23 de abril de 2019 notifications
menu
Nosotros

Pioquinto González: el autor de la marcha 'De Torreón a Lerdo'

SIGLOS DE HISTORIA

MAESTRO ILHUICAMINA RICO
TORREÓN, COAH, domingo 03 de marzo 2019, actualizada 10:14 am

INTRODUCCIÓN

Aunque fue autor de la inolvidable melodía "De Torreón a Lerdo", es triste el olvido en que hemos tenido los laguneros a este personaje, en esta ciudad y región, no existe una calle, escuela o monumento. A un año del 150 aniversario de su nacimiento, sería bueno hacerle un homenaje.

El autor de la inolvidable marcha De Lerdo a Torreón, compuso algo más de 300 composiciones musicales. Desde la edad de 7 años, dio a conocer su espíritu artístico. Se dice que el mismo Strauss, el Rey del Vals, estrechó su mano en calurosa felicitación por su destreza en el arpa.

PIOQUINTO GONZÁLEZ

Nació Pioquinto González en la hacienda de Noria en el estado de Zacatecas, el 5 de mayo de 1870. Fueron sus padres, Hermenegildo González, músico también, y Trinidad Guzmán, nacida en Atotonilco de los Martínez de la misma entidad. De este matrimonio, nacieron 4 hijos: Celsa, Manuel, Felipa y Pioquinto, el menor de ellos.

Desde muy pequeño, sintió amor por la música. A los 7 años, tomaba una arpa que su papá tenía colgada en la pared sobre la cama; cuando se encontraba solo, se subía sobre varias almohadas y le rascaba las cuerdas. Un día, se desprendió el calvo de la pared y el instrumento cayó haciendo un estrepitoso ruido que lo delató. La arpa se rompió y le propinaron unos buenos azotes.

A los 9 años de edad, Pioquinto empieza a conocer las notas, primero con Alejandro Castillo en San Juan de Guadalupe y después con Jesús Alvarado en San Juan del Mezquital, de donde, sintiéndose ya con suficiente ánimo, se fue a la ciudad de Durango sin el consentimiento de sus padres, quienes se oponían abiertamente a que su hijo fuera músico. En esta ciudad, con el maestro Alberto M. Alvarado, terminó sus estudios y perfeccionamiento en 1890, adquiriendo de él estudios de contrapunto y armonía.

El instrumento que Pioquinto dominaba desde su infancia fue el arpa, que en aquella época era considerado como más valioso e importante. Más tarde, se dedicó al violín, que llegó a manejar a la perfección. Además de esto, conocía todos los instrumentos de cuerda y viento.

El maestro Alberto M. Alvarado quedó tan maravillado de la habilidad de Pioquinto, pues en poco tiempo había dominado las difíciles oberturas Guillermo Tell, Gaza Ladra y Otelo, en su limitado instrumento.

EN ESTADOS UNIDOS

Por ese entonces, el maestro Alvarado preparaba un conjunto musical para hacer un viaje a Chicago, a la Exposición Universal de 1893. Pioquinto se sumó al conjunto con beneplácito de sus compañeros, pues todos le tenían un gran cariño, pues el muchacho era de muy buen carácter, cosa que el mismo Alberto M. Alvarado mencionaba.

Durante el viaje, el arpista comenzó a distinguirse, tocando sus composiciones que tenían muy bonita inspiración y hacía brillar mucho su instrumento. El viaje fue una cadena de triunfos ininterrumpidos en Estados Unidos, hicieron escala en San Antonio, Dallas, Little Rock, Kansas City y Chicago, en cuya exposición fueron contratados por varios meses seguidos, hasta su clausura, y en ellos Pioquinto pudo darse perfecta cuenta de lo que era la excelencia de la verdadera música, escuchando las músicas mas notables del mundo que concurrieron a dicha exposición.

Estando en Chicago, una noche, una muchacha americana que había asistido a todas las audiciones que la orquesta de Alvarado ofreció, y que no dejó de contemplarlo llena de admiración, se acercó a Pioquinto, palpó el sombrero y el traje de charro que portaba y por último, lo invitó a cenar a su casa al día siguiente, invitación que galante aceptó. A Pioquinto le pareció bien asistir a aquel homenaje con otro traje que no era el de charro, pero al llegar a la casa de aquella nueva conquista, la norteamericana ya no lo conocía. El famoso traje fue pues el que había cautivado a la señorita americana.

El maestro contaba a sus amigos, que durante su estancia en Chicago con el conjunto del Maestro Alvarado, después de ejecutar un solo con su arpa, en cuya ejecución había puesto todo su sentimiento y su alma, al terminar tal acto, se le acercó el famoso compositor vienés, Strauss, y dándole un fuerte y expresivo apretón de mano, lo felicitó muy calurosamente por su éxito.

EN TORREÓN

Un año después, regresaron a México, Pioquinto se separó de aquel conjunto y vino a La Laguna a radicar en Torreón, Coahuila.

Dos veces se casó Pioquinto: en 1899, efectuó su primer matrimonio en Torreón con la señorita Natalia Montes, originaria de Villa de Coz, Zacatecas. De esta unión, nacieron dos hijos, Pioquinto y Raymundo. El primero fue también compositor, quien murió en 1930 en Ciudad Juárez, y el segundo falleció a muy temprana edad.

