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EDITORIAL

Permisividad y golpe de Estado

Metáfora ciudadana

LUIS ALBERTO VÁZQUEZ ÁLVAREZ
sábado 16 de noviembre 2019, actualizada 7:36 am


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"Ya no más de tus hijos la sangre se derrame en contienda de hermanos…"— Francisco González Bocanegra

Decenas de millones de mexicanos han perdido la vida en combates, pero no en guerras internacionales; fueron en golpes de Estado. En los casi 200 años de vida independiente, la ambición de poder de traidores al pueblo mexicano ha causado infinidad de asonadas; utilizando al Ejército y al mexicano pobre como carne de cañón; siendo los únicos gananciosos esos malvados golpistas, derrocando poderes legítimamente obtenidos. Antonio López de Santa Anna, devoto revoltoso, provocó en 1822 la abdicación de Iturbide (auspiciado por Joel R. Poinsett, ministro americano para México). Contra Manuel Gómez Pedraza (1829), electo popularmente para colocar a Guerrero; contra Anastasio Bustamante (1832) para colocar a Gómez Pedraza, sí, el que había quitado 3 años atrás; contra Valentín Gómez Farías, siendo él (Santa Anna) el presidente, o sea -autogolpe de Estado-. Vinieron sediciones como la de Paredes Arrillaga; de Díaz contra Juárez y Lerdo de Tejada y luego él, ya en el poder, las acabó con aquello de "Mátalos en caliente".

Madero en sus quince meses de presidente sufrió cuatro rebeliones: Zapata, Orozco, Félix Díaz y Bernardo Reyes; estos dos últimos derrotados, juzgados y sentenciados a muerte, pero Madero, hombre aquiescente que todo perdonaba, les conmutó la ejecución por cárcel. En febrero de 1913, ellos mismos volvieron a levantarse en armas contra ese presidente legítimamente electo por el pueblo y se dio la más terrible masacre de mexicanos civiles que registra la historia nacional. Desde meses atrás los neoporfiristas (terratenientes, periodistas y políticos) habían realizado una labor diaria, persistente y feroz de desprestigio al Gobierno revolucionario. Noticias infundiosas, amenazas de invasión americana, desastres económicos y asesinatos masivos de pueblos y grupos sociales eran el diario acontecer y de todo acusaban a Madero. Este había cometido un gravísimo error, había licenciado al Ejército revolucionario y se había "protegido" por el porfirista.

En febrero de 1913 aconteció la "Decena Trágica"; parte del Ejército se rebeló contra el legítimo presidente; tropas rebeldes y leales se enfrascaron en una lucha, pero no entre sí, sino contra la población de la ciudad de México, los cañones y metrallas se lanzaban a lugares populosos y las calles se llenaron de cadáveres; jugando en esta sublevación un papel preponderante el embajador americano Henry Lane Wilson.

"Todo es por culpa de Madero"; se pregonaba en las calles y en los medios de comunicación. Finalmente, cuando Madero fue aprisionado y asesinado, se habló de paz y tranquilidad. Pero los militares de Victoriano Huerta no respetaron ni a sus aliados; el primer traicionado fue Félix Díaz y los neoporfiristas, confiados en recuperar el poder sufrieron vejaciones, pérdidas de sus riquezas y hasta vidas, sus familias fueron vilipendiadas y ellos, que soñaban recuperar sus privilegios, perdieron hasta la dignidad. El sufrido pueblo, supuesta razón de la rebelión, fue masacrado vilmente. El tiro les había salido por la culata, como en absolutamente todos los golpes de Estado, sin excepción.

Huerta gustó de ejecuciones sumarias de adversarios y hasta porfiristas que se atrevieron a decir que ahora sí había dictadura, asesinó a legisladores y desapareció al Congreso. Lo que los antimaderistas habían presumido creer haría Madero y soñaban evitar, lo consumó su héroe: Victoriano Huerta, enquistado por ellos en el poder, gracias a su furor, encono y estupidez contra la decisión popular de contar con un gobierno democrático.

A raíz de declaraciones de dos generales, funcionarios del prianismo, quienes proclamaron decepción y desesperación de militares y su "lealtad al pueblo", repitiendo exacta y precisamente las mismas palabras que expresó Victoriano Huerta en 1913, AMLO ingenuamente expresó: "Ahora es distinto. Aunque son otras realidades y no debe caerse en la simplicidad de las comparaciones, la transformación que encabezó cuenta con el respaldo de una mayoría libre y consciente, justa y amante de la legalidad y de la paz, que no permitiría otro golpe de Estado en nuestro país".

Se engaña el presidente, los asesinos no avisan… Llegan directo y destruyen; ciertamente hay diferencia entre aquel Ejército que asesinó a Madero y el de hoy. Además, a diferencia de Madero, que se alejó del pueblo, AMLO se ha acercado demasiado a él. Esos 30 millones de 2018 de votos que tanto pregonan o critican, el peje los ha regenerado en los últimos meses en su peregrinar por pueblos y colonias humildes, como buen populista que es…

Algo de razón expresaban esos pretorianos amenazadores, miembros del grupo de empresarios X, defraudadores del fisco; comunicadores demoledores del cambio; exfuncionarios prianistas bajo cuya gestión fueron asesinados centenares de miles de mexicanos y el erario saqueado en decenas de miles de millones de pesos; dirigentes partidistas que sueñan con obtener beneficios de los golpistas que no lograron en las urnas; todos ellos esperan con un motín regresar a sus trinquetes y fueros. Ciertamente el presidente es muy permisivo y ha puesto a los soldados y policías en predicamentos humillantes al exigirles pasividad, decisión totalmente errada, no se puede permitir faltar a la autoridad. Los hechos ocurridos frecuentes en diferentes lugares, donde cada día se envalentonan más los delincuentes como los llamados "anarquistas", que antier destrozaron la UNAM, líderes campesinos corruptos y hasta presidentes municipales de oposición, tradicionalmente rastreros y sumisos, ahora, más allá de exigir lo que podrían tener derecho, destrozan marrulleramente una puerta del palacio nacional ante la sonrisa del Ejecutivo. Todos estos transgresores demuestran que se sienten seguros, incluso protegidos.

Esa condescendencia con forajidos raya en complicidad. Todos ellos lacayos de Estados Unidos que ha sido artífice de todos los golpes de Estado con su "big stick". Una sublevación puede también llegar disfrazada de ayuda militar de Estados Unidos para una investigación criminal. Finalmente, todos los golpeadores terminan convirtiéndose en tiranos.

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