El Quinto Poder

Mis días de cineDiana Miriam Alcántara Meléndez

El Quinto Poder

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Escrito por Diana Miriam Alcántara Meléndez 07 de julio de 2016
Cine, El quinto poder, The Fifth Estate
El Quinto Poder

Aquella frase popular que dice “Información es poder”, atribuida al filósofo Francis Bacon, habla, más que de la información como almacenamiento constante de datos, del saber qué hacer con esa información. Algo que empata con otra frase célebre, ésta del filósofo David Hume: “Quien tiene el saber, tiene el poder”. La información como conocimiento y el conocimiento como ideas capaces de cambiar al mundo. La pregunta es cómo hacerlo.

“Me interesé en la información y cómo fluye a través de la sociedad. Y cómo, cuando se conoce nueva información, puede traer grandes cambios”, dice el personaje de Julian Assange en la película El Quinto Poder (EUA-India-Bélgica, 2013), una historia que habla sobre la era digital de la información y el manejo, en positivo y negativo, que se puede hacer de ella según la dinámica con que fluye en la época actual, la época de la digitalización y el auge de los medios electrónicos en la información. Assange es el fundador de la organización Wikileaks, donde se publican documentos de interés social, filtrados a través de fuentes anónimas. La película habla del impacto que un medio mediático como éste tiene en la información y cómo esto afecta a la sociedad.

La trama de la historia sigue a un Assange desarrollando su organización bajo la idea de que lo que publica en su sitio web es el tipo de contenido que debería ser público, conocido y difundido libremente dada su importancia social. El periodista y activista apela por la información libre, peleando contra la corrupción global, según se muestra en la película. Para hacerlo, sin embargo, opta por un método similar a aquel contra el que pelea. Wikileaks, explica la historia, recibe información de fuentes anónimas, cuyos datos son corroborados para luego ser expuestos en el sitio de internet de la organización. La justificación de esta forma de trabajo responde a que de esta manera los informantes, gracias al anonimato, no tendrán que preocuparse por las repercusiones que pudiera haber contra ellos en el supuesto de saberse su identidad. Pero ese anonimato va en contra de toda la idea planteada por Wikileaks, tal lo expone la película, sobre la comunicación libre y abierta entre partidarios. Exigir a alguien ser abierto a la información pero sin serlo uno mismo.

El escenario es posible gracias a la forma en que opera la comunicación digital, un espacio en línea de red (de Internet) donde cualquier persona puede opinar, comentar, informar, promover, hablar y expresarse, bajo un anonimato que propicia tanto el diálogo abierto y transparente como, al mismo tiempo, información falsa, el engaño, la mentira, lo superfluo y la falsificación de historias y/o hechos. La modalidad permite a Wikileaks existir, utilizando esa posible dualidad de datos (información al por mayor, verdadera o falsa sin distinción) creando nubes de códigos ficticios que rodeen al sitio para poder esconderse detrás de un halo de espejismos [el servidor principal no puede ser rastreado porque otros sitios falsos creados para tal fin no permiten que pueda encontrarse la forma de rastrear y/o hackear el punto origen]. La apertura a la información que otorga el mundo digital puede traer grandes cambios para la comunicación y la democracia, como la libertad de información y expresión, para también cambios no tan favorables, incluso nocivos, como la falsificación, el fraude o la calumnia. De ahí la importancia del compromiso ético; son miles las personas que tienen grandes ideas, se apunta en uno de los diálogos, pero no inducen cambios, porque no existe compromiso para hacerlo. El compromiso implica sacrificio, voluntad de cambio y una ideología comprometida con la libertad, la justicia y el derecho al conocimiento.

La nueva era de la información es de libre acceso, donde su contenido es secreto y viral, donde todos pueden ser partícipes, pero también donde no hay una línea que asegure credibilidad, dado el carácter confidencial con que se participa. El periódico inglés The Guardian está interesado en trabajar en conjunto con Assange para poder hacer uso de la información sobre operaciones militares estadounidenses en Afganistán que ha llegado a los servidores de Wikileaks (en 2009) y realizar, a partir de ella, reportajes periodísticos relacionados con el tema, validando así, con esta participación conjunta, la organización liderada por Assange. Más tarde uno de los periodistas que trabaja en la publicación se pregunta sobre el impacto que esta forma de periodismo ciudadano genera, dado que toda la información está a un solo clic de distancia y todas las noticias pueden darse de manera gratuita, porque todos los ciudadanos con acceso a la red son partícipes de las noticias, lo mismo que todos pueden tener acceso a ellas, reproducirlas e incluso modificarlas.

Sin nadie que dicte lo correcto y lo incorrecto y donde toda la información es considerada válida, en donde el informante no responde a ninguna autoridad, quién decide cómo y por qué se maneja la información. En la película, Assange está decidido a publicar todos los documentos relacionados con las operaciones militares estadounidenses, siendo su socio y compañero Daniel Berg quien se pregunta sobre las repercusiones que ello representa. Fuentes vulnerables son nombradas, personas que se verán afectadas si la información es dada a conocer al público, donde los más afectados ni siquiera son gobernantes y diplomáticos, sino otros asociados, colaboradores y fuentes propias del gobierno que serán expuestas al público, dejando abierta la posibilidad de que se tomen contra ellos represalias de venganza por parte de terceras partes involucradas.

