
En toda generación siempre hay quien quiere cambiar al mundo y, aunque no todas las personas quieren realmente mejorarlo, todas parecen estar convencidas de tener las respuestas para hacer la diferencia, de ser la fuerza que resolverá los problemas del pasado que, según ellos, no permiten que la vida fluya como, consideran, debería. Hasta la fecha, la historia de la humanidad parece demostrar que todos lo logran, pues se suceden formas de gobierno y sistemas económicos con características distintas, pero al mismo tiempo, nadie consigue nada, porque el cambio es una lucha constante y la verdadera revolución implica constancia, disciplina, convicción y esfuerzo, o lo que es lo mismo, lidiar con los obstáculos día a día, resistiendo una batalla tras otra.
La reflexión puede aplicarse en todo aspecto de la vida y este es uno de los mensajes clave de la película Una batalla tras otra (EUA, 2025), escrita y dirigida por Paul Thomas Anderson, basándose en la novela ‘Vineland’ del escritor Thomas Pynchon. Protagonizada por Leonardo DiCaprio, Sean Penn, Benicio del Toro, Regina Hall, Teyana Taylor y Chase Infiniti, la historia se centra en Bob Ferguson, un ex revolucionario que dejó las prácticas de protesta e insurgencia para salvaguardar el futuro de su hija Willa, habiendo tenido que huir con ella desde que la niña era recién nacida.
Los ‘French 75’, el nombre del grupo revolucionario de izquierda al que pertenece, cuyo lema es “Fronteras libres, cuerpos libres, elecciones libres y libres del maldito miedo”, combate las injusticias de las que el mundo actual es testigo. Defienden a las minorías, se levantan en contra del sistema (imperialista, fascista, corrupto y racista) y abogan por una vida justa y equitativa no sólo en la práctica sino también exigiendo reformas sistemáticas, desde el aparato legal y gubernamental. Sin embargo, su proceder puede llegar a tener un hilo de peligrosidad, pues, aunque no son intencionalmente violentos, sí recurren a las armas para hacerse escuchar y su visión puede ser más un llamado al cambio que un vehículo para que suceda.
Algunos de sus miembros están más comprometidos con la causa que otros, pero los convencidos de que su grano de arena importa, porque son esas pequeñas acciones las que unidas forman una reacción en cadena en positivo, hacen un llamado a la concientización, la solidaridad y la hermandad a fin de construir una comunidad fraterna, ayudando a quien lo necesita, no pasando sobre los necesitados y vulnerables. No todos, evidentemente, piensan con la misma visión y/o convicción; es el caso de Perfidia, pareja sentimental de Bob, quien entonces se hace llamar Pat. Perfidia es decidida pero explosiva, al grado que uno se pregunta si es parte del movimiento social más por la adrenalina que la revolución conlleva que por la filosofía de cambio; ella representa un ejemplo de la clase de militante al que hay que tener bajo vigilancia, porque, no es que no crea en la causa, es que creería en cualquiera que le permita salir al mundo a desahogar todas sus emociones contenidas. Perfidia, finalmente, significa deslealtad o traición, y el personaje hace honor a ello.
En algún momento Perfidia conoce al Lockjaw, un oficial del ejército a quien humilla durante la liberación de unos migrantes. Interesado en ella, o más bien por una obsesión envuelta en deseos de control y sumisión, no forzosamente de él hacia ella, sino la búsqueda por una satisfacción de ser sometido por alguien con la misma fuerza de carácter que él, Lockjaw aprovecha su posición militar para buscarla y presionarla para aceptar una relación sexual entre ellos, a cambio de no denunciarla. Perfidia da a luz a una niña llamada Charlene y esto cambia la perspectiva de Pat, ahora dedicado por completo a quien cree su hija. Para Perfidia la salida es la protesta, como espacio de rebelión en donde desahogarse. Potencialmente intuyendo la posible paternidad de Lockjaw, Perfidia se vuelve más violenta, queriendo desquitarse de todo sin mirar a quien afecta y, subsecuentemente, abandonando el círculo familiar que comparte con Pat y Charlene.
