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Siglo Nuevo

Perspectivas económicas del nuevo sexenio

Urgencia de alcanzar la solidez económica nacional

Víctor Acxel Amarillas Urbina
jueves 10 de enero 2019, actualizada 9:47 am

Cada seis años parte de la actividad económica nacional se detiene y básicamente, comienza de nuevo.

Cada sexenio presidencial marca el inicio de un ciclo, no solamente político, sino también económico. Cada seis años parte de la actividad económica nacional se detiene y básicamente, comienza de nuevo. Si lo analizamos por sectores, esto principalmente sucede en el secundario, es decir, el industrial y más específicamente en la industria manufacturera y de la construcción, a lo cual, si le agregamos la curva de aprendizaje en la asignación y ejecución del gasto público federal, históricamente cada primer año del sexenio presidencial es una “cuesta de enero”, para la actividad económica en general.

En ese contexto, el actual inicio de sexenio aparenta ser aún más complicado, temas como la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAIM); las iniciativas sobre utilizar las reservas internacionales del Banco de México (Banxico) para financiar gasto público, regular las comisiones bancarias, modificar la normatividad que rige las concesiones y asignaciones mineras; nacionalizar las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afores), etcétera, han sido temas que no han agradado a los mercados ¿Por qué? Una sola palabra resume la respuesta, todos esos temas generan incertidumbre.

PAQUETE ECONÓMICO 2019

Afortunadamente para la economía mexicana, esta incertidumbre disminuye en la medida en que el nuevo gobierno otorga credibilidad mediante perspectivas económicas positivas y factibles. En ese sentido, el Paquete Económico 2019 es el punto de partida, la razón es que este documento establece el papel de la nueva administración ante los retos económicos, políticos y sociales del país en los siguientes seis años, donde si el mercado considera positivo el planteamiento del problema y su posible solución, los agentes dentro del mercado reaccionarán positivamente invirtiendo en el país, mientras que, si lo considera negativo, buscarán otro lugar de destino con mayor certidumbre para sus inversiones.

/media/top5/PaqueteEconomico01.jpg Foto: El Universal/Alejandra Leyva

Dentro del Paquete Económico 2019, se encuentran tres documentos: los Criterios Generales de Política Económica (CGPE), la Iniciativa de Ley de Ingresos de la Federación (ILIF) y el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF). Tradicionalmente se les otorga una mayor importancia a los últimos dos documentos, porque implican cuántos impuestos pagarán los contribuyentes y en qué se destinarán esos recursos recaudados. Sin embargo, el primer documento es trascendental, al ser el que cuantifica cómo la política económica, en conjunto con las condiciones macroeconómicas nacionales e internacionales esperadas para los siguientes años, impactarán a la economía nacional a lo largo del sexenio, es decir, presenta las perspectivas económicas del nuevo gobierno.

PERSPECTIVAS ECONÓMICAS DEL NUEVO SEXENIO

Los Criterios Generales de Política Económica del 2019, presentados por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público ante el Congreso de la Unión el pasado 15 de diciembre de 2018, establecen un crecimiento económico esperado del 2% en 2019; en el periodo 2020-2021 del 2.6%; para 2022-2023 se contempla el 2.7% y finalmente, el 2.8% en 2024.

Son estimaciones que marcan dos pautas, la primera, que el nuevo gobierno luce conservador respecto al entorno macroeconómico interno y externo, pronosticando un crecimiento económico sobre la tendencia de los últimos sexenios, que, si bien se aproximan a los esperados por diversos organismos internacionales, está lejos de los números que se prometieron durante la campaña presidencial.

/media/top5/PaqueteEconomico02.jpg Foto: Sergio González

La segunda pauta es que esa misma cautela en las estimaciones del crecimiento económico seguramente será del agrado de los mercados por la mesura que muestra respecto al impacto de la nueva política económica del gobierno. En resumen, las cifras presentadas están en línea con las esperadas por organismos internacionales, pero lejos de ser los números que la economía mexicana necesita para mejorar su nivel de desarrollo.

Por otro lado, se estima una inflación del 3.4% en 2019, y del 3.0% para el periodo 2020-2024, lo cual corresponde a la meta establecida por el Banco de México. Sin embargo, estas metas sí aparentan ser demasiado optimistas, ya que, por ejemplo, en 2018 se espera cerrar con una inflación cercana al 5%; es decir, si un bien costaba $100 pesos en diciembre del 2017, actualmente, en promedio, adquirir ese mismo bien cuesta $105 pesos, razón por la cual luce complicado que la tendencia inflacionaria baje al 3% en los siguientes años. Más bien parece cercana al 4% en el mejor de los casos, debido a que es el límite superior en la meta del Banco Central mexicano.

Adicionalmente, se estima un tipo de cambio de 20 pesos por dólar en 2019, y una ligera depreciación para el periodo 2020-2024, sin dar una cifra exacta. Mientras que la tasa de interés se estima en 8.3% en 2019; 7.6% para 2020; 6.7% en 2021; 6.2% para 2022, y en 6.0% a partir de 2023. Valores que también lucen demasiado optimistas, puesto que el actual ciclo alcista en las tasas de interés a nivel internacional, no parece detenerse pronto. Sin embargo, este dato pudiera tener una relación con el del crecimiento económico, porque el ciclo actual de las tasas de interés es resultado de la recuperación posterior a la crisis económica internacional del 2008, y si las tasas de interés dejan su tendencia actual, sería porque la actividad económica internacional dejará de crecer, es decir, si el nuevo gobierno espera una disminución en las tasas de interés en los siguientes años, es porque también espera, al menos, una recesión económica en ese mismo periodo de tiempo. En resumen, los datos de crecimiento económico previamente descritos serían el mejor de los escenarios en caso de una nueva crisis económica internacional.

/media/top5/PaqueteEconomico03.jpg Foto: Paul Perdomo

PUNTOS CLAVE

En este sentido, lograr una solidez económica nacional es trascendental porque otorga grados de libertad frente a las posibles situaciones adversas. Temas como: manejo responsable de las finanzas públicas, evitando un gasto público por encima de lo que permite la recaudación; manejo prudente de la estructura de la deuda pública, impidiendo un sobrendeudamiento al corto plazo que ponga en riesgo la capacidad de pago del gobierno; política monetaria orientada a mantener la estabilidad de precios, y no algún otro objetivo que no sea fundamental para la actividad económica; prudente regulación y supervisión del sistema financiero para procurar la correcta asignación del crédito y su inversión productiva; y finalmente, mayor apertura comercial con destinos diversificados que mejoren las ventajas del libre comercio, son fundamentales para maximizar las ganancias en los períodos de crecimiento económico y minimizar las pérdidas en las etapas de crisis económica.

Las perspectivas económicas del nuevo sexenio lucen complejas, no sólo por el contexto nacional actual, donde el cambio de rumbo en las políticas públicas puede generar conflictos internos que interrumpan el nivel de crecimiento económico, sino además por el contexto internacional, debido a que los factores políticos relacionados con el libre comercio están enfriando el ritmo de la actividad económica y posiblemente sea el factor que detone una nueva crisis económica internacional. Razón por la cual alcanzar la solidez económica nacional en los próximos años es fundamental para el principal objetivo de política económica del nuevo gobierno: una mejor calidad de vida.

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