16 de octubre de 2019 notifications
menu desktop_windows
Finanzas

Mexicanos de éxito automotriz

Tan solo en 2018 esta industria produjo 4.5 millones de vehículos en el país

AGENCIAS
CIUDAD DE MÉXICO, miércoles 18 de septiembre 2019, actualizada 8:28 am

Enlace copiado

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la industria automotriz da trabajo a más de 840 mil personas de manera directa en nuestro país.

Esto representa el máximo histórico de dicha fuente industrial, pues apenas en 2007, esta cifra era de 500 mil trabajadores y en 2009, luego de la crisis económica global, se redujo a 400 mil empleados. No obstante el crecimiento en la capacidad de producción de vehículos y el aumento de compañías con presencia manufacturera en nuestro país ha traído cifras históricas en esta importante materia.

Tan solo en 2018 la industria automotriz de nuestro país produjo 4.5 millones de vehículos para consolidarse como el sexto país a nivel mundial en esta categoría y acortó la gran brecha contra el quinto lugar (Alemania).

Cerca del 80% de estos vehículos tuvieron como destino mercados extranjeros. Esta cifra le ha servido a la macroeconomía nacional en 2018 para registrar una balanza comercial positiva, donde la diferencia entre ingresos y egresos ha sido tan positiva que supera en 17% a lo del mismo periodo del año anterior.

Si bien estas cifras nos hablan de la relevancia que la industria automotriz tiene en la vida económica de nuestro país y de los volúmenes masivos de manufactura a lo largo del territorio, detrás de cada una de las unidades ensambladas, en cualquiera de las 22 plantas de autos en México, hay una historia de trabajo que tiene como común denominador el propósito de brindar la mejor calidad de producción para los autos que se venden en nuestro país y en el resto del mundo.

Para conocerlas a detalle, esta semana te presentamos una serie de historias de gente cuya pasión por los autos los ha hecho crecer en sus propias carreras profesionales y a la vez, poner el nombre de México en alto desde distintos puntos de vista.

LA PASIÓN TRANSMITIDA DE GENERACIÓN EN GENERACIÓN

El paso del tiempo en la industria automotriz nos puede decir mucho de la evolución de los productos, de la vida industrial nacional y hasta de la situación económica de nuestro país. Ser testigo de esa transformación es un privilegio que Leopoldo Guadarrama González tiene de manera excepcional, pues este ingeniero mexicano no solo ha tenido contacto directo con la industria automotriz desde 1975 en la planta de Jeep en Toluca, Estado de México, sino que tiene la peculiaridad de haber transmitido el gusto por la manufactura automotriz a tres generaciones más de su familia.

Al igual que muchos mexicanos que se ven marcados por la presencia de una planta automotriz en su pueblo natal Leopoldo Guadarrama señala que su sueño desde pequeño fue entrar a trabajar a la planta de Chrysler en la capital del Estado de México desde que fue inaugurada en 1968.

Tan solo siete años después "El Bigotes", como es ampliamente conocido dentro de esta planta de producción, cumplió su sueño de entrar a trabajar y de ser parte de la historia de Chrysler en nuestro país. En ese entonces la planta iniciaba la fabricación de la famosa Serie K de Chrysler y se generaba una polémica en el interior de la empresa pues era la primera ocasión que se le asignaba a una planta de México la producción de un vehículo tan importante para la marca en términos de volumen.

"Recuerdo que nos dijeron que los japoneses y los norteamericanos protestaron por esta decisión, pues sentían que les quitábamos algo que les pertenecía. Incluso, nos llevaron a Michigan a enseñarnos los procesos de manufactura y ahí mismo se dieron cuenta de la eficacia de la mano de obra mexicana, pues en menos tiempo hacíamos el mismo trabajo que ellos", declara Leopoldo Guadarrama.

