8 ½

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8 ½

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Escrito por Diana Miriam Alcántara Meléndez 15 de mayo de 2014
Cine, Ocho y medio
8 ½

Dirigida por Federico Fellini, la película tiene como protagonista a Guido Anselmi (interpretado por Marcello Mastroianni), un director de cine de quien se tienen grandes expectativas, en especial respecto a su siguiente película, pero la presión, la tensión y la duda de sí mismo lo llevarán a tener episodios reflexivos sobre momentos de su vida, en los que se refugia.

La historia sobre un director que se siente presionado por la realización de su siguiente película, con actores, productores, críticos, equipo de realización y otros amigos y compañeros asediándole, permite hablar del proceso de creación cinematográfica, y por extensión del mundo del cine en general. Un personaje dentro de la historia trabaja con el director como crítico y escritor del nuevo proyecto de éste; en su discurso refleja parte de las críticas temáticas con que carga la película. Algunas de sus líneas de diálogo expresan el punto de vista analítico del porqué del cine y de su evolución, su función o su importancia: “Uno se pregunta qué es lo que los autores intentan decir”. “El cine está cincuenta años detrás de todas las otras artes”. “Destruir es mejor que crear cuando no estamos creando cosas realmente necesarias”.

¿Qué quieren decir los realizadores de 8 ½ con este personaje?  En la historia todos quienes se mueven alrededor de Guido tienen algo que decir y algo que aportar, todos quieren ser parte de la siguiente película, de la misma manera en que todos quieren ser parte de la vida del conocido y reconocido personaje; algunos por vanidad, algunos por intereses en común, otros porque es su trabajo, otros porque no tienen otro trabajo. Lo que esto refleja es parte de la forma en que las personas nos involucramos en la vida de otros, la forma en que las personas vemos en el cine una máquina creadora de historias y, para fines prácticos, las historias de cualquier otra naturaleza e índole: poesía, literatura, periodismo, el cotilleo popular, etcétera.

El personaje principal está en crisis de inspiración creativa, pero también de vida. Lo que la historia trata es el paralelismo entre estos dos procesos. La mente del director necesita escapar y ello trae consigo un proceso de autoanálisis, lo que lo lleva a recordar momentos de su pasado que influyeron en su vida, volviéndolos parte de su nueva película. Fellini da un tono surrealista y simbólico al proyecto; a veces lo que sucede en pantalla es real y otras veces lo que se ve es la representación del debate interno en la mente del personaje, por ejemplo como cuando éste se cuestiona la importancia de su relación con su esposa y la que tiene con su amante.

La película es un viaje entre lo palpable y lo imaginario en el que se desdibuja la línea entre realidad e irrealidad y en donde, al mismo tiempo, el director colapsa poco a poco al  lidiar con la responsabilidad, el estrés, la tensión y la incertidumbre, tanto de su vida diaria como en lo que respecta a su capacidad creativa relacionada con su siguiente proyecto fílmico.

Es interesante ver los momentos en los que el personaje se decide a afrontar, por lo menos de forma simbólica, sus problemáticas. La culpa es suya, no de los demás. Esa es la conclusión que le dice, indirectamente, una de las muchas mujeres que forman parte de la vida de Guido. Por momentos la historia habla de qué espera el mundo del director, pero por otra parte, también se abarca el qué espera Guido de sí mismo.

El resultado no es la resolución idónea a todos los problemas, ni un final perfecto y feliz, es el personaje permitiéndose comprender los errores que ha cometido en su vida, detectarlos por lo menos, aunque no siempre resolverlos.

El proyecto fluye sobre estas directrices y aunque el desenvolvimiento puede resultar un poco lento y visual dentro de la experimentación artística, el resultado es un estudio interesante del comportamiento humano.

La vida no es plana, las historias tampoco y el cine mucho menos. La película es una celebración de la ficción y la no ficción, del estilo fílmico y de la presencia de las mujeres en la vida de un director (y lo que cada una representa). En ese sentido todo personaje representa algo simbólicamente para Guido: su esposa, su productor, su escritor, su madre, todos son facetas del protagonista, extensiones de sí, que le han enseñado algo o que le han aportado en algo, creativa o personalmente; si Fellini realmente habla autobiográficamente de su experiencia, la experiencia ofrece mucho al espectador y de una cantidad variada de temas, lo cual siempre es positivo.

Ficha técnica: Ocho y medio

Cine, Ocho y medio, 5,944 lecturas.

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