Coriolanus

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Coriolanus

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Escrito por Diana Miriam Alcántara Meléndez 02 de octubre de 2014
Cine, Coriolanus
Coriolanus

William Shakespeare (1564-1616), dramaturgo inglés, escribió más de treinta obras de teatro; entre tragedias y comedia, muchas tenían un carácter histórico, no sólo biográficamente hablando (como las obras sobre los reinados de Ricardo II o Enrique IV), sino también en lo que respecta a los escenarios, las épocas y la situación social en las que ambientaba sus obras. Cayo Marcio Coriolano fue un general romano que luchó en el siglo V a.C. en la guerra contra los volscos (un pueblo de la antigua Italia). Shakespere realiza una obra de tragedia sobre su destierro de Roma y su plan de venganza.

Basado en la obra de Shakespeare, Ralph Fiennes dirige y protagoniza esta película, con guión escrito por John Logan. Coriolano es un general militar que actúa con mano dura y decidida, necio y, para muchos, orgulloso. Cuando es elegido para formar parte del Consejo en el gobierno, sus enemigos plantan en la mente de la gente la idea de que éste no velará por los intereses del pueblo, resultando en su destierro de Roma. Coriolano se une entonces a su enemigo militar Aufidio y juntos planean un ataque de venganza sobre Roma, algo que familiares y antiguos colegas de Coriolano temerán e intentarán persuadir a éste de retractarse; cuando su madre lo manipula lo suficiente para hacerle firmar un tratado de paz, Aufidio lo ve como un traidor y decide matarlo.

El conflicto de intereses y su desarrollo narrativo se asegura gracias a la presencia de personajes complejos, cuyo actuar desemboca (apoyándose además en el lenguaje único y poético) en reflexiones importantes sobre la guerra, el poder y las alianzas. El trasfondo es por demás interesante: un hombre que no quiere el poder  para ser un representante del pueblo, un pueblo que se deja manipular y gente en el gobierno que hace lo que quiere y como quiere porque nadie hace nada para cambiarlo.

Coriolano no es un político ni quiere serlo, tampoco es un líder y tampoco es tan empático como debería; sí, es volátil e impulsivo, dice las cosas de manera directa y ello sólo le trae problemas, aunque no por eso deja de ser noble. Pero el puesto en el gobierno no es algo que persiga; como dirigente militar sus decisiones se basan en un análisis frío y calculador que produzca resultados, sus tácticas de guerra funcionan porque él hace lo necesario para ganar. Cuando es puesto frente a las personas, la gente no sabe cómo tratarle y el estado de ánimo es mutuo. Puesto en un pedestal como héroe de guerra, se pretende que la gente sienta empatía con él en nombre de los servicios prestados a la patria, pero, como pez fuera del agua, Coriolano no se encuentra en su ambiente, no sabe cómo comportarse y su actuar choca con el modo protocolario que la política, el hablar en público o el discurso de convencimiento requieren.

La manipulación como tema es recurrente en la historia. El resto de los políticos, oportunistas, se aprovecha de la delgada línea en la que camina el militar, resaltando su actitud reacia para complacer al resto del gobierno y utilizando estas debilidades para fácilmente hacer creer al pueblo que Coriolano no es la mejor opción para velar por sus intereses, porque él no es un hombre del pueblo, es un militar, un militar del gobierno.

Otra faceta en el rubro cae sobre los hombros de Volumnia, madre de Coriolano. Primero le convence de participar en el Consejo, luego, de firmar un tratado de paz entre romanos y volscos. “Habrás triunfado para Roma, pero haz  derrotado a tu hijo”, le dice Coriolano, sabiendo que la paz entre ambas ciudades representa la caída más importante para él, quien tras haber jurado venganza, ahora se retracta, rompiendo todo código de honor que alguna vez le caracterizó. Qué tan claro tengan en cuenta las consecuencias el propio Coriolano, su madre o su familia (esposa, sirvienta e hijo, que le ruegan de rodillas por evitar la guerra, sabiendo que, sin él guiando a los romanos, la lucha estará perdida) es difuso; pero lo notable es que todos velan por sus intereses, la solución de problema a corto plazo, una visión sesgada y temporal que ningún dirigente de naciones debería permitirse. Corilano firma la paz, firma no continuar con su plan invasor, pero no puede asegurar que Aufidio no tenga su propia agenda bajo la manga.

La política es un juego de ajedrez para los dirigentes romanos, en donde el pueblo y la milicia son sólo peones, piezas a mover; para Aufidio y los volscos, se trata de un juego de poder entre éste y Coriolano, personajes con capacidades de lucha (de táctica y de entrenamiento) y respeto mutuo, cuya derrota del otro significa un triunfo significativo (extensible hacia sus seguidores); para la gente de Roma, la situación es sólo por ver qué escenario les conviene más, con qué dirigente la situación se les torna menos precaria (dado la escases de alimentos en la que por el momento viven).

Escrita en el siglo XVII, la obra de Shakespeare es relevante incluso en la época actual. La adaptación cinematográfica está ambientada a la modernidad, aunque deja intactos elementos de ambientación sociocultural, ciudades, escenarios y lenguaje, logrando que la película se sienta como un reflejo del mundo en el que vivimos, cuyos conflictos pueden encontrarse presentes en cualquier parte del mundo.

Ficha técnica: Coriolanus

Cine, Coriolanus, 6,449 lecturas.

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