Cine popular

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Cine popular

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Escrito por Diana Miriam Alcántara Meléndez 26 de abril de 2012

En sentido cultural la palabra popular se refiere a algo propio de la tradición y la construcción de un pueblo y, en ese sentido, todo el cine es popular, porque todo el cine representa a las sociedades, a las personas, a una época, a un modo de pensamiento o a un estilo de vida. Pero en términos coloquiales el cine popular es por lo regular considerado como las películas pertenecientes a la cinematografía más conocida por el público en general, definición también correcta de acuerdo con lo que dicta el diccionario de la lengua española.

Ahora bien, conforme a ello, al referirnos al cine popular como la clase de película que la mayoría de las personas conoce, es fácil nombrar películas de gran magnitud, de abundante producción, con una estrategia de mercadotecnia de venta, ganadoras de premios y con actores, directores o productores de renombre, divulgados en especial por los medio de comunicación.

La estrategia de estrenos en el cine se rige bajo dos temporadas en las que es común lanzar este tipo de películas (películas que representarán éxito monetario para la productora); primero la temporada veraniega con los llamados “blockbusters” (blockbuster se traduce al español como “éxito de taquilla”), y en segundo lugar el fin de año, que aprovecha las vacaciones de diciembre y la temporada de premiaciones dentro del mundo de la cinematografía. Como toda ley, estas pautas tienen excepciones, películas que no logran el éxito esperado, o películas que toman ganancias de manera sorpresiva.

Pero el cine popular ha ido evolucionando de la misma manera que el cine mismo. En nuestro país, por ejemplo, el cine popular ha variado de acuerdo con el periodo que atraviese el país, económica, política y socialmente hablando. La época del cine de oro mexicano se caracteriza por un tipo de historias dramáticas, melodramáticas, con los grandes íconos de la pantalla y la escena musical del país. El cine popular del país no ha sido siempre así, no es así incluso en la actualidad. El cine protagonizado por personajes de la lucha libre fue popular en la época del surgimiento y consolidación de personajes que trascendieron del encordado, como El Santo y Blue Demon. Las comedias de los años ochenta tienen su base en la cultura popular urbana de aquella década. Su carácter popular proviene no sólo de su distribución, no sólo de si estuvo en boga, sino del tipo de carácter social que plasma en pantalla proveniente de, en efecto, la cultural popular de la sociedad mexicana.

El mundo del cine se encuentra plagado de ejemplificaciones de cine popular, concepto que también ha ido cambiando con el tiempo. Las películas realizadas por Chaplin, por ejemplo, buscaban encontrar el toque divertido de la vida en las situaciones cotidianas, populares, que se viven cada día: el trabajo, la política, el amor y el desamor. Del mismo modo podrían llamarse películas populares a los grandes estrenos de verano, con sus presupuestos elevados y su magnificente campaña previa a su estreno por su elevado alcance social, es decir, películas muy vistas y muy conocidas.

El cine ha avanzado, la tecnología, el alcance impulsado por la globalización y la apertura a la multiculturalidad han convertido al cine popular en un algo difícil de delinear, catalogar o delimitar. Así como en la literatura la novela popular se refiere en mucho a las historietas y los libros de bolsillo, o que la poesía popular puede referirse a las letras de las canciones (o corridos, por ejemplo), el cine popular puede referirse al tipo de cine del pueblo y para el pueblo.

Independientemente de las apreciaciones artísticas, el lenguaje cinematográfico o las historias y tramas profundas o efímeras, se habla de películas que sean significativas para la mayoría de las personas. Y con ello no es referirse a películas cuyas historias y protagonistas logren identificarse con las personas, sino de proyectos cinematográficos que reflejen la cultura popular pero que además sean aceptados por las clases y grupos populares que conforman eso que denominamos pueblo, multitud o masas. Aceptadas como suyas, aceptadas como reflejo de su realidad y aceptadas como un producto de consumo.

El cine popular por lo tanto no es en nada negativo si se hace de manera correcta, si es honesto con el público que lo ve. El cine popular es parte de la cultura y parte de la historia de la cinematografía y ello es el detalle más importante a recordar.

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