1 de marzo de 1888: el día más importante para Torreón, El Siglo de Torreón
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El jueves 1 de marzo de 1888 se hacía oficial el inicio de tráfico de ferrocarriles entre la ciudad de Piedras Negras (antiguamente Ciudad Porfirio Díaz) y la estación en el rancho del Torreón de la compañía del Ferrocarril Internacional Mexicano. Sus vías se unieron a las vías del Central Mexicano que ya pasaban por el antiguo rancho del Torreón sin tener o provocar el menor efecto. Esta fecha provocó que la Comarca Lagunera jamás volviera a ser igual pero en especial el área destinada a las estaciones tanto del Central como del Internacional, donde se formaría en su entorno la gran ciudad de Torreón.

Torreón nació por la consecuencia de la unión de vías entre dos compañías ferrocarrileras. En 1883 la primera línea que cruzó por Coahuila atravesando el río Nazas viniendo de la Villa de Lerdo con rumbo a Zacatecas fue la del Ferrocarril Central Mexicano cruzando por las tierras de la viuda de Leonardo Zuloaga, la Sra. María Luisa Ibarra y Goribar.

La Sra. María Luisa enfrentaba tal vez los peores momentos de la Hacienda o rancho del Torreón, a la muerte de su esposo tomó las riendas de los negocios junto con su sobrino, Andrés Aguayo, corriendo con mala suerte en el manejo hasta llegar a perder sus propiedades, las cuales había dejado como garantía para algunos préstamos que al tiempo no pudo pagar y que fueran usados para poder trabajar las tierras.

Las tierras por las que pasó el Central en el lado de Durango y Coahuila enfrentaban dos situaciones muy diferentes. En ambos lados se fijaron las condiciones para el derecho de paso de vía por sus propiedades, así como se hizo por todos los terrenos donde pasaron las vías por el país.

En la villa de Lerdo, Santiago Lavín era el propietario de los predios donde pasó el Central Mexicano primeramente, era un agricultor que gozaba de un gran éxito en sus negocios. En el lado de Coahuila las tierras eran de la viuda de Zuloaga y, como se ha mencionado, la hacienda gozaba de un decaimiento y abandono viviendo todo lo contrario a su vecino de la Villa de Lerdo.

Los ingenieros del Central habían visitado la Comarca antes del cruce y habían deliberado que el paso de las vías sería por esta región y no por la ciudad de Durango que se manejó como una posibilidad. Lewis Kingman, ingeniero del Central Mexicano, fue la persona que decidió y en sus memorias dejó escrito lo que vio al cruzar a las tierras de la viuda de Zuloaga y que a continuación se expone.

"Cuando la línea se ubicó por primera vez del río Nazas a Torreón fui al cruce del río y al lado sur donde ahora está Torreón, y donde en ese momento solo había un jacal o choza del pastor de cabras, y nada más que arbustos y mezquite. Cuando la Compañía del Internacional Mexicano construyó su línea en 1887, una ciudad pronto surgió allí, apoyado por el distrito de La Laguna, en el que los propietarios con la tierra ganaban dinero fácilmente con la producción de algodón. Teníamos un promedio de unos 400 hombres en el grupo de colocación de vía, de los cuales 85 eran estadounidenses y 315 mexicanos…"

(Nota: no hace mención en sus memorias Kingman de ciudadanos chinos en la construcción del ferrocarril).

CENTRAL

Cuando la Sra. María Luisa firmó con el Central en 1883 lo hizo en compañía de su sobrino Andrés Aguayo y de Andrés Eppen, quien era empleado de la casa alemana Gutheil y que fungía como representante de esta empresa. Su presencia obedecía a que la empresa alemana Gutheil quien había prestado a la Sra. María Luisa y era su acreedor anticrético, es decir, quienes adquirieron el derecho a entrar en la posesión del inmueble (rancho del Torreón entre otros) de su deudor y percibir los frutos imputándolos a los intereses y al capital de su crédito y que debía estar presentes con la Sra. María Luisa y firmar con el Central en lo que ya al poco tiempo sería su propiedad al no poder pagar la Sra. María Luisa.

El contrato firmado mencionaba la construcción de una estación completa en el predio por el que cruzó en el rancho del Torreón y este sería designado el lugar en mutuo acuerdo entre los firmantes, lo cual no pasó. La Sra. María Luisa murió a unos cuantos años de este hecho, así como Agustín Gutheil el prestamista y ya dueño de las tierras, la viuda de Gutheil fue invitada a formar parte de la empresa Rapp Sommer quien pelearía contra el Central por no haber edificado en mutuo acuerdo con los que firmaron el contrato de 1883. Rapp Sommer ganó el pleito y en la resolución se ordenó al Central Mexicano edificar la estación, siendo designado el lugar en el área de lo que en la actualidad es la Alianza a la altura del Hotel Francia.

INTERNACIONAL

El Ferrocarril Internacional fue la segunda compañía ferrocarrilera que llegó a la Comarca y esta sería la que definiría el desarrollo que tomaría, esta empresa en su concesión indicaba que la unión de vías con el Central sería en la estación de la Villa de Lerdo, pero la súbita resolución del mandato de construcción de la nueva estación del Central en el área designado como se mencionó anteriormente, junto a que al venir las vías procedentes del poblado de Matamoros de La Laguna debían cruzar el Nazas, hicieron que la decisión del punto de unión de vías cambiara de la Villa de Lerdo al rancho del Torreón con sus nuevos dueños, la compañía alemana Rapp Sommer sucesores de la casa Gutheil.