Una vez que su falta de control y disciplina llevan a su arresto y al de varios de sus compañeros, delata a sus amigos con tal de salvarse a sí misma, aunque, tras hacer un pacto con Lockjaw para ingresar a protección de testigos, huye también de su custodia en busca de una nueva vida. Su traición, que el grupo al que pertenecía resiente, provoca que Pat y Charlene, entre muchos otros de los French 75, deban mudarse y conseguir nuevas identidades, en su caso como Bob y su hija Willa.
Como bien dice la película, 16 años después las cosas no han cambiado mucho: las injusticias siguen sucediendo, la corrupción aún persiste y las contradicciones del gobierno mantienen un estado constante de desorden, confusión, inequidad y abuso; la insurgencia real continúa su labor y la mayoría de las personas vive su vida tratando de sobrevivir, algunos indiferentes a la problemática provocada por el sistema, otros sobrellevando su infortunio como se puede.
El detonante que vuelve a revolver las aguas sucede cuando Lockjaw pretende unirse a una sociedad secreta, un grupo corrupto, supremacista, racista y conservador que defiende la superioridad y pureza de la raza blanca, de élite además y, por ende, rechaza y excluye al resto de la población. Para ser aceptado Lockjaw tiene que borrar su pasado, su relación interracial con Perfidia y, en consecuencia, a Willa, la evidencia clara de su hipocresía y doble discurso moral. Es por eso que reanuda la búsqueda de los French 75, como vehículo para llegar a Bob y su hija.
A través de estos personajes la película plantea un análisis agudo sobre cómo el tiempo modifica nuestras prioridades, nos ata a nuestros propios errores y/o acrecienta los problemas sociales no resueltos con que carga la humanidad. Bob, por ejemplo, es el exmilitante retirado que se solidariza con el grupo y sus causas, antes completamente comprometido, pero, eventualmente consumido por la pasividad y auto abandono; ahora inactivo, en busca de un rol más tradicional: el de padre. Cambia la razón por la que pelea cuando las circunstancias de su vida también lo hacen y Willa se vuelve el por qué y para quién luchar. Un padre protegiendo a su hija en un mundo que no ha podido cambiar pese a los intentos diversos, los suyos incluidos, de ciudadanos que protestan y se organizan para sobrevivir y resistir. Un padre que también, por eso, enseña a su hija la importancia de levantar la voz, porque eventualmente será su turno de intentar mejorar este caótico mundo, no forzosamente como revolucionaria, al menos sí, como mente pensante y crítica de la injusticia que le rodea.
Por otra parte está Perfidia, en general más agitadora violenta que verdadera activista militante, quien prefiere salvarse a sí misma antes que proteger a los suyos. Se le acusa de traidora y aunque no es equivocado que sus ex compañeros la señalen como tal, sería importante saber de dónde vienen sus decisiones: sus padres también fueron revolucionarios, lo que puede crear tanto presión como expectativas difíciles de sacudir; su vida ha sido dedicarse a combatir, por eso mismo su visión del mundo ha sido libertad convertida en libertinaje y la única forma que conoce de lidiar con los problemas es llevarlos hasta un punto límite de ebullición para que exploten, es decir, la vía radical, no racional. ¿Puede alguien querer cambiar el mundo pero no tener la sagacidad para conseguirlo, la voluntad para hacer que suceda o la fuerza para mantenerse firme durante todo el trayecto?
Finalmente está Lockjaw, práctico, metódico y guiado por ideologías excluyentes y jerárquicas en las que se le dice y auto convence de una superioridad sistemática. Se cree mejor que el resto de la gente por su condición, incluyendo el poder que le da su carrera militar, porque así está desdibujado su personaje, como arquetipo del hombre machista, violento y racista que sirve al orden jerárquico para mantenerlo intacto. La sociedad civil (organización clandestina) a la anhela unirse no es más que una representación, o ejemplo, de grupos reales que profesan ser puros, elegidos divinos, destinados a ser pudientes y privilegiados para guiar a la sociedad, moviéndose dentro de un círculo que haría cualquier cosa para eliminar a aquellos que califica como inferiores y así, según creen y afirman, purificar a la sociedad, aunque en realidad sea para controlarla.
