Bailan por México en el teatro Nazas

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FOTO EL SIGLO DE TORREÓN

29 de octubre de 2004

Bailan por México en el teatro Nazas

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29 de octubre de 2004 »


México es color y movimientos.. pasión y belleza... Así lo demostró el Ballet Folclórico de Amalia Hernández, en el Teatro Nazas.

Los sonidos del caracol y los tambores inundaron el inmueble, que pronto se vio atestado de penachos de brillantes colores con la Danza de los Quetzales. Al fondo un cielo azul y el recorrido iniciaba en la época prehispánica.

Luego, violines y guitarra dieron paso a las bailarinas que portaban suntuosos trajes al estilo Michoacán.

Los sones de Michoacán dieron la pauta, en medio de un arco simulado de flores de colores.

Para el tercer cuadro, Guerrero se hizo presente a través de los movimientos de hermosas bailarinas y sus acompañantes, quienes en todo momento dieron muestra del dominio técnico y de expresión corporal, requeridos para este tipo de danza.

¡Viva la Revolución! Y los aplausos no se hicieron esperar, con las soldaderas que se movieron al ritmo de animadas polkas. Los rebeldes se hicieron presentes en el baile y, por supuesto, no faltó la Adelita.

Al ritmo de la música en vivo, se movió la riata del charro. En escena pronto aparecieron parejas de bailarines que “zapatearon”, como en una verdadera fiesta charra.

Y antes del intermedio, llegó el Carnaval de Tlacotalpan, Veracruz. Los tradicionales atuendos blancos, engalanados con el mandil negro bordado, resaltaron la belleza típica mexicana. Por su parte, ellos con sus botas y pañuelo al cuello, supieron llevar el ritmo marcado por el arpa.

Pero la fiesta todavía no terminaba... el danzón y la jarana de Yucatán abrieron la segunda parte. Con movimientos elegantes y gracia natural, los bailarines encontraron la armonía para mezclar los ritmos heredados de España con las raíces de los huipiles indígenas.

Y como “La Vida es un Juego”, no podía faltar el diablo que manejó a los personajes tal si fueran marionetas, en la plaza, la feria y el baile, en donde se hicieron presentes Cupido, la Novia y el Novio, el Amante, el Jicotillo, la Cucaracha, el Gallo de Oro, el Morado y hasta la Muerte.

La gracia de los movimientos del Venado, fueron representados por los yaquis de Sonora, como un ritual libre de toda influencia y con el único compromiso hacia el entorno.

El arco y la flecha dejaron al animal herido de muerte, mientras se contorneaba con inusitada elegancia.

Había que cerrar con “broche de oro”, y para eso nada como las fiestas de Jalisco.

Los mariachis no callaron y dieron la pauta para que “chinas poblanas” y charros escenificarán una majestuosa algarabía, en medio de serpentinas y colorida iluminación.

La Culebra, La Negra, El Jarabe Tapatío... todo terminó en una explosión de alegría, a la que el público se sumó con gritos y aplausos y, obviamente, la ovación de pie.

El nombre de Amalia Hernández fue suficiente para convocar al público lagunero, que colmó el recinto cultural, en lo que fue la última presentación de la temporada inaugural.

La calidad del Ballet Folclórico de México no le pide nada a cualquier otra expresión dancística del mundo entero.

La gente quedó más que satisfecha con este mago evento.

La diversidad, la algarabía, el encuentro con las raíceses mexicanas fueron elementos que enmarcaron la noche.

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