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Gómez Palacio y Lerdo

Sobreviven comedores sin programa federal

Espacios perduran por cuotas de recuperación y por labor voluntaria de quienes los atienden

MA. ELENA HOLGUÍN /EL SIGLO DE TORREÓN
GÓMEZ PALACIO, DURANGO, miércoles 20 de marzo 2019, actualizada 1:12 pm

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Los comedores comunitarios, a los que acuden personas en condiciones de extrema pobreza, constituyen otro de los programas sociales que está al borde de la extinción, luego de que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador decidió cancelar los apoyos que les entregaba la Federación.

Por ahora, estos espacios sobreviven por las cuotas de recuperación de los beneficiarios, pero sobre todo por quienes los atienden y cuya labor es prácticamente voluntaria.

Uno de estos comedores se localiza en la colonia Felipe Ángeles, una de las zonas de atención prioritaria que el pasado gobierno federal, a través de la Secretaría de Desarrollo Social, estableció con base en datos estadísticos del Consejo Nacional para la Evaluación de las Políticas de Desarrollo Social (Coneval) en este municipio.

Luz María Sandate Llamas, quien junto con María Guadalupe Aguirre Ortiz y María Guadalupe Aguirre Hernández preparaban la comida del día de ayer, dijo que a este comedor acuden unas 50 personas, en su mayoría de la tercera edad, con alguna discapacidad, o incluso hombres que trabajan pero cuyos ingresos no les alcanzan para llevar "lonche" a sus labores.

A unos metros se ubican las instalaciones del Programa para la Protección y Desarrollo Integral de la Infancia (PAMAR) del DIF, cuyos alumnos también acuden ocasionalmente al comedor después de asistir a clases.

"Atendemos a una pareja de viejitos que vienen todos los días a comer porque no tienen de qué alimentarse en su casa; en otros casos, vienen y se llevan la comida porque algunos de ellos ya no se pueden levantar porque están enfermos, no sabemos qué van a hacer todos ellos si esto se cierra", comentó Guadalupe Aguirre Ortiz.

Y es que según comentó, desde enero de este año se dejaron de recibir los insumos que se les entregaban para preparar alimentos, por lo que desde entonces han estado haciendo rendir el dinero de las cuotas de recuperación.

"Cada usuario paga 10 pesos por el platillo, pero en muchas ocasiones ni siquiera cuentan con ese dinero y entonces dan lo que pueden, porque no les podemos negar la comida", dijo Luz María Sandate, quien dijo que además todavía se tienen algunos paquetes de carne que se les entregaron en diciembre y los cuales se están tratando de aprovechar al máximo.

Señaló que ahora, el mayor temor es que se termine el gas, cuyo cilindro de 45 kilogramos casi llega a los mil pesos, cantidad que no tienen para pagarla al momento que la necesidad se presente.

PEF NO INCLUYE PARTIDA PARA COMEDORES

El encargado de la Dirección de Desarrollo Social, Fernando Baquera resaltó que en este municipio se cuenta con ocho comedores comunitarios en colonias ubicadas en zonas de atención prioritaria, así como en comunidades rurales.

Dichos comedores fueron gestionados en 2017 por la alcaldesa, Leticia Herrera Ale ante la Sedesol, ahora Secretaría del Bienestar, la que autorizó un recurso de un millón 760 mil pesos para el equipamiento, mientras que el municipio invirtió un millón 620 mil pesos en habilitación o rehabilitación de los espacios físicos.

Hasta diciembre pasado, el gobierno federal destinaba 65 mil pesos en alimentos para cada comedor, pero a partir de este año ya no se entregaron dichos insumos.

De los ocho comedores, cuatro ya no están operando al 100 por ciento, mientras que los comités comunitarios que los operan, siguen realizando gestorías a fin de allegarse recursos para atender a los beneficiarios.

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