Odian por odiar y el odio los mueve, como también el deseo de ser más y pasar por encima de los demás, de imponer su voluntad porque están convencidos de que es así como debe ser, someter a quien consideran inferior porque alguien dentro de su mismo círculo, con arrogancia y mezquindad, ha plantado la idea de que son superiores y han abierto el camino, desde el terreno gubernamental, político y legal, para mantener firme su posición sobre los demás. Grupos así existen en muchos lados, pero el punto aquí no es ese, sino que así ha sido a lo largo de la historia de la humanidad. La élite dominante de dada época imponiendo sus intereses con base en el anonimato y la fuerza bruta legalizada.
¿Qué se necesita para extinguir ideas equivocadas o incorrectas que promueven enfrentamientos, enemistad o contrariedad entre personas? ¿Es parte de la naturaleza humana la crueldad, el individualismo, la violencia y el egoísmo? La película retrata una sociedad, específicamente estadounidense, dividida, contrariada, enfrentada entre sí por ideas, ideologías, pensamiento, cultura, valores, organización y desarrollo en lados opuestos que se confrontan y que se hacen más marcados en el orden social actual. Un mundo en el que aniquilas o eres aniquilado, destruyes o te destruyen.
Está la élite económico-político-militar que defiende sus privilegios explotando al resto de la sociedad, en esencia la clase trabajadora, a la que subyugan y oprimen tanto ideológica como prácticamente, con represión en las calles, corrupción desmedida, injusticias ignoradas, leyes inequitativas y operativos que disfrazan otras intenciones. Una élite y un gobierno persiguiendo y coartando derechos de todos los que lo contradigan, cuestionen o reten sus palabras y doctrinas.
En la película se observa claramente cuando, en búsqueda para encontrar a Bob y Willa para confirmar si ella es su hija y, en caso de serlo, deshacerse de ella, Lockjaw inventa un operativo militar en la ciudad en la que aquellos viven, alegando que hay indicios de peligro para la nación, específicamente por narcotráfico y ayuda a migrantes ilegales latinos.
Él mismo señala que necesita una excusa para entrar a la ciudad con un grupo armado, haciéndolo ilegalmente, sacudiendo a las masas con alevosía e incitando choques violentos a través de agitadores que escalen la situación a propósito. Un conflicto lleva a otro y así se hace una reacción en cadena hasta llevar a la destrucción. Esas ideologías y sus respectivas batallas quedan en la historia y son la base sobre las que se construye tanto la sociedad actual como la del mañana, una que a veces olvida aprender de su pasado y, erróneamente, entierra los problemas o los normaliza hasta justificarlos o defenderlos. La cinta plantea cómo esto sucede día a día en la realidad actual; de ahí que la importancia de la oposición, la resistencia y la rebelión sea vital y necesaria; porque si el problema ya está ahí, la pregunta que debemos hacernos, por igual individuos que como sociedad, es, qué vamos a hacer al respecto.
Aunque a veces se gane y otras se pierda, las batallas se tienen que pelear. No se puede hacer si las personas que defienden la libertad y se levantan contra el opresor no siempre creen que el cambio es posible, o no creen en lo que dicen y hacen y, por ello, con frecuencia claudican o no siguen luchando cuando más se necesita. Afortunadamente es en lo cotidiano donde puede surgir la necesidad de oponerse, de protestar o de proteger y ayudar a los más necesitados; es ahí en donde se expresan los deseos revolucionarios de cambio social. Luchar y resistir, aclara la película, no tiene por qué significar violencia, más bien es corregir errores de la manera más viable y significativa posible, con acciones que lleven a algo, no sólo palabras, pero más importante, con decisiones que ayuden a otros, no que los dañen.
