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Columnas Social

Las palabras tienen la palabra

NO IMPORTA QUE NO ME ACUERDE

Columna póstuma de Juan Recaredo
TORREÓN, COAH., miércoles 18 de septiembre 2019, actualizada 8:52 am


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¡Cuántas cosas aprendimos en la escuela, con mucha dificultad y con la angustia de aprobar o reprobar un examen, y ahora resulta que toda esa información nunca la hemos usado y que llegado el caso podríamos conseguirla fácilmente en la computadora!

Para saber en qué galaxia se ubica nuestro mundo, o quién fue el que publicó la Teoría del Origen de las Especies, o cómo se llama un polígono de doce lados, nosotros todavía teníamos que hacer una serie de consultas en los libros pero los muchachos de ahora, con la facilidad del Internet, le darán las respuestas en unos cuantos segundos: la Vía Láctea, Charles Darwin y dodecaedro. ¡Ya está!

En un taller de la clase de física cuando estudiaba en la universidad, me topé con un medidor de presión cuyo nombre correcto es el manómetro. Yo sabía esa palabra pero a la hora de la hora dije: "A ver cuánto marca la ancheta esta…" en donde la ancheta viene siendo el referido manómetro, pero a mí nunca me lo dijeron. Ahora es fácil encontrar esa información.

Pregúntele a alguien si sabía que la mosca es un insecto díptero. Verá que casi nadie sabe qué significa eso y lo único que sabe es que la mosca molesta y molesta y no se deja matar con el matamoscas.

Insecto díptero es aquel que tiene dos alas de cada lado. Está muy bien pero ¿de qué sirve saberlo? ¿Cuál es la utilidad práctica de tener esa información? Si no soy biólogo de veras me importaría muy poco tener el dato.

Lo mismo sucede con saber la fórmula química del agua (H2O), que el componente principal del aire es el Nitrógeno o que la suma de los ángulos de un triángulo es de 180 grados.

Son datos que en su tiempo nos hacían que los aprendiéramos de memoria y me he dado cuenta de que ahora, a los jóvenes, no les exigen eso porque tienen acceso a la información de forma inmediata. Lo que pasaba con nosotros es que, de alguna manera, al introducir esos datos en nuestra memoria, ésta se ejercitaba y era capaz de ir reteniendo cada vez más información y eso nos daba un panorama más amplio para utilizar a la hora de, ahora sí, hacer un razonamiento con los elementos retenidos.

Ahora se considera innecesario… ya no es indispensable que te aprendas la fórmula, el dato, el nombre… al cabo lo traes en tu teléfono. Pero la realidad es que estamos perdiendo la memoria. ¿O a poco usted se acuerda ahora del número de teléfono de sus amigos? Sinceramente, yo tengo dificultad hasta de aprender mi número de celular, porque ahora dependemos de estos aparatos para usarlos como si fuera nuestra propia memoria.

¡Qué barbaridad!

Soy Don Juan Recaredo… compártame sus dudas y comentarios:donjuanrecaredo@gmail.com, Twitter: @donjuanrecaredo.

ME PREGUNTA:

José Luis Sánchez: "Conferenciante y conferencista, ¿es lo mismo?".

LE RESPONDO:

No necesariamente. Conferenciante es el que imparte una conferencia. Conferencista es el que se dedica a dar conferencias.

LAS PALABRAS TIENEN LA PALABRA:

El buen general sabe vencer, pero también sabe no abusar de su victoria.

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