El tiempo pasó y, a lo largo de las líneas de producción en Toluca, han pasado productos como la PT Cruiser, la Jeep Liberty, el Fiat 500 e, incluso, su más reciente muestra de innovación en producción: la versión eléctrica del mismo. Sin embargo, para Leopoldo Guadarrama, el mayor orgullo de su trayectoria es el haber inspirado a sus dos hijos y su nieto para involucrarse en la planta que tiene un impacto importante en la vida de los toluqueños.

UN MEXICANO EN LA CUMBRE EMPRESARIAL

Héctor Villarreal es un ingeniero nacido en el estado Coahuila que siempre ha visto su vida marcada por la presencia de la industria automotriz. En los primeros años de su vida como hijo de un empresario que comercializaba autos seminuevos y, posteriormente, en su propia carrera profesional para convertirse en uno de los directivos más importantes para el grupo norteamericano, con sede en Detroit, General Motors a nivel global.

Inició su propia aventura dentro de esta industria agregándose a las filas de la planta que tiene GM en el municipio de Ramos Arizpe, en Coahuila, como egresado de la carrera de ingeniería mecánica.

Dentro de su primera incursión en la firma de automóviles estadounidense, Villarreal se encargó de hacer modificaciones en la línea de producción para ensamblar los motores de nueva generación que se construían en dicha planta. El destacado trabajo que desempeñó en la fábrica de su estado natal le valió una promoción para trasladarse a las oficinas centrales de la marca en Detroit, Michigan, con el propósito de especializarse en la configuración de motores.

Casi 10 años después Héctor regresó a México teniendo como primera gran responsabilidad el supervisar los niveles de producción de todas las plantas que General Motors tiene en nuestro país. En este periodo es donde el ejecutivo idea lo que él mismo considera uno de sus momentos más dulces dentro de su carrera en la industria: la concepción del Chevrolet C2 o, mejor conocido como Chevy.

"He logrado cosas bastante destacadas a lo largo de mi carrera. Sin embargo, haber liderado el proyecto de lo que más tarde se convertiría en el auto más vendido de México es algo que me llena de orgullo", señala Villarreal.

El éxito que supuso la producción y venta de este nuevo auto que se convirtió en un bestseller en nuestro país, le sirvió a Villarreal para ser invitado de nueva cuenta a llevar su talento al norte de los Estados Unidos, donde estuvo en entrenamiento para desarrollo de nuevos productos. Sin embargo, según sus propias palabras, no pasaba por su cabeza que esto implicaría la dirección de operaciones en países que no se había imaginado.

De esa manera el empresario mexicano fue enviado un año más tarde a Corea del Sur para dirigir la operación de la producción de modelos altamente relevantes para las firmas pertenecientes a General Motors como el Chevrolet Spark.

Al terminar esta asignación, una serie de resultados positivos dentro de su labor favorecieron a Hector Villarreal para que se le abrieran las puertas dentro de uno de los mercados de automóviles más grandes del mundo: Rusia.

Ahí por segunda vez consecutiva realizó un trabajo que destacó al grado de que le valió para iniciarse en otro reto: la dirección general de General Motors ya no en un solo país, sino en un espacio más grande: la región de Ásia-Pacífico.

En este puesto lleva apenas dos semanas. Sin embargo, la reputación y éxitos que le preceden solo nos harían esperar otro éxito dentro del extendido palmarés personal de Hector Villarreal.

El coahuilense carga en su espalda una trayectoria de 30 años trabajando para el grupo General Motors y, al preguntarle cuál ha sido la clave para que su carrera tenga un incesante crecimiento, Héctor señala tres factores.

"Yo he tenido la suerte de tener un ascenso bastante notorio. Sin embargo, desde que trabajaba en la planta de Ramos Arizpe me he guiado por mantener la disciplina y tener dominio de mi área, además de estar atento a las oportunidades de crecimiento con iniciativa propia. En ocasiones, tenemos la creencia de que nuestros jefes tienen un proyecto de carrera para nosotros y que saben cuáles van a ser nuestros siguientes pasos para crecer, pero la realidad es que el tiempo me ha enseñado que cada quien está ocupado en sus propias responsabilidades y, si no levantamos la mano, no nos van a voltear a ver", señala el ejecutivo.

