Corre, Lola, corre

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Corre, Lola, corre

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Escrito por Diana Miriam Alcántara Meléndez 28 de febrero de 2013
Cine, Corre Lola corre
Corre, Lola, corre

Algunas películas se han adentrado al tema de las posibilidades y ello les ha permitido explorar escenarios y situaciones directamente relacionados con una realidad del hombre: la toma de decisiones. Un movimiento, una duda o una decisión lo cambian todo. Con este enfoque, de manera dinámica, realista y reflexiva, “Corre Lola, corre” se presenta como un proyecto que se introduce en temas como las casualidades y las pequeñeces de la vida.

Lola, la joven protagonista, tiene veinte minutos para conseguir cierta suma de dinero antes de que su novio se enfrente ante las personas a quienes debe pagarles, el escenario por sí solo orilla a ambos a tomar -aparecer- las decisiones equivocadas.

La película se divide en tres partes, cada una explorando los diferentes y posibles escenarios que se derivan de ciertas circunstancias de la vida, afectando, tanto a la propia Lola, como a aquellos  con quienes tiene contacto. Es el detallado ambiente en que presenta y desenvuelve la película en su totalidad lo que permite adentrarse a los momentos únicos que  escapan del ojo y la percepción de las personas, tanto en la película como en la vida misma.

Destaca el trabajo del director y guionista Tom Tykwer, quien permite al espectador introducirse en la urgencia de la película con un constante movimiento, y no porque Lola pierda su motocicleta al inicio de la historia y deba pasar el resto del relato corriendo de un punto a otro, sino por el manejo de imágenes (movimientos de cámara o secuencias de animación), alimentados por el enriquecedor soundtrack y la vivaz edición de la propia película.

En cuanto al eco del proyecto respecto a la vida misma, destaca la introducción del filme, cuando el narrador reflexiona sobre los ciclos de la existencia del hombre y de su mente, concluyendo, entre otras cosas, que la respuesta a una pregunta abre inevitablemente paso a otro cuestionamiento más.

Esa es la base y clave de este proyecto, así como de la temática que constantemente se aborda durante el mismo, ejemplificado durante secuencias en las que el director muestra, con imágenes fijas, los también posibles escenarios de las personas con las que la protagonista tiene contacto, evocando en el espectador el cuestionamiento con lo relacionado a lo efímero de la existencia o el qué tanto una persona se detiene a pensar sobre la vida de aquellos que le rodean: conocidos, familiares o extraños, aquellos con quienes se convive, mucho, poco o de manera regular.

Aquí no se juega con las diferentes realidades o con la alteración del tiempo, sino con los supuestos contextos que se derivan de una decisión u otra, haciendo énfasis en las conexiones e inevitables circunstancias que las personas deben afrontar, o deban formar parte de, y por qué no, sobre los ciclos de la vida, la imaginación, la capacidad de la mente, las diferentes conductas humanas ante una misma situación, afectadas por el contexto y el momento en el que se viven. Tal como se expresa al principio de la película: “el fin es sólo el inicio”, así, los hechos y las teorías son simples formas explicativas que la mente infiere y “Corre, Lola, corre” es exactamente eso, un ensayo a partir de una teoría.

Entretenida, efervescente, ocurrente y hasta absurda, pero siempre  aludiendo a los momentos en los que las vidas de las personas se conectan o chocan, según sea el caso; de allí la significativa escena durante la primera parte de la película en donde se ven en la televisión una serie de piezas de dominó cayendo una tras de la otra, cual reacción en cadena; y también tan cíclica como los espirales que constantemente se ven a lo largo de las aventuras y desventura de la protagonista.

Cada detalle, desde su tratamiento audiovisual hasta su narrativa y trama, pueden estar sujetos a interpretación, alimentados por la cantidad de simbolismos y analogías que se presentan, dejando entonces que la perspectiva del espectador sea la que juzgue, la que aprenda, la que interprete y la que infiera. Corre, Lola, corre (Alemania, 1998), con Franka Potentey Moritz Bleibtreu.

Ficha técnica: Corre, Lola, corre

Cine, Corre Lola corre, 6,999 lecturas.

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