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Pierden visitantes premium

El país cuenta con cerca de 2 mil sitios que han preservado evidencia de grandes civilizaciones

AGENCIAS
CIUDAD DE MÉXICO, domingo 31 de marzo 2019, actualizada 10:11 am

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¿Adónde piensas salir de vacaciones en Semana Santa? ¿Qué te parecería conocer una zona arqueológica? México presume de una amplia herencia cultural en forma de ruinas y espacios arqueológicos que le permite atraer visitantes que gastan más dinero en el destino (viajeros Premium), pero quienes recientemente comenzaron a dejar de venir por diversas razones.

Las zonas arqueológicas más espectaculares descubiertas hasta hoy pertenecen a las culturas teotihuacana y maya, pero el país cuenta con cerca de 2 mil sitios que han preservado evidencia de grandes civilizaciones, de los cuales 189 están bajo resguardo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y abren al público todo el año.

El acceso es gratis para personas mayores de 60 años y menores de 13, así como para jubilados, pensionados, discapacitados, profesores y estudiantes.

Sede de la gran Pirámide del Sol, Teotihuacán es el complejo arqueológico preferido por las personas. La cantidad de visitantes se multiplicó al ser declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1987, lo que hizo del sitio uno de los mayores polos de atracción turística del país.

No obstante, la también llamada Ciudad de los Dioses comenzó a recibir menos visitantes el año pasado por primera vez desde 2012.

Datos del INAH señalan que Teotihuacán atendió a 4 millones 67 mil visitantes en 2018, 118 mil menos que en 2017. Ocho de cada 10 personas que ingresan son mexicanos, mientras que el resto son extranjeros.

Solo por detrás de Chichen-Itzá, Tulum es el tercer sitio arqueológico más frecuentado en México, donde, a diferencia de Teotihuacán, seis de cada 10 visitantes son de otro país.

Edificado sobre un acantilado a orillas del mar caribe, Tulum alberga parte de las majestuosas ruinas de la cultura maya, reconocida por llevar a la perfección la astronomía, las matemáticas y desarrollar el más avanzado sistema de escritura del continente.

La ciudad ancestral atrajo a 2 millones 190 mil visitantes el año pasado, una disminución de 18 mil personas con relación a 2017 y significó la primera vez que atiende menos viajeros desde la crisis internacional de 2009.

CONCENTRACIÓN DE VIAJEROS

Teotihuacán y Tulum, en conjunto, cautivaron a cuatro de cada 10 personas que decidieron visitar alguna de las 189 zonas arqueológicas del país en 2018.

El especialista en turismo por la Universidad Iberoamericana, Gerardo Herrera, asegura que "la cultura atrae a un viajero más sofisticado y educado, con mayor poder de compra, en lugar de turistas mochileros".

La Organización Mundial del Turismo (OMT) calcula que cuatro de cada 10 turistas internacionales realiza alguna actividad cultural durante su viaje, como visitar una zona arqueológica o un museo.

Para Herrera, promover las zonas arqueológicas es importante en el turismo porque no solo se trata de atraer más visitantes, sino de mejorar la calidad de estos, es decir, que las personas que llegan gasten más recursos.

Desde antes de tomar el cargo como titular de la Secretaría de Turismo (Sectur), Miguel Torruco dijo que el gobierno federal tiene como nueva misión enfocarse más en el incremento de la derrama económica, que en la cantidad de turistas que llegan a México.

"Está muy bien el objetivo del nuevo gobierno, pero no veo los medios para lograrlo", opina Herrera.

El académico expone que las zonas arqueológicas recibieron menos visitantes el año pasado por factores que pudieron ser tanto coyunturales como estructurales. Unos están relacionados con la percepción negativa sobre la inseguridad en algunos recintos culturales, alentada por hechos delictivos y por las alertas del gobierno estadounidense.

"Todavía es temprano para que suenen las alarmas por la menor llegada de visitantes a Teotihuacán y Tulum, pero debería haber preocupación", expresa Herrera, y dice que falta marketing en los sitios arqueológicos del país y que la facilidad de acceso es fundamental para que los turistas visiten otros sitios culturales y no se concentren en unos cuantos.

El director de la Facultad de Turismo y Gastronomía de la Universidad Anáhuac, Francisco Madrid, expuso que se debe evaluar que los otros destinos estén preparados para recibir a más personas.

Mediante su Comité de Turismo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) reconoce que el turismo cultural es uno de los mercados globales más grandes y de mayor crecimiento.

Las diferencias entre ambas culturas

Muchos mexicanos y extranjeros no saben la diferencia entre la cultura azteca y teotihuacana:

-De hecho, confunden algunas de sus ciudades y regiones.

-Teotihuacán es un claro ejemplo porque, contrario a lo que muchos piensan, esa ciudad fue edificada por la civilización teotihuacana 625 años antes de los aztecas.

- Los teotihuacanos no coexistieron con los aztecas, sino con los mayas, que vivían a 800 kilómetros al sur.

- En el año 378 de nuestra era, Teotihuacán conquistó la ciudad maya de Tikal, en Guatemala, y extendió su influencia en el mundo maya, pero para el año 700 fue abandonada tras una erupción volcánica.

Monumentos en el olvido

De difícil acceso, con grafitis en las rocas, basura tirada e instalaciones deterioradas por falta de mantenimiento... Esta es la condición de algunas zonas arqueológicas olvidadas por los mexicanos.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) reportó cuatro sitios que no recibieron siquiera un visitante el año pasado, así como otros 16 que atendieron a menos de mil personas durante 2018.

Por cuarto año consecutivo, Cuauhtochco, en Veracruz, no registró ninguna visita en los restos que quedan de una ciudad fortificada que llegó a contar con 35 edificios en su época de esplendor, hace mil 400 años, y cuyas ruinas se pueden apreciar a la mitad del camino entre Córdoba y Boca del Río.

Ubicado en el kilómetro No. 45.5 de la carretera federal México-Toluca, Ocoyoacac fue un centro cívico-ceremonial que se desarrolló aproximadamente entre los años 450 y 650 de nuestra era, cuyos restos no fueron visitados por nadie el año pasado.

Rodeada por la mancha urbana de Cuernavaca, Morelos, Teopanzolco permaneció cerrada al público por los daños que causaron los sismos de septiembre de 2017 y por el hallazgo de un edificio de culto en la zona, donde sobrevive la pirámide principal, que culmina con dos templos, uno dedicado a Tláloc, Dios azteca de la lluvia, del rayo y de los terremotos, y el otro a Huitzilopochtli, Dios del sol y la guerra.

La zona arqueológica de Chiapa de Corzo, en Chiapas, preserva los restos de templos ornamentados con piedra caliza, rodeados de tumbas y terrazas, pero que corrió con la misma suerte que los tres destinos anteriores: ninguna persona lo visitó en 2018.

La falta de personal del INAH puede estar detrás del abandono de algunas zonas arqueológicas, cuya nómina contabilizó a 4 mil 968 empleados al inicio de 2019, la misma cantidad que hace un año, pero 220 trabajadores menos que en 2010, de acuerdo con los presupuestos de egresos de la federación publicados por la Secretaría de Hacienda.

El mes pasado, el instituto conmemoró 80 años de su fundación con trabajadores manifestándose en las puertas del Palacio Nacional para exigir plazas, en lugar de despidos. El director del INAH, Diego Prieto, reconoció que en 30 años no se han creado plazas de base, pero se perdieron más de 850 puestos en los últimos tres lustros.

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