En esta colonia del norte de México, ubicada en el poniente de Torreón, la violencia arrancó a la gente de su tierra. Entre 2008 y 2014, la presencia del crimen organizado provocó el desplazamiento forzado interno de 222 familias. Hoy, el arraigo de quienes regresaron y permanecen, a pesar de las ruinas, impide que el lugar se desdibuje.