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EDITORIAL

Torreón debe promoverse

No Hagas Cosas Buenas…

ENRIQUE IRAZOQUI
viernes 15 de marzo 2019, actualizada 9:43 am

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Unos días atrás, en un esbozo por tomarle el pulso al dinamismo económico de la región lagunera, se le preguntó a un ejecutivo del sistema bancario internacional su opinión sobre la potencia real de la zona.

La pregunta fue planteada en el ámbito de lo privado, pero la respuesta obtenida fue preocupante. Según la fuente consultada, el Producto Interno Bruto de la ciudad - particularmente hablando de Torreón- es más débil de lo que se supone.

Estableciendo que la industria agropecuaria es un bastión económico, la misma fuente consultada señaló: "el sector primario está sufriendo, particularmente en lo que se refiere a la producción de leche fresca. Los márgenes se han reducido considerablemente para los estableros, por lo que el proceso de absorción que ocurrió años atrás, donde los propietarios de centenares de vacas eran comprados por aquellos que un hato superaba las mil unidades, hoy se está expandiendo para ellos mismo. Tener mil vacas en ordeña hoy no necesariamente es sinónimo de prosperidad".

Hay datos verificables que ciertamente pueden presuponer que, al menos coyunturalmente, las empresas lecheras no pasan por su mejor momento, pero una vez más la misma fuente insistió que no sólo se trata de ese sector en específico, en general la economía regional está estancada. Que si uno analiza, hoy los empresarios en crecimiento vigoroso son todos aquellos que tienen inversiones fuera de La Laguna: ya sean tiendas de sus productos, distribuidoras o desarrollos inmobiliarios; porque utilidades líquidas generosas no se están obteniendo tan a menudo con sólo el consumo interno.

Esta conversación en lo privado toma relevancia porque, como se conoce, la actual administración municipal de Torreón, presidida por don Jorge Zermeño Infante, ha decidido restarle importancia a la promoción de inversiones productivas para la ciudad, al desaparecer como tal la Dirección de Desarrollo Económico.

La dependencia en cuestión fue encabezada en el primer periodo de Zermeño por Fernando Jaime, quien pobres resultados obtuvo. Ante esa circunstancia el señor Jaime fue trasladado al Simas a ocupar una plaza en el cuerpo gerencial de la paramunicipal, particularmente en el área administrativa. Formalmente Fernando fue trasladado hacia ese puesto para reforzar al organismo operador de agua potable y alcantarillado de Torreón, en tanto el puesto acéfalo que dejó al irse fue ocupado efímeramente por Andrea Salmón Torres, quien previamente se había desempeñado como asistente personal del alcalde.

Salmón Torres llegó como directora con apenas 25 años de edad y con una breve trayectoria como microempresaria. A la postre su nueva encomienda no duró ni dos meses y bajo un diferendo en cuanto a su salida, la Dirección de Desarrollo Económico perdió la categoría de primer nivel y ha sido subordinada a otras áreas.

El sector empresarial ha empezado a notar el evidente desinterés de Jorge Zermeño Infante en esta materia. Tanto Alberto Allegre Cueto, presidente de FOMEC ( organismo empresarial dedicado a la atracción de inversiones) como de Luis Jorge Cuerda, presidente de la Cámara de Comercio de Torreón; Roberto Muñoz del Río, del Consejo Lagunero de la Iniciativa Privada; Ramón Mata Bolívar, presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción y hasta Marco Zamarripa, director del Consejo Cívico de la Instituciones Laguna, coinciden en señalar que es necesario que se restablezca el trabajo en la Dirección de Desarrollo Económico en la región, puesto que es imperativo para la evolución de la ciudad que ésta "se venda" a la inversión foránea y local.

Quizá y sabiendo que son los primeros meses de este trienio municipal que encabezará don Jorge, lo que ha sucedido primero con Fernando Jaime, en la miniadministración de un año; luego con Andrea Salmón y hasta con el degradamiento en rango de esta dependencia municipal, sea sólo pasajero y Zermeño Infante y los suyos atiendan la necesidad de que Torreón debe promoverse, porque si bien es cierto que un municipio no tiene como obligación elemental hacer esta función, sin un sostenido ritmo de inversión productiva a la ciudad, es imposible lograr el bienestar y desarrollo de sus ciudadanos. Esperemos que Zermeño lo entienda así y pronto haya alguien con capacidad y recursos al frente de esta actividad.

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