Life stinks

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Life stinks

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Escrito por Diana Miriam Alcántara Meléndez 31 de octubre de 2013
Life Stinks, Cine
Life stinks

"Life stinks" trata de un empresario rico que quiere construir un gran complejo habitacional en lo que es la zona pobre del centro de Los Ángeles; para lograrlo deberá adquirir los derechos de suelo y su estrategia consiste en hacer una apuesta con su adversario; el plan es que el protagonista sobreviva 30 días dentro de los límites del centro de la ciudad, sin dinero, sin lujos y sin poder revelar su identidad. La película está dirigida y protagonizada por Mel Brooks, además de que también participa como co-escritor del guión junto con Rudy De Luca y Steve Haberman.

Las intenciones del proyecto son buenas, pero su ejecución no lo es tanto. La historia quiere adentrarse en temas como las diferencias sociales, la nobleza, la solidaridad y la amistad, el problema es que nunca lo logra del todo pues apenas llega a rasgar la superficie temática cuando la película llega a su fin. Los personajes no llegan a desarrollar su potencial porque no son proyectados correctamente, mientras que el protagonista nunca llega recorrer su arco en la historia, porque sus motivos y su destino son demasiado banales. ¿Cuáles son las cualidades del personaje y cómo llegan éstas a impactar tanto la historia como al resto de los personajes? Difícil de responder. La película no ofrece con claridad los escenarios que aborden estas cuestiones.

El largometraje logra dar un esbozo reflejo de las clases sociales, los estereotipos y los prejuicios hacia los opuestos niveles económicos de vida y, aunque al final la lección parece hablar de no juzgar a las personas por su raza, su género, su educación o su posición socioeconómica, la transición para lograr estas conclusiones es accidentada; el espectador parece tener que asumir la progresión y el crecimiento del personaje dadas las pocas escenas y situaciones que lo demuestren.

El desarrollo en general se toma ciertas libertades que chocan con el progreso narrativo lógico. La historia pasa una hora explorando los primeros dos días del ejecutivo y su vida en la calle, para luego saltar a su último día antes de ganar la apuesta. ¿Dónde queda su convivencia, dónde queda su adaptación, dónde quedan las bases que lo hagan cambiar, que lo hagan elegir ayudar? ¿Dónde queda esa historia de “pez fuera del agua”, que tras su viaje regresa a su mundo natural, recargado y listo para combinar lo mejor de sus dos mundos?

Existe una mezcla extraña entre un guión demasiado pasivo y una dirección poco arriesgada, un grupo de actores que nunca se acoplan del todo y una lentitud en la historia que no logra enfocarse a su objetivo con agilidad, dejando que sólo algunos momentos de la película logren  sobresalir, como cuando Molly, una pordiosera de la que se enamora el ejecutivo, le dice a éste que la vida son sólo momentos, algunos malos pero otros buenos.

El trabajo tiene todo el corazón y las ganas de decir algo. El proyecto se siente íntimo y personal, pero nunca desenvuelve toda su potencialidad, ni en mensaje, ni en historia, ni en comedia. Es tanto optimista como negativo al mismo nivel, lo cual no es del todo malo si tan sólo se enfocara efectiva y claramente en uno u otro rubro, pero aquí no se sabe dónde inicia uno y termina el otro, lo que lo hace incluso más confuso.

Esta película representa una dirección diferente en la carrera de Brooks, que se caracteriza por proyectos paródicos. Éste es un cine más experimental, más serio y más tranquilo,  vale la pena reconocer el interés de Brooks por presentar una propuesta diferente a la habitual. La comedia aquí es más sutil que en cualquier otro de sus proyectos, aunque también puede decirse que es más dispersa, lo mismo que la calidad de la historia, que no sabe cuándo si y cuándo no apoyarse en los estereotipos (un error que se repite en más de una de las parodias del director), haciéndolo bruscamente y resultando sólo eficaz en algunos momentos, como cuando un abogado, luego de traicionar a alguien, se encoge de hombros y dice: “I’m a lawyer” (Soy un abogado).

El resultado probablemente deje al espectador pensando en su mensaje y el mundo que intenta reflejar, lo que finalmente es lo más importante; pero aunque ligera y sencilla, el largometraje no satisface del todo, pasando a la posteridad como una peculiar cinta del director, escritor, productor y actor, Mel Brooks.

Ficha técnica: Life Stinks

Life Stinks, Cine, 6,719 lecturas.

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