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Cultura

El último trago de Bukowski

A 25 años de la muerte del escritor, su historia sigue entre los estantes

EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH, lunes 11 de marzo 2019, actualizada 9:27 am

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Los Ángeles ha exportado al mundo una imagen de glamour, palmeras, sol y estrellato, pero entre sus calles todavía conserva rastros y huellas de Charles Bukowski, escritor maldito de cuya muerte se cumplieron este sábado 25 años y que retrató el rostro más sórdido y lóbrego de la ciudad californiana.

Charles Bukowski nació el 16 de agosto de 1920 en Andernach, Alemania. Sin embargo, a los tres años se trasladó con su familia a Pasadena, California, (Estados Unidos), cita su perfil biográfico publicado en el portal "bukowski.net".

Frente a la magia del cine en Hollywood o el lujo de Beverly Hills, Bukowski (1920-1994) centró su obra, llena de detalles autobiográficos, en la marginación y la pobreza con personajes callejeros marcados por el estigma de los perdedores y la soledad.

Y aunque Bukowski tuvo una vida de nómada en medio del desastre, con empleos fugaces y viajes a ninguna parte, encontró en Los Ángeles lo más parecido a un hogar.

"Cuando le preguntaron si pensaba trasladarse a las afueras de Los Ángeles, Bukowski exclamó: '¡No, por dios! Me gusta la anarquía de la ciudad, la mugre, el aire contaminado, la peligrosidad de las calles. En el campo me volvería loco. A mí dadme el estruendo de las bocinas de los coches y las aceras sucias'", se lee en la biografía "Hank: The Life of Charles Bukowski" (1991) de Neeli Cherkovski.

Varios murales y graffitis, una de las manifestaciones de amor más propias de Los Ángeles, rinden homenaje al novelista y poeta en su ciudad.

En el barrio de Los Feliz sobrevive un mural con varios de sus libros apilados en lo que sería la biblioteca ideal de un fan de Bukowski.

LEGADO

Además, al lado de la sala de conciertos "The Mint", en el cruce de Pico Boulevard y South Crescent Heights Boulevard, un graffiti con el rostro de Bukowski recuerda una de sus sarcásticas citas: "No me gusta la cárcel: tienen el tipo equivocado de barras ahí".

Como no podía ser de otra manera para un escritor tristemente célebre por su alcoholismo, los seguidores de Bukowski tienen un punto de encuentro ideal en Barkowski, un bar de Santa Mónica consagrado por completo al autor de "Ham on the Rye" (1982).

Pero más allá de tributos contemporáneos, Los Ángeles es también el sitio perfecto para escudriñar la vida del escritor.

Así, la compañía Esotouric ofrece, esporádicamente, un tour literario dedicado a los lugares que solía frecuentar Bukowski, mientras que Discover Los Ángeles, una web impulsada por las autoridades turísticas angelinas, publicó el año pasado una detallada guía para seguir los pasos del novelista.

"Los Ángeles está llena de gente muy extraña, creedme. Hay muchos que nunca han estado a las 7.30 en una autopista, apagado un despertador, tenido un trabajo (...) y morirán antes que tener una vida común", aseguró el escritor en 1972.

"En cierto sentido, cada uno de ellos es un genio a su manera, luchando contra lo obvio, nadando a contracorriente, enloqueciendo, colocándose con hierba, vino, whisky, arte, suicidio, cualquier cosa excepto la fórmula común", añadió un autor cuya obra de realismo sucio y estilo visceral se emparenta con Ernest Hemingway o la generación beat.

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OTRA VIDA

En Los Ángeles situó en muchas ocasiones a Henry "Hank" Chinaski, su "alter ego" en la ficción, y a sus desoladoras y nada épicas aventuras bañadas en alcohol, sexo, autodestrucción, machismo, peleas, nihilismo y un absoluto desdén por las normas.

Aunque la figura de Bukowski está tan trazada por el mito como por la realidad, la mayoría de sus seguidores coincide en que The Frolic Room era uno de sus bares preferidos.

Situado en la parte oriental del Paseo de la Fama, junto al Teatro Pantages, The Frolic Room es un antro con un viejo neón en la puerta, jazz y blues sonando por sus altavoces, banquetas acolchadas con tonos rojos y un bar tan oscuro que incluso a las 2 de la tarde uno podría creer en su interior que está en plena madrugada.

Varios recortes de prensa que relacionan a The Frolic Room con el escritor están en las paredes de un bar que sabe que no hay mejor publicidad para un tugurio que tener un vínculo con Bukowski.

El hipódromo de Santa Anita, donde solía matar el tiempo el escritor, y la espléndida oficina de correos junto a Union Station, donde tuvo uno de sus empleos más duraderos, son otros lugares de peregrinaje para los amantes de Bukowski junto al 5124 de la avenida De Longpre, donde vivió durante un buen tiempo.

En sus últimos años, el escritor se retiró a la zona portuaria de San Pedro y no muy lejos de ahí está su tumba con una lápida que tiene la figura de un boxeador y un derrotista epitafio: "No lo intentes".

PERSONAJE

A lo largo de su carrera, el poeta y novelista fue perseguido por grupos de fans que visitaban su casa constantemente, además de los cineastas y reporteros que buscaron obtener algún momento de intimidad con él.

Entre los documentales que más sobresalen es "The Charles Bukowski Tapes" (1987) del realizador sueco-iraní Barbet Schroeder, el cual es una colección de 52 breves entrevistas en diversos momentos de su vida diaria. Es ahí donde se logró conocer su problemática relación con sus parejas, entre otros aspectos de su personalidad.

La producción de este material comenzó cuando Bukowski conoció al cineasta en la filmación de "El Borracho" y se prolongó durante años mientras Shcroeder conseguía el financiamiento necesario. Posteriormente el problema se alargó hasta no hallar una distribuidora.

Actualmente, el documental existe como obra de culto, logrando de una manera más sencilla lograr encontrarlo.

La crítica especializada detalló que este filme es de los retratos más crudos de un artista y elogiaron la manera en que un "bebedor" lograba dar muestras de una elocuente filosofía.

Estilo

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Sus obras describen realidades degradadas que reflejan la depravación de la vida urbana y las historias

de los oprimidos en ciertos ámbitos

de la sociedad estadounidense, a

través de un lenguaje agresivo e

imágenes violentas.

En sus textos retrata, además,

personajes estrafalarios y marginales, como prostitutas, alcohólicos,

vagos, buscavidas, jugadores arruinados y bravucones, quienes circulan como sonámbulos o pícaros por

una ciudad que los rechaza, aseguran los conocedores de su obra.

A lo largo de su vida publicó más

de mil poemas, 32 libros de poesía,

cinco de cuentos y seis novelas, así

como el guion autobiográfico “El borracho” (1987), que llegó a la pantalla grande.

Libros.

El autor trabajó entre narrativa y poesía.

=> "Escritos de un viejo indecente" (1969).

=> "Factotum" (1975).

=> "Ordinaria locura" (1976).

=> "Música de cañerías" (1983).

=> "Beautiful and other long poems" (1988).

"Pulp" (1994).

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