En perspectiva, la agresividad de los French 75 logra poco en contraste con la iniciativa de Sergio St. Carlos (el Sensei), uno de los personajes clave que ayuda a Bob en su búsqueda por rescatar a Willa, una vez que Lockjaw la atrapa. Su visión y misión son claras, como líder, además, de un grupo clandestino que apoya a la comunidad latina y a los migrantes. Tiene estrategia, su proceder es inteligente, su decisión firmeza y sus acciones provocan un eco positivo entre aquellos a quienes ayuda. La comparativa no intenta decir que un grupo hace mejor las cosas que el otro, o que es mejor o peor que el otro, sino analizar cómo ambos, a su manera, generan resultados y en cierto sentido su existencia hace que la del otro sea posible. Las preguntas son: ¿qué resultados queremos obtener? ¿Por qué luchamos? ¿Creemos en la causa o sólo abogamos por mantener la fachada de esta causa?
¡Viva la Revolución! Grita Bob en algún momento, pero revolución implica una ruptura del orden social y político, una interrupción del funcionamiento institucional que significa cuestionar el sistema jurídico y fracturar al aparato militar para que una parte de este se sume a la rebelión y/o no funcione como brazo represor del gobierno. En su momento se requerirá construir un nuevo gobierno y nueva legalidad.
Esto significa que los movimientos revolucionarios son causa y efecto tanto de las condiciones de vida miserables de la población, como de los conflictos personales existenciales, anhelos, impulsos y deseos de cada individuo, La historia es resultado de los entrelazamientos de esos conflictos interpersonales y los momentos en que cada persona decide protestar, inconformarse y luchar por el cambio, aunque no sea consciente de ello. En la película la narrativa lo sugiere (aunque no lo desarrolla) al mostrar cómo los French 75 subsisten a pesar de la traición de Perfidia y el alejamiento de Bob/Pat, así como en la bien estructurada red de protección que encabeza el Sensei, capaz de movilizar a decenas de trabajadores y sus familias para escapar de la represión.
Ahora bien, la consigna del grupo revolucionario en que militan es en esencia un llamado a la libertad, a luchar por la libertad venciendo la cultura del miedo que impone el gobierno autoritario. La revolución es un proceso de largo plazo y cada momento histórico requiere determinado tipo de militancia. Cada personaje cumple una función y cada persona tiene distinto nivel de compromiso. Así, Perfidia representa un estilo activismo muy específico; Sergio representa otro y Willa, otro diferente. Habrá quien defienda un estilo de acción por sobre el otro y hay seguramente pros y contras en cada una de estas iniciativas, la cuestión es ¿cuál de estos caminos escogemos como sociedad y por qué? Y en todo caso, ¿luchamos por nosotros?, ¿pugnamos a favor de otros?, ¿nos esforzamos por personas que nos importan?, ¿o combatimos por construir una sociedad distinta, humanitaria?
Los conflictos sociales no desaparecen y la única respuesta ante un estado de tiranía, fascismo, nacionalismo ciego o autoritarismo es resistir, porque resistir es rechazar esa imposición, es sobrevivir y luchar contra ella. El punto es que hay muchas formas de hacerlo. La clave es que el ideal se mantenga firme, porque si el objetivo es claro, la revolución se reinventa; si no, se diluye, malinterpreta, desaparece o corrompe. La revolución y el cambio social requieren ser conscientes del momento histórico, de las circunstancias de explotación, de la ideología de esos grupos de élite racistas y autoritarios para poder enfrentarlos ideológicamente. Asimismo, pelear por lo que es correcto es también pelear por el bien de las generaciones futuras, teniendo claro que nuestras batallas y las suyas no van a ser las mismas. Alguien tiene que encender la chispa, alguien tiene que mantenerla y alguien tiene que hacer consciencia para que no se pierda de vista la meta. La lucha cambia, evoluciona, pero no se acaba. En realidad, la vida misma es siempre una batalla tras otra.
Ficha técnica: Una batalla tras otra - One Battle After Another