jamás conseguirán detener la llegada de la primavera”, agregó Lula da Silva, quien ofreció un discurso de cerca de una hora antes de ser llevado en hombros por sus simpatizantes.

Fue la primera vez que el expresidente se pronunció en público, tras la orden del juez Sergio Moro de entregarse a la policía antier viernes antes de las 17:00 hora local para cumplir la condena de 12 años y un mes de cárcel por corrupción y lavado de dinero dictada en su contra en el marco de la Operación Lava Jato.

“Ustedes tendrán que transformarse en Lula y caminar por el país haciendo lo que se tienen que hacer. ¡Tienen que saber que la muerte de un combatiente no para la revolución!”, lanzó.

Aseveró que vive un momento de “mayor indignación que un ser humano vive”, y negó ser contra la Operación Lava Jato, que provocó un terremoto político en buena parte de América Latina por las coimas (sobornos).

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