Mad Max: Furia en el camino

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Mad Max: Furia en el camino

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Escrito por Diana Miriam Alcántara Meléndez 27 de octubre de 2016
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Mad Max: Furia en el camino

El hombre como sociedad divide su gobierno en naciones y esas naciones son dueña de las tierras, de los mares y del subsuelo que habitan. ¿Pero quién determina cómo, cuándo y por qué podemos poseer un pedazo de tierra de nuestro planeta? ¿Cómo surge el derecho de propiedad y de usufructo? ¿Cómo surge el poder que lo sustenta? Los sistemas crean barreras entre sí, delimitando organización política, económica y social, pero también dividiendo funciones. La división no responde a una optimización de recursos, sino a una lucha de clases y poder, donde el perdedor es el planeta mismo, y por consecuencia, el hombre. La catástrofe ecológica es más que simple especulación, es una realidad que está golpeando a las comunidades humanas, de ahí que exista como preocupación en distintas narrativas, en escenarios previsibles y en políticas públicas o privadas.

En un futuro donde los recursos naturales fueron explotados a un grado que se convirtieron casi extintos, la tierra es infértil y las sociedades adolecen de gobernantes tiranos, el agua se convierte en el principal motor de vida, indispensable para sobrevivir, pero donde, además, para poder subsistir se debe pelear también por los recursos, comercializando a través del intercambio de aquellos materiales necesarios, como la gasolina, los vegetales o las armas, entre otros bienes que sirven como moneda de cambio. Este es el mundo de Mad Max: Furia en el camino (Australia-EUA, 2015), película dirigida por George Miller y escrita por Brendan McCarthy, Nico Lathouris y el mismo Miller. Estuvo nominada a 10 premios Oscar, entre ellos mejor película y mejor director, ganado 6 estatuillas (montaje, diseño de producción, sonido, edición de sonido, maquillaje y diseño de vestuario). Protagonizada por Charlize Theron, Tom Hardy, Nicholas Hoult, Hugh Keays-Byrne, Rosie Huntington-Whiteley, Riley Keough, Zoë Kravitz, Abbey Lee y Courtney Eaton.

“Un hombre reducido a un solo instinto. Sobrevivir”; esa es la reflexión de Max sobre su mundo en su camino por delante una vez que es capturado como prisionero del tirano Joe, líder de una Ciudadela donde las personas son propiedad privada, trabajando bajo sus órdenes o sirviéndole como esclavos. Como prisionero, Max se convierte en el donador de sangre de Nux, uno de los enfermos hombres de la guerra, soldados destinados a pelear y morir que, creyendo que Joe es inmortal, aceptan su labor en nombre de la vida eterna y el valle prometido que profesa su líder: Valhalla (en la mitología nórdica, ciudad a la que viajan los muertos en combate, gobernada por Odín, principal dios). Mientras tanto, durante una misión para intercambiar agua, leche y vegetales, por gasolina y balas, la comandante Furiosa ayuda a escapar a las cinco esposas de Joe, mujeres seleccionadas como parideras. La búsqueda de libertad comienza en la huida y consiguiente persecución por sobrevivir comienza, para poder obtener respeto, dignidad, esperanza y redención.

El pueblo quiere (y necesita) un cambio, cambio de gobierno, líder, condiciones y realidad. “No somos cosas”, se quejan las esposas esclavas, que pelean por su derecho de vida, independencia y autonomía. Pero para esta sociedad colapsada, todo es mercancía, porque así funciona su mundo, en el comercio y el trueque, en la negociación y la ideología, en el control y el poder. Para Nux, Max es sólo una “bolsa de sangre”, necesidad para su supervivencia. Para Joe las mujeres sólo sirven para tener hijos o producir leche, los hombres de guerra son esclavos que pelean en su nombre y los otros ciudadanos del lugar son servidumbre a su disposición (incluso sus hijos) o adoradores de su persona.

