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Internacional

El Parlamento deja al Brexit en punto muerto

Theresa May no tiene una mayoría garantizada si se vuelve a someter a votación su acuerdo

EFE
LONDRES, RU, jueves 28 de marzo 2019, actualizada 8:41 am

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El Brexit se mantiene en un punto muerto después de que el Parlamento británico haya rechazado las ocho vías alternativas que habían propuesto los diputados para tratar de desbloquear el proceso de salida de la Unión Europea (UE).

El acuerdo que defiende la primera ministra, la conservadora Theresa May, tampoco tiene una mayoría garantizada si se vuelve a someter a votación, a pesar de que la jefa de Gobierno ha ofrecido su dimisión a cambio de apoyos para tratar de ganar respaldo entre los euroescépticos de su formación.

Los diputados habían tomado el control de la agenda parlamentaria para forzar esta noche una insólita votación, en la que cada miembro de la Cámara de los Comunes marcó en una papeleta sus preferencias respecto a ocho posibles vías para avanzar hacia el divorcio con la UE.

La opción más votada fue convocar un referéndum para ratificar un eventual acuerdo, que, en todo caso, primero debería aprobarse en el Parlamento. Esa opción recibió 268 votos a favor y 295 en contra.

También estuvo entre las más votadas negociar con Bruselas una unión aduanera, lo que amortiguaría las fricciones en la frontera de Irlanda del Norte, pero podría dificultar los acuerdos comerciales del Reino Unido con terceros países. Esa vía obtuvo 264 votos a favor, pero tampoco superó el umbral de la mayoría, al recibir 272 votos en contra.

Ambas posibilidades recibieron, con todo, más votos que el acuerdo de May cuando fue sometido a votación por segunda vez este mes (242).

Donde sí hubo un fuerte consenso fue en las alternativas que la Cámara de los Comunes no aceptará.

Abandonar la UE sin un acuerdo no es una opción para el Parlamento, ya que tan solo 160 diputados la apoyan -157 conservadores y 3 laboristas-. Continuar en el mercado único, lo que implica mantener la libre circulación de ciudadanos comunitarios en el Reino Unido, tampoco. Solo 65 parlamentarios están a favor.

Los diputados mantienen abierta la posibilidad de convocar una nueva ronda de votaciones el próximo lunes, aunque no se ha tomado todavía una decisión al respecto.

Los resultados no son en todo caso vinculantes para el Gobierno y May ya ha advertido que no condicionarán su estrategia. Existe, sin embargo, la posibilidad de que los diputados fuercen la votación de una ley que sí obligue al Ejecutivo a cumplir con su voluntad si finalmente llegan a un consenso.

La primera ministra continúa por su parte centrada en intentar aprobar el tratado de salida que ha negociado con Bruselas antes de que termine esta semana.

Ayer por la tarde activó uno de los últimos resortes que le quedaban: ofreció dimitir una vez esté aprobado el pacto, a cambio del apoyo del ala euroescéptica del Partido Conservador.

La oferta puede seducir a los "tories" que aspiran a liderar el futuro diálogo comercial con la UE si May se encarga antes de apartar del camino el escollo de la aprobación del acuerdo.

Otros "tories" euroescépticos, como el diputado Steve Baker, han criticado la estrategia de la primera ministra y han puesto en duda que logre apoyos suficientes.

Esos conservadores, partidarios de un Brexit sin acuerdo, están, sin embargo, bajo presión, porque la primera ministra ha descartado de manera taxativa que vaya a aceptar una ruptura no negociada sin el apoyo del Parlamento.

Ese escenario deja como opción más probable, en caso de que no se apruebe un pacto, una larga extensión del Brexit que obligaría al Reino Unido a participar en las elecciones comunitarias de mayo.

Los euroescépticos temen que ese camino acabe haciendo descarrilar el Brexit por completo, por lo que más conservadores podrían acabar sumándose al acuerdo de May en las próximas horas.

Aún más difícil lo tiene la primera ministra para lograr el respaldo del norirlandés Partido Democrático Unionista (DUP), cuyos diez diputados son clave para alcanzar la mayoría.

