De política y cosas peores
ARMANDO CAMORRA
Hay cuatro señales que indican que los hombres hemos llegado ya a la edad madura. La primera: se nos olvidan los nombres. La segunda: se nos olvidan las fechas. La tercera: se nos olvida subirnos el zipper. La cuarta y más alarmante: se nos olvida bajarnos el zipper. Yo me olvido de todo, hasta de olvidar. Los años se me escapan, aunque no pueda yo escapar de ellos. Por eso no recuerdo ahora el año en que la amada eterna y yo estábamos en Taxco, la ciudad plateada. Habíamos entrado a Santa Prisca, tesoro refulgente, y al salir observamos a un grupo numeroso de personas que iban por la calle acompañando a alguien que a su paso era aplaudido con afecto por quienes lo veían. Con la curiosidad propia del viajero nos acercamos, y pudimos ver a un hombre joven, de elevada estatura, bien parecido y de gallardo porte, que sonreía cordialmente y saludaba con amabilidad a quienes lo aplaudían.