Luego del fallecimiento de la autora de Las urgencias de un dios, ocurrido el 1 de diciembre de 2008, su biblioteca personal fue un tesoro cuyo abrumador silencio resonó en cajas y estantes, hasta que este miércoles 21 de octubre se entregó oficialmente en donación al Museo Arocena, donde estará disponible al público para su consulta en sala.