Según el funcionamiento de este régimen, las personas son propiedad, no individuos; son herramientas que validan al gobernante como un ser supremo, no una sociedad en convivencia. La situación precaria de esta dinámica lleva a los personajes a revelarse, a huir en primera instancia, pero eventualmente a luchar. El plan original es encontrar un lugar prometido, de tierra fértil y ambiente de bienestar. Al no encontrarlo, este grupo debe preguntarse si seguir huyendo, sabiendo que Joe no dejará de buscarlas, o, como lo propone Max, luchar, enfrentar a su opresor y regresar para construir, en lugar de avanzar hacia un desierto con un destino inimaginable. Reclamar sus derechos, liberar a su ciudad y mejorar su realidad social, su ambiente, su mundo y su vida, parece atractivo y posible, pero requiere valor y sacrificio. El cambio es posible pero no se logrará huyendo, sino luchando por mejorar el sitio en el que ya se vive. Las cinco jóvenes junto con Furiosa se han decidido dar el primer paso, libertarse, rebelarse, cambiar y pelear, ahora es su decisión llegar hasta las últimas consecuencias de sus acciones.

Sin embargo, la situación y dinámica de represión en la Ciudadela, que se ha sustentado en un condicionamiento bien establecido, donde las personas son rehenes de su realidad, donde los hombres de guerra cumplen su función y no aspiran a más, donde los ciudadanos apenas sobreviven, no harán la misión nada fácil.

Nux y el resto de los guerreros creen ciegamente en la inmortalidad de su jefe y en la promesa de vida eterna que les ofrece como pago por su devoción; no hay un razonamiento sobre la justificación de lo que se les manda, sólo una creencia incuestionable, bien sembrada, una fe ciega en que su destino en la vida es luchar y morir por su líder para alcanzar la inmortalidad en el valhalla. Joe predica una ideología irreal pero funcional para su causa, donde sus súbditos no piensan, solamente siguen órdenes, donde la gente bajo su mando no razona, no cuestiona y no critica, sólo vive controlada, condicionada y amaestrada. Una sociedad donde “Tarde o temprano, alguien se revela”, como lo dice uno de los personajes principales de esta historia, los decididos a romper las cadenas con que, literal y metafóricamente hablando, se les trata. Finalmente siempre está presente el derecho a la rebelión, el derecho a construir cada quien su propio destino, y eso es a fin de cuentas lo que persigue cada uno de los protagonistas que desafían a Joe.

El joven Nux quieres ser especial y encontrar su identidad, como lo demuestra su reacción de alegría, asombro y júbilo cuando cree que Joe lo ha visto a los ojos, que lo ha notado como humano, no como objeto. De entre los miles de guerreros, el joven cree que puede tener la posibilidad de ser relevante para su mundo. Todo cambia cuando descubre que la realidad es más que las promesas de Joe, en cuanto a la falsa inmortalidad de éste, pero también respecto a su propia existencia como persona. Siempre considerado como un ser desechable e irrelevante, acostumbrado al maltrato de parte de sus compañeros y al trato de desprecio de Joe (quien llama “mediocres” a sus soldados), Nux encuentra un propósito de su vida, una fuerte motivación, cuando una de las esposas de Joe (las mujeres que huyeron junto con Furiosa) conversa con él. La consideración y el respeto entre estos personajes (las cinco mujeres, Furiosa y Max), le hacen ver el mundo con otra mirada, ofreciéndole un nuevo motivo por el cual vivir, luchar, ayudar y relacionarse. Nux reconoce un mundo hasta entonces desconocido, donde hay solidaridad, aprecio y participación, no sólo individualidad.

“Si no puedes arreglar lo que está roto. Te volverás loca.”, le dice Max a Furiosa, en un llamado a la lucha por el cambio, por el trabajo en equipo, por la paciencia y la perseverancia. El mundo necesita ser diferente, y tanto él como ella necesitan luchar contra los propios demonios de su pasado; como Nux y las otras jóvenes, requieren libertad, libertad que alcanzarán en la medida que obtengan respeto y dignidad, que reconozcan a los otros como sus iguales, como personas con las que se puede convivir en armonía. Todos tienen un objetivo en común, que al mismo tiempo se convierte en un deber al que deben responder, luchar por el bien común.

El planeta no puede cambiar para adecuarse a las necesidades de las personas, pero la sociedad que en él habita sí, pues se adapta, sobrevive, mejora y se supera, para su bienestar e incluso el del lugar en el que vive; lo importante es hacerlo en conjunto, lo significativo es intentar transformar el mundo, superar las relaciones de explotación y sumisión en la que viven. Significativo es también que sean las mujeres quienes encabecen esta rebelión.

Ficha técnica: Mad Max: Furia en el camino

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