Más allá de la nada

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Más allá de la nada

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Escrito por Diana Miriam Alcántara Meléndez 20 de enero de 2011

Tenía grandes expectativas ante la nueva película dirigida por Clint Eastwood, Más allá de la Vida (EUA, 2010). Tal vez por ello la decepción fue tan grande. Creo que mi error fue catalogar al director como autor de la misma, y no, yo misma estoy en contra de que se atribuya a los directores la autoría y crédito total de los proyectos cinematográficos, y, en este caso este detalle lo pasé por alto.

No logro entender qué salió mal, la película es un relato interesante y disfrutable, me atrevo a decir que la dirección fue buena y las actuaciones dieron lo mejor que se pudo sacar del guión, pero la historia simplemente no termina de cuajar. Nunca sentí que fuera una historia con un protagonista claro, me pregunto si esa era la in intención, pero me parece injusto poner el nombre de Matt Damon en el poster de la película cuando durante la misma es más atractivo seguir a Marie (Cécile De France) y Marcus (Frankie y George McLaren). La primera es una periodista quien tras experimentar la muerte comienza a preguntarse qué pasa después de que el cuerpo deja de estar vivo; mientras que Marcus es un niño que no puede dejar ir (emocionalmente) a su hermano gemelo recién fallecido.

Me parece que el problema de la película recae en el desarrollo de las tres historias, si bien el final “feliz” nos deja satisfechos; el cómo es el motivo de mi insatisfacción. ¿Por qué en las películas todo siempre sale  bien? ¿Por qué la realidad de sus personajes no es nada real? Marie es una periodista en lo alto de su carrera, quien simplemente decide tomarse un tiempo fuera y escribir un libro, como si eso fuera tan sencillo. Estamos de acuerdo en que somos testigos de las traiciones en el trabajo, la sustitución de los empleados ya establecidos por caras nuevas, jóvenes y frescas, pero al término de la historia todo sale bien, incluyendo el libro que rápida e inspirada Marie escribió.

Marcus sufre, Marcus no comprende, Marcus no se adapta, pero ¿acaso llora, está solo, no encuentra apoyo? No. Por qué ponernos a un niño callado y dependiente de su hermano de quien debe despegarse emocionalmente, premisa que nos suena fuera de lo común en el mejor de los sentidos, sólo para mostrarnos a un niño que no quiere dejar ir a lo mejor de su vida, su propio hermano. Comprendo que eso sea el peso de la dificultad y dimensión del personaje, pero qué sucede con los demás aspectos de su vida, como su interacción con las demás personas o con su propia madre. A pesar de ello, este niño tiene el mejor arco de la historia, su personaje cambia y crece ante nuestros ojos, sin embargo, no ante la perspectiva de un niño, sino a través de la visión de los adultos que conviven con él.

Respecto a George (Matt Damon), pegamento de este relato, la falla es que su personaje tiene dos propósitos, demostrar cómo las personas se aprovechan de los demás, incluso entre familia, y ser el conector entre los personajes principales. El resto de sus acciones son sólo un pretexto para mostrarnos la vida de un psíquico al que no nos interesa conocer. George es un empleado en construcción, pero no le falta nada, su vida es solitaria, pero decide tomar clases de gastronomía para conocer a la mujer de su vida, sí, esa es la solución a todos nuestros problemas. Bueno, ahí está el problema; si lo que querían era mostrarnos que las personas nos hieren mientras más nos conocen, o que a veces nuestra otra mitad es aquella que nos comprende al cien por ciento, definitivamente había mejores maneras para hacerlo.

Así vemos a Bryce Dallas Howard interpretando a Melanie, una joven que empuja a George a recordar qué tanto y qué tan difícil es acercarse a las personas, sin embargo su salida, su huída queda casi a la deriva, entendemos por qué, aunque no nos preocupa saber cómo le afecta. Melanie es un personaje sobre una mujer débil y especializada en alejarse de sus problemas huyendo, y así como rápido entra, rápido se va, esto es a lo que yo catalogo como pérdida de tiempo.

Esas son en mi opinión las fallas esenciales de esta película. Quizá el guión tuvo que comprimir una historia que daba para más. Tal vez nos encontramos ante unos personajes que merecían un mejor desarrollo o un escritor que supiera dar mayor razón y propósito a cada escena para darnos la oportunidad de simpatizar lo suficiente con estas tres personas e ir con ellas en su aventura.

Una película que recomiendo ver por la reflexión que nos deja sobre la vida, la muerte y las relaciones entre personas, así como el apego que tenemos con quienes nos rodean, pero sin más expectativas que un relato disfrutable para una ocasión y nada más.

 

PD: Felicidades a los que cumplen años hoy.

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