El maestro enviudó en 1903 y volvió a casarse en 1908 con la señorita Candelaria Chavero, miembro distinguida de una familia de Matamoros, Coahuila. De este matrimonio, nacieron 6 hijos: Bertha Celia, María Trinidad, Dora, Javier, Florinda y Raymundo. Enviudó nuevamente en 1919.

La fecundidad creativa fue grande, sus composiciones conocidas ascienden a algo más de 300. Su música se escuchaba en orquestas, bandas, discos fonográficos y por la radio, algunas de ellas son : De Torreón a Lerdo, Ana María, el vals Alma mía de mi grandota, la polka Tila, el schotis El Coahuila, Lindas Torreonenses y los vals Amor de María, Josefina y Salvador. Esta última dedicada al hijo del Coronel Carlos González Montes de Oca.

Todas sus composiciones fueron muy populares en todo el país a principios de siglo. Sus familiares conservan con orgullo un tesoro inestimable, los originales de la mayoría de sus composiciones, así como la instrumentación de las mismas, hechas por él.

La marcha De Torreón a Lerdo, la compuso el maestro Pioquinto en 1900 y fue estrenada durante el acto de inauguración de los tranvías De Lerdo a Torreón, por una orquesta que él mismo dirigió. La casa editora Wagner, de la Ciudad de México, compró a Pioquinto esta marcha en una irrisoria cantidad de 50 pesos y el obsequio al autor de 100 ejemplares de la misma.

Durante su estancia en esta región, Pioquinto organizó en 1899 la banda de la fábrica de jabón "La Esperanza" en Gómez Palacios, Durango. En 1906, fue director de la Banda Municipal de Torreón, Coahuila, y en 1908, en esta misma ciudad, organizó una orquesta que llevaba su nombre, "La Orquesta Pioquinto González", que tocaba noche a noche en el Cine Pathe, conjunto que dirigió durante 9 años, hasta que se fue a vivir a Ciudad Juárez, Chihuahua.

EN CIUDAD JUÁREZ Y EL PASO, TEXAS

Años después, ya en Ciudad Juárez, Chihuahua, dirigió "El Quinteto Típico Zacatecano", otros dos quintetos integrados por alumnos de El Paso, Texas y Ciudad Juárez y después organizó otra orquesta que llevaba su nombre.

Fue nombrado director de la Orquesta del Sindicato de Músicos de Ciudad Juárez, cargo que debido a las intrigas y envidias de algunos de sus compañeros no pudo desempeñar por mucho tiempo.

Al fin se radicó definitivamente en El Paso, Texas, estableciendo allí una academia de música y otra en Ciudad Juárez . La primera quedó bajo la dirección de su hija después de la muerte del maestro.

MUERTE DEL MAESTRO

El maestro siempre se distinguía por su generosidad, modestia y laboriosidad. Diariamente, se levantaba a la 4 de la mañana y empleaba 8 horas en estudiar el arpa, el piano y el violín. Trabajó hasta la víspera de su muerte acaecida el sábado 6 de junio de 1942, consecuencia de una diabáticas.

Sus últimas composiciones fueron: Sólo Carmela, Los bucles de Carmela, ambas piezas dedicadas a la señorita Carmen Ríos Moreno, discípula predilecta del maestro, y una marcha sin nombre dedicada al Licenciado Rafael Martínez.

La muerte del maestro fue una verdadera manifestación de duelo, murió en El Paso, Texas, habiendo concurrido numerosas personas de ambas fronteras a recibir su cadáver al Puente Internacional, desde donde fue trasladado a la Parroquia de Guadalupe con toda la pompa luctuosa de la litúrgia católica. Fue sepultado en suelo mexicano por deseos expreso del maestro. Los imponentes acordes de la Marcha Fúnebre de Villalpando hasta su última morada hasta el panteón de Ciudad Juárez, en donde como un homenaje póstumo, la banda ejecutó su inmortal marcha "De Torreón a Lerdo".

CONCLUSIÓN

Carmen Ríos Moreno, una alumna muy querida por el maestro, escribió una biografía de él, que termina con estas palabras:

Murió pobre como conviene a un hombre de su talla, que supo sembrar el bien a manos llenas, sin esperar recompensa, sin pedir compensación, porque él anhelaba nada más que difundir el divino y excelso arte: la música.

Sus composiciones son obra de 50 años de inspiración, que se levantan como un monumento gigantesco y sublime donde brillara la luz que o conduzca a la gloria, la inmortalidad.

!Cuan débil, cuan pobres son estas palabras mías que como homenaje de gratitud, de respeto y admiración, rindo a a memoria del que fue mi maestro!

Con él conviví la vida espiritual que nos identificó durante 10 años, los primeros balbuceos del arte fueron a su lado, nadie como yo pudo vanagloriarme de haber conocido sus anhelos y sus ambiciones. La muerte terminó su obra y su vida, pero su recuerdo no; su recuerdo vivirá eternamente en el corazón de todos los que como yo, supieron amarle y comprenderle.

!Descanse en paz!

macielrico@gmail.com


Coordinación de la serie: Yeye Romo Zozaya

RELACIONADAS
COMENTA ESTA NOTICIA
Cargando comentarios...
Cargando tendencia...