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Nacional

Policías en riesgo; historias de misiones contra crimen

Más de 350 policías federales han muerto durante el combate al narcotráfico en diferentes áreas geográficas del país

AGENCIAS
CIUDAD DE MÉXICO, martes 23 de octubre 2018, actualizada 8:07 am

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Con motivo de los 90 años de la creación de la Policía Federal (PF), elementos de esa institución cuentan sus historias de momentos que marcaron su vida durante el cumplimiento de una misión encomendada por sus mandos.

Predominan las experiencias del personal de las siete divisiones en la lucha contra el crimen organizado en el país. Son "historias en las que entregan su corazón, valor y sacrificio", destaca la institución como parte de ese trabajo testimonial. Resalta el caso del oficial Adrián, investigador de la Academia Superior de Seguridad Pública, quien durante seis años siguió la pista a Servando Gómez Martínez "La Tuta", cuya información obtenida permitió su captura en febrero de 2015.

Junto con esta, se menciona la historia de Elizabeth, una agente de la Dirección de Tráfico y Contrabando, quien en la década pasada recabó datos sobre los movimientos de "La Tuta", mediante labores de inteligencia en la localidad de Arteaga, Michoacán, lugar de nacimiento del capo.

Destaca la del agente Cornejo y sus compañeros, que fueron emboscados en 2009, cuando realizaban patrullajes en la comunidad de Las Cruces, municipio de Tumbiscatío, Michoacán, uno de los principales centros de operación del fundador de "Los Caballeros Templarios", Nazario Moreno "El Chayo" y, paralelamente, la del oficial Trejo, quien narra cómo en 2010 un grupo de compañeros fue víctima de la explosión de un coche bomba en Ciudad Juárez, Chihuahua, el primero que se registró en el municipio fronterizo.

ZONAS DE OPERACIÓN

De acuerdo con datos oficiales, más de 350 policías federales han muerto durante el combate al narcotráfico en diferentes áreas geográficas del país. La corporación ha estado desplegada en el territorio mexicano, pero profundizó operaciones en los estados de Michoacán, Chihuahua, Tamaulipas, Guerrero y Veracruz, azotados por las organizaciones delictivas.

En diciembre de 2014 fueron movilizados más de 2 mil agentes en 22 municipios del Estado de México, Guerrero, Morelos y Michoacán, que comparten la región de la Tierra Caliente.

En esta última zona, la Policía Federal sufrió importantes bajas derivadas del combate a "La Familia Michoacana" y posteriormente a "Los Caballeros Templarios".

CAYERON EN UN RETÉN MONTADO POR SICARIOS

Las primeras asignaciones del oficial Adrián, de la División Antidrogas, fueron en la Ciudad de México, y como parte de su trabajo, asegura, fue posible desarticular al primer círculo de seguridad de diversos criminales, que se creía, eran una leyenda.

En 2011, luego de la detención de Gilberto Barragán Balderas "El Tocayo", uno de los líderes principales del Cártel del Golfo, la Policía Federal obtuvo líneas de investigación que permitieron ubicar a otro capo más del grupo delictivo en el municipio de Miguel Alemán, Tamaulipas.

Para realizar labores de inteligencia se comisionó a Adrián y a otra compañera para que acudieran al municipio tamaulipeco.

Recuerda que ambos, con ropa y vehículo civiles, circulaban por la carretera Nuevo Laredo-Reynosa, cuando se dieron cuenta que en el camino no había más vehículos. Negocios, algunas viviendas e incluso las gasolineras, se encontraban en completo abandono, con muestras de haber sufrido un incendio intencional.

A pesar de ello, señala, continuaron con el viaje. Al llegar a la entrada del municipio de Miguel Alemán fueron abordados por una camioneta tipo pick-up color naranja y dice que en ese momento se dieron cuenta que en la batea había un sujeto que portaba un arma de fuego tipo Barret, calibre 50 milímetros, que apuntaba justo hacia el vehículo en el que viajaban.

"Segundos después bajaron de la camioneta naranja dos personas con armas de fuego cortas y largas, chalecos tácticos y granadas de fragmentación", detalla.

Comenta que al alzar la vista, pudieron darse cuenta que la camioneta naranja estaba acompañada de unas veinte vehículos más con hombres a bordo, quienes además de portar armas de fuego, estaban bajo los efectos de alguna droga.

Narra que los sujetos los comenzaron a agredir física y verbalmente. Les daban golpes en la cabeza y cachetadas, mientras les preguntaban sobre el motivo por el que circulaban por la carretera de La Ribereña.

