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RESPETO

JORGE GALVÁN / EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH, lunes 19 de agosto 2019, actualizada 8:33 am


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El jueves pasado recibimos con tristeza la noticia del fallecimiento de Raúl “El Güero” Navarro, su recuerdo siempre presente para los que fuimos niños allá en la década de los 60 e inicios de los 70 tiempo en que los Diablos blancos del Torreón jugaban en el Estadio de la Revolución, la portería era cubierta por el querido “Güero” de quien siempre recibía un afectuoso saludo en los sitios en que tenía la fortuna de encontrarlo, ya sea en una cancha o en otro sitio por lo general acompañado de su Señora esposa, el “Güero” se hizo querer por gente del medio y por tantos alumnos que fueron dirigidos en algún equipo del Tec. de Monterrey, de vez en cuando lo bromeaba diciéndole que Roberto Gómez Bolaños era el Chavo del 8 y que él era el Chavo del 11 por una triste y apabullante goleada a los Diablos blancos por los esmeraldas del León, siempre lo tomó de buena gana respondiendo con sus alegres carcajadas y agregando alguna broma. Se te va a extrañar querido “Güero”, los colores siempre fueron lo de menos, la amistad y el afecto siempre los superaron.

Y el viernes se agregó otra mala noticia, la muerte de José Ángel “Mantequilla” Nápoles una gran figura del boxeo que se constituyó en todo un ídolo en nuestro país, conquisto el campeonato de los welters e hizo un buen número de defensas del mismo, era un tipo elegante dueño de una gran técnica y cosa rara de buen punch, buena parte de sus peleas las ganó por la vía del cloroformo, los amantes del boxeo disfrutaban de las actuaciones del cubano naturalizado mexicano hasta que llegó una mala decisión, enfrentarlo fuera de su división y bajo todo el glamour de París al gran Carlos Monzón, el resultado fue un triunfo contundente del argentino y marcó el declive del gran ídolo de la afición, la mala orientación y el dispendio dieron por resultado que el famoso “Mantecas” muriera en no muy buenas condiciones, se va una gran figura del boxeo.

El respeto a todo deportista por su labor en el escenario de su disciplina es fundamental, les comparto un recuerdo de alguna ocasión en el que un joven novato durante un entrenamiento se expresó inadecuadamente de un jugador de importante trayectoria por una error y una mala decisión que terminó en gol, me encontraba a un lado de él en la banca y lo reconvine por su insolencia, también le dije que era natural que aspirara a ser del primer equipo y con el tiempo y su dedicación llegar a ser titular, el joven tomo el comentario de buena forma y su sorpresa fue mayor cuando el veterano le entrego al terminar el entrenamiento un par de zapatos de regalo. El comentario viene a colación por el comentario de toda una promesa J.J. Macías hacia los jugadores de los años ochenta señalándolos como lentos, Macías tiene un brillante futuro, además es un jugador que fuera de la cancha y de los entrenamientos busca prepararse en otros aspectos, su juventud lo hizo expresar con cierto grado de insolencia algo que si bien es cierto es poco justo, los tiempos y las formas en el fútbol y en todos los deportes han cambiado, vemos los ligeros equipos de protección de los receptores de béisbol, los materiales de los uniformes, etc. hoy un buen número de defensas centrales pueden convertirse sin problemas en “escudos”, en ese tiempo de los ochenta, una década antes y otra después el joven J.J. hubiera sufrido con Gisleno Medina, Negroe, Sanabria, Mejía Barón, Alfredo Tena, Armando Manzo, Cornero, Sánchez Galindo, Kalimán, Quirarte y compañía, en los 90 con Becerril, Rivera, Bautista, Muñoz, Rubio, Alcántara entre otros, prudencia y respeto jóvenes, sobre todo respeto. ¡Hasta la próxima!

dr_jorgemgalvanz@hotmail.com
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