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Doctor en Casa

Una falla, otro origen

La función tiroidea y el embarazo

FABIOLA PÉREZ-CANEDO
Torreón, Coahuila, jueves 03 de enero 2019, actualizada 9:21 am

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La tiroides es una importante glándula que ayuda en el metabolismo y, durante el embarazo, experimenta cambios fisiológicos porque se incrementan sus necesidades, por lo que debe operar adecuadamente, a fin de no afectar el desarrollo del bebé ni la salud de la madre.

El médico ginecólogo, César Manuel González Hernández, explicó que las enfermedades tiroideas son comunes y algunas son diagnosticadas hasta que ya se logró el embarazo, cuando se observa que ha tenido antecedentes de complicaciones en este sentido, ya sea porque no logra la concepción o porque los ha perdido.

"Si la mujer ya sabe que tiene un problema, lo ideal es corregirlo, llevar un buen control y luego intentar embarazarse, en caso de que no, se debe revisar la hormona TCH, sobre todo cuando hay antecedentes en la familia, factores de alto riesgo o que la mujer ha tenido síntomas que sugieran que haya un problema tiroideo", comentó.

El especialista en embarazos de alto riesgo señaló que el problema puede ser hipertiroidismo o hipotiroidismo. El primero se refiere a que la glándula funciona de más y puede ocasionar “Tormenta Tiroidea”, lo que desencadena una falla cardíaca importante que puede llevar a la madre a la muerte. También se pueden provocar otros padecimientos como la preclamsia, afectaciones al bebé en el desarrollo neurológico, problemas cardiacos, etc.

El hipotiroidismo es más común, pero puede presentar problemas para concebir o abortos, muertes del feto in útero, restricción en el crecimiento intrauterino, desprendimiento prematuro de placenta, preclamsia, sangrado uterino después del parto, hemorragias obstétricas, y en el feto puede tener problemas en el desarrollo neurológico.

"Hoy en día, a todos los bebés cuando nacen se les debe hacer el tamizaje metabólico, para determinar que esté funcionando bien su tiroides, porque si no se hace, puede tener problemas en el desarrollo neurológico y psicológico, creatinismo", expresó.

Síntomas

El médico explicó que, para sospechar que una madre puede tener hipertiroidismo es que tenga intolerancia al calor, diarrea, que no incremente de peso en el embarazo, que suba la presión, nerviosismo, irritabilidad, insomnio o palpitaciones. En el hipotiroidismo, por el contrario, se presenta una intolerancia al frío, piel seca, aumento de peso, caída de cabello, resequedad en la piel, estreñimiento y muchas fracturas en las uñas.

"Algunos estudios consideran que son 5 de cada 100 mujeres las que presentan algún trastorno tiroideo, sería muy frecuente", expresó González Hernández.

Señaló que la gran mayoría son autoinmunes, es decir, no se tiene a ciencia cierta una razón para encontrar la enfermedad, como si las propias defensas estuvieran en contra del cuerpo, lo que da un primer proceso de tiroiditis y después destruye y baja a hipotiroidismo.

Comentó que anteriormente se asociaba a la deficiencia de iodo en la alimentación, sin embargo, esto resulta ser muy poco común.

El ginecólogo explicó que los problemas tiroideos se han asociado también a la diabetes y se piensa que hay cierta predisposición genética. Indicó que otro factor es que, en el embarazo, hay cierta producción de hormonas que generan un incremento en la tiroides, además de enfermedades que aumentan el tamaño de la placenta, como el embarazo molar, la preclamsia o cuando el bebé es muy grande, lo que puede provocar una especie de hipertiroidismo durante la gestación.

Sí tiene solución

El ginecólogo señaló que, lo más importante en estos casos, es atenderse de inmediato. Es decir, si la paciente cuenta con el diagnóstico desde antes, debe acudir con su especialista en Endocrinología, para que pueda estar en condiciones óptimas de generar un embarazo.

Una vez ya embarazada, debe acudir con un especialista en Ginecología que tenga experiencia en el manejo de estos problemas, para que se pueda ver en forma conjunta con el endocrinólogo y se pueda corregir.

El tratamiento para el hipertiroidismo se corrige con propiltiouracilo o beta bloqueadores, mientras que el hipotiroidismo requiere de levotiroxina.

González Hernández señaló que, si la paciente lleva un control adecuado y se realiza sus perfiles tiroideos, los embarazos pueden cursar con una probabilidad muy baja de riesgo, pero indicó que es muy importante acudir con el especialista y llevar el tratamiento óptimo.

"En general, los embarazos pueden tener un muy buen resultado si se corrigen estos problemas, si se lleva el control y el tratamiento", expresó.

Estudios consideran que son 5 de cada 100 mujeres las que presentan algún trastorno tiroideo.
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