Relata que después de hora y media de amenazas, los sujetos recibieron la instrucción del jefe de que los dejaran ir porque "estaban limpios" y no pertenecían a un cártel.

‘Era una emboscada desde arriba del cerro’

El policía tercero Cornejo recuerda la emboscada que vivió en Michoacán, en diciembre de 2009, cuando salió con un grupo de compañeros a patrullar la base de Tumbiscatío, zona controlada entonces por “Los Caballeros Templarios”: “Una tarde —explica— uno de los comandantes nos dijo que al día siguiente había que desayunar temprano porque saldríamos a Las Cruces, con la instrucción de hacer presencia y patrullar. En ocasiones me tocaba manejar, por lo que revisaba la carta y hacía mi croquis de la brecha que íbamos a cubrir; anotaba todos los ranchos que pasábamos, las salidas y los puntos por los que podríamos ser agredidos.

“Ese día salimos a bordo de cuatro patrullas a eso de las nueve y media de la mañana. Dos horas y algunos minutos después llegamos a Las Cruces, en donde estuvimos hasta las seis y media de la tarde aproximadamente. “Aunque el comandante del agrupamiento nos había dicho que nos llevarían comida, ésta nunca llegó. Comimos una sardina que un compañero compró y dos kilos de tortillas. Debía alcanzar para más de 25 elementos. Y es que en el poblado no había mucho qué comprar.

“Con una sensación rara, iniciamos el regreso a Tumbiscatío. Nuestra unidad era la punta del convoy. Sugerí a mi superior tomar el camino de pavimento que pasaba junto al poblado de Nueva Italia, pero mi jefe prefirió regresar por el camino de brechas por el que habíamos llegado y poner música de banda, al tiempo que me decía: ‘Si me muero, que sea escuchando la banda’. Puse la música bajita, para mantener la atención del entorno y no iba ni la mitad de la primera canción, cuando de pronto vi luces que venían del cerro.

“Sentí varios disparos que impactaron en la camioneta y que me pegaron en la cadera. Sentí caliente. ¡Era una emboscada desde arriba del cerro!“[Hubo] otros disparos más del lado izquierdo. Las esquirlas de las granadas se me impactaron en el brazo izquierdo, pero no lo sentía”. Asegura que pudo rehabilitarse y reincorporarme a la PF.

Tras los pasos de ‘La Tuta’

Sus habilidades como investigadora llevaron a la oficial Elizabeth a formar parte de un grupo especial de la Policía Federal (PF) que siguió la pista a varios líderes de la delincuencia organizada, entre ellos, Servando Gómez Martínez “La Tuta”, hoy preso en el penal del Altiplano.

Con apenas 24 años se graduó de la Academia Superior de Seguridad Pública de la corporación y en 2007 ingresó a la Dirección de Tráfico y Contrabando.

Elizabeth, la primera mujer en ocupar una Dirección de Área en campo de la División Antidrogas, relata que en 2008 fue comisionada al grupo de trabajo Michoacán, lo que implicaba realizar labor de inteligencia en municipios como Morelia, Lázaro Cárdenas, Arteaga, Múgica y otras zonas donde tuvo influencia el cártel de “Los Caballeros Templarios”.

En entrevista, cuenta que en febrero de 2008, en las fiestas de la Candelaria, fue comisionada junto con un compañero en Arteaga, municipio de la Tierra Caliente, donde es originario “La Tuta”.

Comenta que esperaba que a las actividades religiosas, a la feria o a las peleas de gallos asistiera Servando Gómez, quien en ese entonces no era un personaje mediático, por lo que se contaba sólo con una fotografía que lo identificaba.

Narra que desde muy temprano ella y su compañero, quienes se hicieron pasar por pareja, llegaron a Arteaga. Se dirigieron a la parroquia del lugar y se integraron a las actividades en la plaza pública. Observaron a la gente y el desarrollo de las actividades, hasta que llegó el momento de ingresar al palenque.

En plena celebración, comenta que mientras simulaban disfrutar del evento buscaban en los rostros de los 200 asistentes el que coincidiera con los rasgos de la fotografía de “La Tuta”.

Después de dos horas de estar en el palenque, relata que observaron salir a varios hombres apresuradamente del sitio, lo que no era una buena señal, por lo que decidieron abandonar el evento y se quedaron a la deriva e incomunicados.

Recuerda que lograron establecer comunicación y llegar al punto de reunión acordado con sus compañeros, sin que se produjera algún incidente.

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