Safety last

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Safety last

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Escrito por Diana Miriam Alcántara Meléndez 04 de junio de 2015
Cine, Safety last
Safety last

Cuando el cine iniciaba (allá en el siglo XIX), las películas exploraban primordialmente, o la comedia ocurrente de la vida diaria, o el pequeño drama del día a día; el resultado era una serie de historias que podían resultar catalogadas, principalmente, en dos ramas: trágica y dramática, o cómica y entretenida. Safety last (EUA, 1923) es parte del rubro de las comedias y, aunque en su subtexto se encuentra un reflejo de los altibajos de la vida de una persona común y corriente intentando superarse, su principal motor narrativo es la comedia física.

La historia trata de un hombre, Harold (Harold Lloyd), que se muda a la ciudad en busca de mejores oportunidades laborales y de futuro, por lo que le promete a su novia que en cuanto se estabilice su nuevo modo de vida, él se casará con ella. Trabajando en realidad como dependiente en una tienda departamental, el joven hace creer a su amada que su condición social y profesional va en ascenso. Cuando ella llega de sorpresa a visitarlo, él deberá mantener las apariencias y simular que es el encargado y jefe principal del lugar donde trabaja, al tiempo que necesita conseguir dinero para poder casarse con su novia.

La película puede analizarse a través de tres importantes aproximaciones: la comedia ingeniosa, simple y burlona; las dificultades de las expectativas de vida no alcanzadas; y la comedia física que combina momentos de peripecias y agilidad acróbata, que resultan en aquella famosa secuencia final que toma el centro de atención durante la tercera parte de la historia.

En cuanto al rubro de la comedia de ingenio, el aporte cómico que este proyecto ofrece como parte del cine mudo, género al que pertenece, combina, como otras historias de este tipo, un estilo burlón y creativo que se basa en confusiones comunes y la divertida reacción en cadena que se provoca a partir de ellas. Como cuando el joven está a punto de tomar el tren y, por ir volteando para despedirse, no se da cuenta que la maleta que toma no es la suya, o que lo que tiene enfrente no es el tren, sino una carreta de transporte. O como cuando el protagonista, para llegar a tiempo a su trabajo, se ve forzado a intentar subirse al tranvía, transporte público, que ya va lleno de pasajeros, algunos incluso colgados de él y sosteniéndose de las manijas o de los tubos traseros y laterales de la estructura.

Lo importante aquí es la inventiva para encontrar el lado ameno a situaciones de la cotidianeidad: el vendedor asediado hasta la locura por clientes durante una venta de liquidación, los inquilinos escondiéndose de la dueña entre pilas de ropa porque no tienen todo el monto de la renta a la mano. La vida misma a veces puede ser y resultar absurda, lo cual llega a ser divertido cuando el espectador logra verse identificado y reflejado en dichas situaciones, porque las vive también al tiempo que los protagonistas de la historia.

En cuanto al aspecto relacionado con las dificultades que una persona encuentra en su camino para crecer personal y profesionalmente, la historia aborda con divertimento la forma en que el protagonista asume los retos (de trabajo o monetarios, por ejemplo), pero en el fondo la película refleja una realidad social del contexto socioeconómico capitalista y, en su discurso, habla sobre la falta de oportunidades, la división de las clases sociales y la desesperación de un hombre en su búsqueda por ser mejor en una sociedad que lo oprime, que lo margina.

El joven crea una ilusión de vida alrededor suyo y sueña con alcanzarla: obtener una posición social alta y/o la capacidad para comprar joyas exclusivas a su enamorada; la realidad es que las expectativas sociales a las que aspira están fuera de su alcance. Harold debe aprender a aceptarse y aceptar (y valorar) su realidad, pero concluída la historia es poco claro saber si el joven lo logrará; además que las consecuencias de sus actos (que su novia crea que es el gerente del lugar donde trabaja cuando en los hechos es un empleado de planta), no son develadas. La simulación y la mentira como factor persistente en su vida y su conducta no son exploradas en el relato. La pareja queda junta pero su destino a futuro puede ser difuso; pareciera que la historia elige enfocarse en el romántico elemento de la narrativa a fin de olvidar que las preocupaciones económicas y profesionales aún deambulan (y deambularán) en la mente de este joven protagonista.

Respecto a la secuencia final de casi veinte minutos de duración, que abarca el último tercio del filme, es un espectáculo de movimiento, malabares y peripecias. Cuando los encargados de la tienda ofrecen una considerable suma de dinero a quien proponga un plan que atraiga clientes a su establecimiento, el joven protagonista propone un espectáculo en el que un misterioso hombre con habilidades para escalar, su amigo Bill, suba por las paredes de la fachada los doce pisos del edificio donde se ubica la empresa. Pero cuando Bill se ve perseguido por un policía que lo busca por haberle hecho una broma, es Harold quien se verá forzado a subir los muros y tabiques del edificio, piso por piso. En su camino hacia el techo se encuentra con obstáculos variados (palomas que pululan cerca de él, suelo resbaladizo o material de construcción obstaculizando la subida), que harán de su odisea una misión difícil de conseguir.

En conjunto la aventura se asemeja a la de un malabarista en acción; la adrenalina, acción y tensión proviene de la posibilidad de que el joven caiga, mientras que la forma divertida en la que Harold supera los obstáculos (y cómo se le presentan nuevas dificultades) es parte de la acción in crescendo que se permite cautivar al espectador en su desarrollo.

Entretenida y sencilla en su construcción, la historia se traza con el objetivo de ofrecer un espectáculo divertido que permita ofrecer una mirada alegre y positiva de la vida, cualquiera sean las circunstancias (problemas, aprietos o apuros) que se tengan enfrente; y ese es el mensaje más importante que se puede esperar de un tipo de historia cómica como ésta.

Ficha técnica: Safety last

Cine, Safety last, 5,305 lecturas.

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