La casa Sommer Herman, al reconformarse con la viuda de Gutheil, cambió su razón social al de Rapp Sommer y en este hecho se contrató a Andrés Eppen como representante de esta nueva empresa en La Laguna, así como fungía con la empresa de Agustín Gutheil. Los dueños de Rapp Sommer y quienes provocaron la resolución del juicio a su favor para la nueva estación, encargaron el diseño de un plano urbano al ingeniero Federico Wulff quien se encontraba en la región. Su plano comprendía una extensión de 95 hectáreas promedio del gran total de la superficie que era el Rancho del Torreón y este pensado para un desarrollo urbano e industrial y diseñado en función de las estaciones de ambas compañías. El trazo principal lo marcó el tendido de vías del Internacional, el cual tuvo que cambiar su dirección recta varios grados para terminar su unión de vías en lo que actualmente sería casi al inicio del paso a desnivel sobre el bulevar Revolución que conduce a la jabonera en la Alianza, este quiebre o cambio de trazo recto es el que hizo que la cuadratura predominante del diseño cambiara y las cuadras modificaran de forma y que podemos ver en las cuadras que están en la Cepeda, Rodríguez y Acuña.

El plano se hizo y las vías se unieron el 20 de enero de 1888, el cambio repentino dejó a la estación de la Villa de Lerdo esperando este suceso, con todo y que esta estación ofrecía un restaurante y la opción de descansar en la población a unos kilómetros de esta en sus hoteles. El área del Rancho del Torreón ofrecía casi el mismo panorama que Lewis Kingman describió en sus memorias para 1883, las estaciones tardaron en construirse y aun así se ofrecía la conexión viendo los viajeros a su alrededor a las cuadrillas de ambas compañías construyendo sus oficinas e instalaciones y en el área urbana las primeras fincas y hoteles. Oficialmente se autorizó el tráfico de pasajeros y de carga hasta el 1 de marzo de ese 1888.

Las siguientes líneas son algunas notas que relataron ese momento en algunos periódicos nacionales de la época:

Municipio Libre febrero 29 de 1888 nota "Inauguración de un Ferrocarril"

Mañana jueves 1° de marzo de 1888 se inaugurará sin solemnidad ninguna, la importantísima línea del ferrocarril internacional desde el rancho del Torreón hasta Piedras Negras.

Periódico El Municipio Libre 6 de marzo de 1888 nota "El Internacional"

Los funcionarios del ferrocarril internacional anuncian que el camino quedó abierto el jueves primero de marzo al tráfico de pasajeros y carga entre los Estados Unidos y México. Se le conocerá con el nombre de son "Sunset Route" a México. Lo construyeron Mr. C.P. Huntington y sus socios y es en realidad un ramal de la gran red del Southern Pacific. Se desprende de la línea principal en Paso del Águila, Texas, 168 millas al oeste de San Antonio y pasar el río Bravo para entrar a Piedras Negras, México, desde donde atraviesa un territorio llano de intereses, rico en minerales y en agricultura; pasando por los grandes depósitos de carbón que adquirió Mr. Huntington algunos años ya, para seguir a Torreón, donde se enlaza con el central. La compañía de este último camino celebró recientemente un contrato con la del Internacional, relativo a tráfico recíproco y en virtud del cual circularán carros por los rieles del central, desde Piedras Negras hasta cualquier un poco de dicha línea sin excluir la Ciudad de México. La nueva línea está lujosamente provista de material y cuenta con cierto número de carros dormitorios y comedores pullman que no ceden en elegancia a cuantos circulan por los caminos de América. Los dormitorios correrán entre la Ciudad de México y la de Nuevo Orleans donde se hará un solo cambio para Washington, St. Luis, Chicago y otros puntos de los estados del centro, la diferencia en tiempo será de 24 horas. Se han rebajado considerablemente las tarifas de pasajeros y carga, y se cree que el servicio de este último ramo se hará con prontitud, sin dilaciones innecesarias.

NUEVA HISTORIA

La historia quedó escrita en ese 1 de marzo de 1888, pero muchos sucesos y eventos le precedieron para que esto sucediera así, parte del destino de la Comarca comenzó con la venta de las tierras por parte de la familia Sánchez Navarro y don Joseph de Velasco, en el área de Lerdo con Nepomuceno Flores, al fundar San Fernando que al tiempo de ahí nacería la Villa de Lerdo, con las tierras adquiridas por Juan Antonio Jiménez no hubo cambio y es en su momento Santiago Lavín fue quien provoca el nacimiento alrededor del estación del Central de la Villa de Lerdo la población de Gómez Palacio. Para Leonardo Zuloaga su historia fue muy diferente, pero con todos los engranes que se formaron en los hechos terminó desencadenando que naciera la ciudad de Torreón con los nuevos bríos que le dio Rapp Sommer. Tres poblaciones con un pasado y varios elementos en común, el mismo semidesierto, los mismos peligros y la convivencia con las tribus indígenas hostiles y amigas, el mismo sol, el mismo clima, el algodón, pero la gran diferencia la marcó lo que hicieron en su llegada a esa unión de vías de dos ferrocarriles.

Felicidades, Torreón, por estos 133 años.

alejandroahumadatorreon@gmail.com

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