Pandemia también motivó a comer mejor, El Siglo de Torreón
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Doctor en casa - Bienestar

Pandemia también motivó a comer mejor

Las familias mexicanas han modificado algunas de sus costumbres debido al confinamiento

EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH, domingo 13 de septiembre 2020, actualizada 9:53 am

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En los últimos seis meses las familias mexicanas han modificado algunas de sus costumbres debido al confinamiento por la pandemia del coronavirus, razón por la cual ahora prefieren alimentos saludables, en sustitución de productos procesados.

Luis Alberto Vargas Guadarrama, académico del Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA) de la UNAM, afirmó lo anterior en la conferencia virtual: “Comer en tiempos de la pandemia del 2020”, organizada por el Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad (PUEC).

Detalló que como parte de los trabajos finales para acreditar el semestre en la licenciatura de Nutriología, los estudiantes compartieron las vivencias con sus familias durante la etapa de resguardo.

Se observó que sustituyeron el consumo de refrescos y golosinas, por fruta. “Lo notable es que también los antojitos disminuyeron, se dieron cuenta del alto costo y bajo beneficio nutricional. De igual manera, varios señalaron que por estar en casa sentían la necesidad de comer con frecuencia, entonces buscaban frutas, semillas y dulces, con lo que dejaron de adquirir frituras”.

Aunque en algunos hogares la compra de verduras se redujo debido al aumento de su precio, se volvió a la preparación de frijoles naturales en vez de los enlatados, por ejemplo.

También, llamó la atención que los jóvenes se percataron que sus padres y abuelos diabéticos lograron mantener un régimen alimenticio adecuado y con ello niveles normales de glucosa.

“Ha sido una lección viva: lo que comemos tiene efectos sobre nuestra salud y la diabetes puede controlarse a través de la alimentación”, dijo el antropólogo.

Durante este periodo en que las personas han tenido que modificar sus actividades cotidianas, las familias volvieron a convivir a la hora de la comida, en un horario fijo.

Incluso, recordó, hubo casos en que los alumnos expresaron haber “redescubierto” las tradiciones culinarias y en otros a sus herederas: las abuelas, que preparaban champurrado o pan.

De acuerdo con las descripciones, también se recurrió a la compra de masa para cocinar sopes, tacos, tlacoyos y quesadillas y las abuelas enseñaron a los más jóvenes el proceso de los atoles y clásico chocolate.

Incluso echaron mano de utensilios mesoamericanos: metates, molcajetes y fogones, como fue el caso de familias de Oaxaca.

“Aunque estos recursos ancestrales siguen funcionando, ahora somos más dependientes del comercio para nuestro abastecimiento”, manifestó.

Vargas Guadarrama subrayó que un aspecto importante es el papel de las mujeres, en particular de las madres, que se dieron a la tarea de comprar productos de calidad al mejor precio, además de equilibrar la dieta.

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