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Espectáculos

Pide fortalecer la producción fílmica

Blanca Guerra reconoce avance, pero aún falta mucho

NOTIMEX
GUADALAJARA, domingo 10 de marzo 2019, actualizada 11:14 am

La actriz mexicana Blanca Guerra, que suma más de cuatro décadas de trayectoria en los escenarios, pidió fortalecer e incrementar la producción de películas nacionales.

Al recibir el Mayahuel de Plata, durante la inauguración de la 34 edición del Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG) en el Auditorio Telmex, recordó cuando fue presidenta de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC).

Dijo que quienes han sido presidentes siempre hablan de la inequidad y competencia desleal del cine mexicano y el estadounidense, pero las cosas siguen igual, salvo dos o tres películas al año que son éxitos en taquilla. "No olvidemos que el cine, además de ser una manifestación artística y cultural, es una fuente de trabajo para cientos de familias.

Espero que con una eventual nueva ley cinematográfica, que por ahora se está elaborando en la AMACC, se puedan sentar de nuevo las bases para un buen desarrollo de nuestra industria".

Guerra se pronunció por que la oferta cinematográfica se consuma de una mejor manera, que logre la recuperación en taquilla para que no solo se recorten los presupuestos sino que se incrementen.

"Que rescatemos salas que se perdieron para exhibir nuestro cine, que se multipliquen las cinetecas en toda la República.

Esos son los cambios que todavía espero ver y eso dependerá de nosotros, de la comunidad cultural de México. Que ello se haga realidad, defendamos nuestro cine, hagámoslo más fuerte, diverso y mejor".

La actriz destacó que significa un honor haber sido considerada por los organizadores para este reconocimiento, debido a que ella vio nacer el festival hace 34 años.

ASÍ LLEGÓ AL CINE

Al hacer un recorrido por su trayectoria artística, recordó que el cine no estaba entre sus planes.

Ella cursaba la carrera de teatro en la Facultad de Filosofía de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) y continuó con sus estudios de actuación en el CUT (Centro Universitario de Teatro).

"Mi pasión por el teatro era muy grande, lo único que me interesaba era estar en escena a lo largo de mi vida. Creíamos incluso, porque flotaba en el ambiente de aquellos años, que podíamos cambiar el mundo a través del teatro".

Sin embargo, el cine llegó a su vida al contestar el teléfono y percatarse que del otro lado de la línea estaba Luz María Rojas, productora de la película El hombre de la media Luna, una versión de Pedro Páramo dirigiría José Bolaños.

Le ofrecieron el papel de "Dolores Preciado" y ella respondió que no porque tenía el compromiso de ir a Yugoslavia a un festival de teatro.

El retraso en la filmación le permitió debutar en la película de Bolaños, quien la había visto actuar en la obra "Santa", de ahí que el teatro, dice, le abrió las puertas al cine. En aquel entonces, platicó, el sistema de producción era financiado por el Banco Cinematográfico y todavía le tocó participar en algunas producciones poco antes de que éste desapareciera, y lo hizo en: El complot mongol, dirigida por Antonio Eceiza; La trampa, de Raúl Araiza; Mojado power, de Alfonso Arau y Estas ruinas que ves, de Julián Pastor.

En 1982 se creó RTC (Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía) con Margarita López Portillo como directora.

"Ella terminó con la posibilidad de financiar el buen cine que producía el Estado, al liquidar el Banco Cinematográfico.

"No solo eso, persiguió cineastas y los encarceló con cargos que nunca pudieron ser probados.

"Apoyó las grandes producciones, pero con directores extranjeros y en las cuales se gastaron sumas desorbitantes. Priorizó el cine comercial inclinando el péndulo hacia los productores del sector privado y por imprevisión y negligencia, se destruyó en un incendio la Cineteca Nacional".

Blanca Guerra señaló que la producción del Estado bajó de 46 películas, en 1978, hasta llegar a una sola en 1981. En tanto, el sector privado aumentó su producción de 66 filmes en 1978 a 73 en el siguiente año, y así hasta llegar a 90 películas en 1981. En esos años, ella filmaba Perro callejero, parte 1 y 2. Con la segunda le otorgaron el premio Ariel como la Mejor Actriz (1981).

También filmó al lado de Vicente Fernández y los títulos El misterio de la cripta embrujada en España con José Sacristán; Nocaut, de José Luis García Agraz; Motel, de Luis Mandoki; El imperio de la fortuna, de Arturo Risptein, y Santa sangre, de Alejandro Jodorowsky".

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