El 'after party' de Vanity Fair se ha convertido en las últimas décadas en uno de los eventos más concurridos tras la entrega de las estatuillas de los Premios Oscar, donde las celebridades se reúnen "para beber, bailar y divertirse", ha recalcado la revista en una serie de artículos, que destacan el alto nivel y frescura del evento. Este año, la fiesta más importante de la noche se trasladó al Museo de Arte del Condado de Los Ángeles, dándole un acceso exclusivo a las estrellas de Hollywood a las nuevas galerías. Hubo derroche de estilo con looks diferentes a los vistos en la alfombra roja de los premios más importantes para el séptimo arte. El evento también sirvió como cita para Rob Pattinson y Suki Waterhouse, Kylie Jenner y Timothée Chalamet y Melanie Hamrick y Mick Jagger. Las hermanas Dakota y Elle Fanning lucieron muy sonrientes. Más tarde, Kate Hudson apareció con una cita muy especial: su hijo, Ryder Robinson, que sostenía el bolso Gucci de su madre mientras posaba para las fotos. Michael B. Jordan continuó robando corazones después de ganar su primer Oscar como mejor actor. Poco antes de medianoche llegaron Amy Madigan y Jessie Buckley, ambas con sus estatuillas recién grabadas en la mano. Buckley se había enfundado en un brillante vestido de lentejuelas, mientras que Madigan se mantenía fresca con una chaqueta texturizada a medida y un top adornado de Dior.