La formación insistió esta tarde en que votará en contra del acuerdo porque no se han modificado los términos de la controvertida salvaguarda para evitar una frontera en Irlanda del Norte, que a sus ojos puede dejar a la región británica "atrapada" en las estructuras de la Unión Europea.

Una de las pocas alternativas que le quedan a May es lograr el apoyo de suficientes diputados rebeldes del Partido Laborista para contrarrestar a los conservadores y unionistas norirlandeses que previsiblemente votarían en contra del pacto.

En ese sentido, el "número dos" del laborismo, Tom Watson, indicó esta semana que estaría dispuesto a apoyar el acuerdo si lleva asociado el compromiso de someterlo a la confirmación de los ciudadanos en un referéndum.

La primera ministra que fue arrastrada

Después de meses haciendo gala de estoicismo ante el continuo rechazo parlamentario a sus planes, finalmente el Brexit ha podido con la primera ministra británica, Theresa May, que ayer anunció que dimitirá antes de que empiece la siguiente fase de negociaciones con la Unión Europea (UE).

La testarudez de May por que su acuerdo del Brexit salga adelante le ha llevado hoy a sacrificarse a sí misma a cambio de que sus compañeros de bancada respalden el pacto de salida cerrado con Bruselas, una condición que le ha impuesto el ala dura de su formación, así como varios ministros de su gabinete.

Conseguir esto ha sido el objetivo primordial de May durante los últimos meses, a pesar de que la Cámara de los Comunes ha rechazado en dos ocasiones este documento, la primera de ellas con 432 votos en contra, la mayor derrota parlamentaria de un Gobierno en la historia moderna.

Ese fracaso llevó al Partido Laborista, principal formación opositora en el Reino Unido, a presentar el pasado mes de enero una moción de censura al Ejecutivo de May que, con todo, consiguió salvar por 19 votos.

Antes de eso, la líder "tory" sobrevivió en diciembre a una moción de confianza convocada por su propio partido, en la que recabó 200 votos a favor y 117 en contra.

Aunque de cada una de estas victorias salió reforzada, las humillaciones no solo por sus fracasos parlamentarios, sino también por las continuas críticas públicas de los diputados más euroescépticos de su partido han ido erosionando poco a poco, pero sin tregua, la imagen de esta política.

La complejidad de la situación que acababa de comenzar cuando accedió al cargo en julio de 2016 no fue impedimento para que May (Eastbourne, 1952) diera un paso al frente y, a pesar de haber hecho campaña por la permanencia en el bloque comunitario, se hiciera cargo del país, tras la dimisión de su predecesor, David Cameron.

Desde apenas semanas después del referéndum del 23 de junio de 2016 que dio la victoria al Brexit, la líder "tory" ha estado al frente del país durante tres tumultuosos años en los que ha puesto a prueba su capacidad de resistencia.

La primera ministra que fue arrastrada

Después de meses haciendo gala de estoicismo ante el continuo rechazo parlamentario a sus planes, finalmente el Brexit ha podido con la primera ministra británica, Theresa May, que ayer anunció que dimitirá antes de que empiece la siguiente fase de negociaciones con la Unión Europea (UE).

La testarudez de May por que su acuerdo del Brexit salga adelante le ha llevado hoy a sacrificarse a sí misma a cambio de que sus compañeros de bancada respalden el pacto de salida cerrado con Bruselas, una condición que le ha impuesto el ala dura de su formación, así como varios ministros de su gabinete.

Conseguir esto ha sido el objetivo primordial de May durante los últimosmeses, a pesar de que la Cámara de los Comunes ha rechazado en dos ocasiones este documento, la primera de ellas con 432 votos en contra, la mayor derrota parlamentaria de un Gobierno en la historia moderna.

Ese fracaso llevó al Partido Laborista, principal formación opositora en el Reino Unido, a presentar el pasado mes de enero una moción de censura al Ejecutivo de May que, con todo, consiguió salvar por 19 votos.

Antes de eso, la líder “tory” sobrevivió en diciembre a una moción de confianza convocada por su propio partido, en la que recabó 200 votos a favor y 117 en contra.

