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Deportes

Afición 'abandona' a Cruz Azul en casa

EL UNIVERSAL / CIUDAD DE MÉXICO.-
CIUDAD DE MÉXICO, domingo 17 de febrero 2019, actualizada 10:34 am

El Estadio Azteca dejó de beneficiar al Cruz Azul; la gente ya no va y La Máquina ya no gana.

El Santos se llevó el triunfo 1-2 sobre un cuadro cementero que se estanca en el torneo. Hasta es irrespetuoso que uno de los recintos más emblemáticos del futbol mundial luzca con tantas gradas desocupadas en lo que parecía un entrenamiento a puertas abiertas. La mala asistencia ya es de preocupar. Ayer, se presentaron 12 mil 331 espectadores. La zona de la porra, ubicada sobre el escudo del América, estuvo prácticamente vacía, con más vivos en amarillo que azul. De promediar casi 36 mil aficionados durante el torneo anterior, La Máquina apenas puede juntar poco más de 12 mil personas en el inmueble.

¿La razón principal? El paupérrimo futbol cementero. El Cruz Azul no juega bien, sus llegadas de peligro son mínimas y su ataque es chato. La defensa era el punto fuerte, pero ayer se equivocó Pablo Aguilar, su mejor hombre, en el segundo gol del Santos. Lo único positivo que se vio de los celestes fue que un delantero ya pudo anotar. Lo demás, asusta.

Después de seis partidos, Caixinha entendió que la fórmula de Martín Cauteruccio (714 minutos sin gol) como titular no daba resultados, por lo que mandó a Caraglio desde el inicio del cotejo.

Tampoco es que el argentino haya respondido siempre, ya que tenía 310 minutos sin marcar. Sin embargo, al minuto 23, Milton encontró un balón en el área chica del rival y lo empujó al fondo. Algo tuvo el risotto que el entrenador les cocinó a sus delanteros durante la semana. Caraglio puso fin a una sequía de 333 minutos sin gol y habría logrado quedarse con el puesto estelar un par de cotejos más.

El gusto duró poco tras el gol de Martín Nervo (30’), con la participación de Julio César Domínguez, quien le desvió el esférico a José de Jesús Corona.

El partido fue aburrido de principio a fin y no durará mucho en la memoria de la Liga MX. Pablo Aguilar, la roca de Pedro Caixinha y encargado de mantener el orden defensivo, tuvo su primera gran equivocación como cementero. Un tremendo rebanón, al intentar despejar un centro de Javier Abella, le permitió a Ayrton Preciado definir para el segundo de los Guerreros. Cuando el árbitro Eduardo Galván pitó el final, los abucheos estremecieron al Cruz Azul como si el Azteca se hubiera llenado.

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