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sábado 02 de febrero 2019, actualizada 11:24 pm


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Aclaración de nota

Tras la publicación de la nota por este diario en su página web el día 31 de enero, que a la letra dice: “No hay marcha atrás, obras del CIMARI no se detendrán”. Al respecto me permito hacer las siguiente aclaración:

Con fecha 9 de marzo de 2017, la Lic. Lizbeth Jiménez Jurado, coordinadora del Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual otorgó a mi representada la persona moral “TECNOLOGÍA AMBIENTAL ESPECIALIZADA, S.A. DE C.V.”, el registro de Marca Normativa con Número 1730435 con el signo distintivo CIMARI que se aplica al tratamiento de materiales por lo que ÚNICAMENTE “TECNOLOGÍA AMBIENTAL ESPECIALIZADA, S.A. DE C.V.”, puede hacer uso de ésta marca. Por lo anterior, mi representada podrá demandar a cualquier persona física o moral que haga uso de la misma, tal como se advierte de la copia simple que anexo al presente.

Por otra parte, dicho registro se dio a conocer a la opinión pública en diversos diarios del Estado, los días 17, 18 y 19 de julio de 2017.

Es importante señalar, que los hechos mencionados en la nota anteriormente descrita no tienen relación con obras de CIMARI, que es propiedad de “TECNOLOGÍA AMBIENTAL ESPECIALIZADA, S.A. DE C.V.”, sino en un confinamiento ubicado en el municipio de General Cepeda que pertenece a otra empresa.

Sin más por el momento quedo a sus órdenes.

Atentamente,

Ing. Enrique Andrés Osuna Westrup

Director general

“Tecnología Ambiental Especializada, S.A. de C.V.”

¿Una justicia sin vida?

Me permito recomendar la lectura del discurso del presidente de la Comunidad de San Egidio, Marco Impagliazzo, en el XI Congreso Internacional de Ministros de Justicia. Se publicó en ilfoglio.it con el título “No a la política de las emociones. ¿Por qué sigue siendo necesario luchar por la abolición de la pena de muerte?”

Una de las principales razones es que, en una sociedad donde el miedo y la frustración crecen, resulta indispensable una batalla absoluta por la vida, por toda vida. No se puede dejar llevar por el sentimentalismo, que exige soluciones radicales y rápidas, especialmente tras crímenes atroces, casi siempre ligados al terrorismo, al feminicidio o a violencias contra los más débiles.

Ciertamente, el panorama “de la violencia cotidiana sigue siendo sombrío. Las muertes violentas de tanta gente nos golpean. Es una herida, una cicatriz que desfigura a todas las sociedades, sin excepción”. Justamente por eso, es más importante aún el abolicionismo, “porque la lucha contra la pena de muerte priva en sí de toda legitimidad a cualquier muerte, homicidio, violencia y, sobre todo, a cualquier guerra, declarada o no declarada, justificada o no justificada”. Se trata, sin duda, de un mensaje cultural de máxima importancia. Porque “si ni siquiera en un proceso justo se puede condenar a muerte al culpable, entonces toda muerte violenta pierde sentido, no sirve de excusa ni, menos aún, de inevitabilidad”. No hay vida que no tenga valor. En cambio, ¿qué sentido tiene una justicia sin vida?

Enric Barrull Casals

Girona, España

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