La información dentro del trabajo periodístico no es sólo libre acceso, es responsabilidad, ética e investigación. En un ambiente digital, donde todos pueden hacer uso de la información, ¿a quién se le confía?, ¿en qué punto se vuelve corrupción si el provecho es más beneficio de algunos que compromiso social? y ¿hasta qué punto las acciones hablan de libertad de expresión y cuándo se convierten en abuso de poder o práctica ilegal?

Para la historia que la película presenta, cuando Assange se niega a editar los documentos políticos que le han sido confiados, deja que la información corra en todo sentido, sin dirección, sin filtro, sin responsabilidad. Su versión de información libre tendrá aciertos pero también consecuencias negativas, porque no habrá parámetros que la determinen. Las personas que la reciben podrán ignorarla, como también pretender represalias, mientras otros tal vez reflexionen sobre el contenido que han recibido y/o exijan cambios sociales para mejorar su ambiente y contexto social. Si los medios determinan la forma en que la gente absorbe la información, para bien o para mal, con dirección manipuladora u objetiva, según sea el caso, sin un filtro crítico o de análisis, la información libre en realidad puede convertirse en un impulsor de cambio social, al mismo tiempo que corre el riesgo de convertirse en desinformación; cada persona le dará el enfoque que elige, sin la oportunidad de sopesar todo el contenido que tiene enfrente. Las reacciones que una acción pueden tomar son tan variadas que positivo y negativo tienen la misma distancia. Assange pide una libre información, sin darse cuenta que esa supuesta libertad puede tomar dos rumbos muy diferentes y opuestos, algunos con una reacción en positivo para un cambio a favor de las personas, otros en todo lo contrario. No obstante, la historia describe también el juego de poder que la libre circulación de ideas e información provoca, toda vez que las autoridades [en este caso el Gobierno de los Estados Unidos] se empeñan en encontrar y castigar a los “culpables” bajo el viejo argumento de la seguridad nacional [El militar que filtra la información es arrestado]. En forma simultánea, editar la información no evita la parcialización, pues, como se menciona también en un diálogo, editar puede equipararse a amputar; cierto o no, el criterio para definir qué publicar, con qué fin y qué uso se puede dar a cualquier tipo de información tiene que ver con la ética de quien la genera y con la cultura de los receptores.

Las personas tienen el derecho a demandar la información, pero cuando ésta es filtrada, no sólo no se puede proteger por completo la privacidad de las fuentes, sino que las hace vulnerables, lo mismo que a la información. El problema no es la libertad y el conocimiento libre, al contrario, ese no es un problema; el problema es no saber qué hacer con él, cómo difundirlo, cómo aprehenderlo y cómo actuar en consecuencia.
En una época en la que todo puede encontrarse en línea, en donde todo es rastreable, todo puede conocerse y todo puede hackearse, la información se vuelve el objeto más preciado para los que saben que pueden convertirla en una forma de control (y manipulación). Assange y Wikileaks abrieron una brecha que mirara hacia el futuro del periodismo, la política, la comunicación y la cibernética, cambiando la forma en que se transmite la información y por tanto cambiando a la sociedad misma. Democratizar el saber es un asunto de importancia vital para “humanizar” al mundo, las características del proceso necesitan construirse colectivamente con una crítica radical a todo lo existente.

Uno de los periodistas de The Guardian, que apoya a Daniel respecto a su negativa, en contra de los deseos de Assange, de publicar todos los documentos de Afganistán sin una propia revisión, edición y consideración, cierra reflexionando sobre estos cambios. Algunos filtraban información y la publicaban, dice él, pero cuando la gente exigió que esa información viniera directamente de los implicados, nació el cuarto poder (los medios de comunicación); cuando los medios alternos, los digitales, hicieron lo mismo, dada su naturaleza, la interconexión en la red de Internet, entonces se convirtieron en el quinto poder.

La forma en que la información se publica, transmite, difunde y reproduce continúa cambiando con cada paso que la era digital da hacia su propia transformación, impactando directamente a la sociedad misma y su relación con los medios y la información, en la forma en que asimila una noticia; y si la digitalización ofrece un libre acceso, entonces la sociedad se vuelve aún más partícipe de esta información, ganando una mayor responsabilidad para cotejarla, analizarla y confrontarla.

La película, que habla de estas transformaciones sociales y la forma en que la era digital impacta la manera en que le gente participa en ello, es dirigida por Bill Condon y escrita por Josh Singer; basada en los libros “Inside WikiLeaks” de Domscheit-Berg y “WikiLeaks” de David Leigh y Luke Harding; cuenta con las actuaciones de Benedict Cumberbatch como Julian Assange, Daniel Brühl como Daniel Berg, David Thewlis, Alicia Vikander, Stanley Tucci, Laura Linney, Anthony Mackie, Moritz Bleibtreu y Carice van Houten, entre otros.

Ficha técnica: El quinto poder - The Fifth Estate

Cine, El quinto poder, The Fifth Estate, 5,889 lecturas.

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