El mexicano también señala como puntos fundamentales para el crecimiento profesional el saber pedir ayuda y el reconocer cuando se comete un error.

DE BECARIO A DIRECTOR GENERAL

La idea de entrar a trabajar a una empresa como pasante y eventualmente convertirse en el director de operaciones de esa misma compañía es sino un sueño, por lo menos, una hazaña casi imposible.

En ese periodo es posible que la compañía sea vendida, que algún director ceda el puesto a algún familiar de modo directo o, bien, que la empresa desaparezca. Sin embargo, el improbable ascenso progresivo (hasta el máximo escalón) en la escala organizacional de una empresa es tangible con Bruno Cattori, actual presidente y director general de FCA México.

Bruno inició su carrera profesional como becario de ingeniería en la planta de Chrysler en Lago Alberto en 1988. Señala que la razón por la que entró ahí fue por la influencia de su padre para trabajar en la industria automotriz, pues él tenía una empresa de autopartes, y porque su tesis universitaria trataba sobre aire acondicionado en los autos.

Al externar el desarrollo de este trabajo académico, Bruno fue asignado a un proyecto de esa rama y su buen desempeño le sirvió para ser contratado de manera formal. Después, se incorporó al área de tren motriz y desarrollo de vehículos.

Señala que el primer proyecto en el que sintió que mucha responsabilidad recaía sobre sus hombros fue el desarrollo de un prototipo de camión mediano que pudiera transportar de seis a ocho toneladas con opciones de motor a gasolina y a diesel.

A este proyecto le siguieron otros que derivaron en un cambio de área para Cattori, pues ahora había sido asignado al área comercial y, posteriormente, de servicio.

Al momento de cambiar de especialidad decide iniciar una maestría en el ITAM para fortalecer las áreas en las que él consideraba que podría mejorar. Cattori piensa que esto ha sido clave para avanzar en su carrera pues cree que no hay mejor manera de prepararse contra nuevos retos que con una constante actualización.

"Siempre me ha encantado estudiar y esto me ha servido a lo largo de mi carrera para entender las cosas de mejor manera. No solo en lo estrictamente teórico, sino en los modos de ver las problemas para resolverlos de mejor forma", declara.

Los devenires de la industria automotriz a lo largo de los últimos 30 años no han pasado por alto la carrera de Cattori, quien vivió la alianza (y rompimiento) entre Daimler y Chrysler en primera fila.

"Me ofrecieron hacerme cargo de Mercedes-Benz como una división de la compañía. Sin embargo, cuando se da la ruptura entre las dos marcas, me toca salir del edificio y ser el director general de la firma alemana casi por accidente", señala.

La trayectoria de Cattori en Chrysler le sirvió para que, una vez transformada en FCA, "regresara a casa" bajo la solicitud directa del salvador de la compañía italoamericana, Sergio Marchionne.

"Recuerdo que fue una entrevista muy sui generis en donde me ofreció ser el director de ventas de FCA en México. Le mostré interés y a los pocos minutos me cuestionó el por qué dejaría de ser el CEO de Mercedes-Benz por ir a FCA. Le respondí que me gustaba su estilo de liderazgo y que me interesaba no el ahora, sino el futuro. Me contestó "sé a qué te refieres y aquí las cosas se mueven rápidamente".

"A los pocos meses, yo estaba en un distribuidor en Mexicali y me dicen que tengo una llamada. Al teléfono Marchionne me dice que Fred Díaz (entonces CEO de FCA) había renunciado y estás a cargo de México a partir de ahora. Fue un momento extraño, pero muy dulce", concluye.

RELACIONADAS
COMENTA ESTA NOTICIA
Cargando comentarios...
Cargando más noticias...
Cargando tendencia...