Historias de ensamble

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Historias de ensamble

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Escrito por Diana Miriam Alcántara Meléndez 02 de diciembre de 2010

Historias de ensamble se denomina a aquellas películas que siguen a diversos personajes dentro de una historia, relatos normalmente entrelazados, es decir, no existe como tal un personaje principal sino varios a seguir; aunque sí se presentan personajes con mayor peso e importancia que otros. Ejemplo de historias de esta naturaleza son películas como: Gosford Park (UK-EUA-Italia, 2001), A él no le gustas tanto (EUA-Alemania-Países Bajos, 2009) y  Realmente Amor (UK-EUA, 2003).

Lo interesante de estas películas es la variedad de sus relatos, la oportunidad de seguir la vida de más de un personaje en sus travesías durante la hora y media o dos horas que dura una película. Misma razón es por lo que las historias de ensamble son también un arma de doble filo. Si los personajes no se desarrollan de manera indicada el espectador no tendrá la oportunidad de crear empatía con ellos, no los seguirá en su camino y, por lo tanto, no se interesará en la película. He escuchado que a algunas personas este tipo de historias les desagradan porque encuentran las historias de ensamble un tanto confusas y enredadas; incluso hay quienes prefieren seguir al héroe de la historia en lugar de rebotar entre uno y otro personaje.

Por lo regular las historias de ensamble siguen la misma temática, volviendo a ésta el engrudo que une a los relatos. Por ejemplo, el Día de los Enamorados (EUA, 2010) cuyo tema central es efectivamente el Día de San Valentín, relata lo que ocurre en la vida de diversos personajes en la celebración o no celebración del amor. En otras ocasiones el experimento cinematográfico recae en el tiempo, una hora, un minuto, un instante, un momento, y a partir de ahí descubrimos la vida de diferentes personajes que se encuentran o entrecruzan en un instante; ejemplo de ello es 11:14 (EUA-Canadá, 2003) o 2:37 ¿Quién muere hoy? (Australia, 2006). Por supuesto que hablando de historias entrelazadas resalta con fuerza la trilogía de los mexicanos Alejandro González Iñárritu y Guillermo Arriaga: Amores Perros (México, 2000), 21 Gramos (EUA, 2003) y Babel (Francia-EUA-México, 2006).

Se han realizado otras propuestas cinematográficas a las que no se les denomina con exactitud historias de ensamble, sino que serían más bien catalogadas como películas de cortometraje. Me refiero a series de cortometrajes unidos bajo la misma temática y mensaje, usualmente realizados por diferentes directores, aunque no necesariamente; ejemplos de ello lo encontramos en la reciente Revolución (México, 2010), Almas Perdidas (EUA-UK, 2005), Paris, te Amo (Francia, 2006), Nueva York, te Amo (Francia-EUA, 2009) y Nueve vidas (EUA, 2005).

Lo más enriquecedor de estas historias es la oportunidad de disfrutar y compartir la vida, momentáneamente, de personajes en distintos contextos sociales, con conflictos personales particulares y en medio de presiones de naturaleza distinta, lo que permite una aproximación a la problemática propuesta a partir de diferentes puntos de vista. Existe una ventaja en seguir a varios personajes por periodos cortos: más allá de agilizar la mente se genera el beneficio y el reto de contar una historia en un corto tiempo, ligándola con las demás historias, así como encontrar y trabajar el vínculo entre las mismas.

Cada cierto tiempo un tipo de película como esta llega a cartelera. Por su diversidad de actores, directores, temáticas y propuestas, es enriquecedor darles una oportunidad, pues tienen la virtud de ofrecernos una visión dialéctica y compleja de la realidad, lo que permite darnos cuenta que nuestras vidas, al igual que las historias de ensamble, son un conjunto de sucesos ligados por momentos, por personas y, al igual que en ellas, toda causa tiene un efecto, como cada pieza de dominó se une a otra formando un mapa en el tablero, en el tablero de la vida.

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