Aunque de cada una de estas victorias salió reforzada, las humillaciones no solo por sus fracasos parlamentarios, sino también por las continuas críticas públicas de los diputados más euroescépticos de su partido han ido erosionando poco a poco, pero sin tregua, la imagen de esta política.

La complejidad de la situación que acababa de comenzar cuando accedió al cargo en julio de 2016 no fue impedimento para que May (Eastbourne, 1952) diera un paso al frente y, a pesar de haber hecho campaña por la permanencia en el bloque comunitario, se hiciera cargo del país, tras la dimisión de su predecesor, David Cameron.

Desde apenas semanas después del referéndum del 23 de junio de 2016 que dio la victoria al Brexit, la líder “tory” ha estado al frente del país durante tres tumultuosos años en los que ha puesto a prueba su capacidad de resistencia.

El difícil viacrucis del acuerdo

La incertidumbre prevalece sobre su futuro pese a los esfuerzos desplegados por la primera ministra Theresa May:

2016:

=>El 23 de junio se celebró el referéndum sobre la salida o permanencia del Reino Unido en la Unión Europea. El 51.9 por ciento de los británicos sufragó a favor de abandonar la Unión Europea (Brexit), mientras 48.1 por ciento se mostró partidario de permanecer en el bloque comunitario.

=>El 13 de julio el entonces primer ministro David Cameron presenta su dimisión a la reina Isabel II, quien horas después llama a Theresa May para pedirle que, como líder del partido mayoritario en la Cámara de los Comunes, forme gobierno.

2017:

=>El 19 de junio de 2017 se activa el Brexit e inicia la primera etapa de negociaciones para fijar el calendario que deberá finalizar antes de marzo de 2019, cuando se cumple la fecha de dos años previsto en los Tratados europeos para la salida de un Estado miembro.

=>El 8 de diciembre el Gobierno del Reino Unido se compromete a pagar la factura del Brexit que asciende a 45 mil millones de euros, garantizar los derechos de los ciudadanos europeos que viven en territorio británico y que no haya una frontera estricta con Irlanda.

2018:

=>El 19 marzo de 2018, la Unión Europea y el Reino Unido establecen un acuerdo sobre el periodo de transición, que va del 30 de marzo de 2019 hasta el 31 de diciembre de 2020. En ese lapso Londres no podrá participar en la toma de decisiones comunitarias, pero mantendrá el acceso al mercado único y a la unión aduanera.

=>El 13 de noviembre el Gobierno de la primera ministra Theresa May anuncia un principio de acuerdo con Bruselas que resuelve el obstáculo de la frontera irlandesa. Los principales ministros británicos apoyan el principio de acuerdo técnico, pero el ministro del Brexit, Dominic Raab, renuncia al no apoyar el texto.

=>El 13 y 14 de diciembre la primera ministra se enfrenta en Bruselas a la inflexibilidad de los líderes europeos al tratar de obtener elementos que ayuden a favorecer la adopción en Londres del acuerdo negociado.

2019:

=>El 15 de enero el parlamento británico vota en contra del acuerdo que negoció Theresa May con Bruselas para la salida del Reino Unido del bloque comunitario, al obtener 432 votos en contra y 202 a favor.

=>El 14 febrero la primera ministra sufrió una nueva derrota por parte de los parlamentarios de línea dura quienes votaron en contra de su estrategia para la salida de la Unión Europea. La moción fue rechazada por 303 legisladores; a favor se pronunciaron 258.

=>El 21 de marzo la Unión Europea acordó postergar la separación de Reino Unido del bloque europeo, prevista para el 29 de marzo, hasta el 22 de mayo próximo, solo si el Parlamento británico aprueba el acuerdo de salida en los próximos días. Si la Cámara de los Comunes rechaza el acuerdo, Londres tendrá que presentar otro plan hasta el 12 de abril, que es la fecha límite para que los países de la UE convoquen a elecciones europeas. En caso de que el Legislativo de Reino Unido apruebe el acuerdo, el país podrá abandonar el bloque comunitario el 22 de mayo, un día antes de que inicien las elecciones europeas, previstas entre el 23 y 26 de ese mes.

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