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EDITORIAL

De gatos encerrados y otras cosas…

GABRIEL GUERRA CASTELLANOS
jueves 21 de marzo 2019, actualizada 8:02 am


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Hay tantos asuntos de interés en la agenda, estimados lectores, que no termino de decidirme por uno solo. Y como es de mal gusto discriminar, intentaré un breve repaso por algunos de los que me parecen más interesantes:

• La Ministro para Asuntos Europeos de Francia, Nathalie Loiseau, decidió ponerle "Brexit" a su gato, ya que -dice ella- el felino es muy indeciso: maúlla fuertemente en las mañanas para salir, pero una vez que se le abre la puerta se rehúsa a poner un pie fuera de la casa.

Hace unos días utilicé una metáfora similar durante una entrevista en radio con mi querido Carlos Loret, sólo que el gato de mi historia se la pasa rascando a la puerta para que sus hipotéticos dueños se tengan que levantar constantemente, un poco como Sísifo pero con un cuadrúpedo en vez de una enorme roca.

El hecho es que después de todo el alboroto y fanfarrias con que determinó su salida de la Unión Europea, el gobierno del Reino Unido ha solicitado una prórroga para tratar de definir los términos en que se iría. Y digo 'se iría' porque ya ni siquiera en eso hay certeza, porque a falta de definiciones en Londres y en Bruselas, todo esto se convierte en un acertijo o una comedia de errores que costará miles y miles de millones de euros a todos los involucrados. Un poco como un divorcio en el que cada quien le va prendiendo fuego a sus bienes con tal de perjudicar más al otro.

• Nada de gracioso, todo lo contrario, la atroz matanza ocurrida en Nueva Zelanda, donde un racista radical abrió fuego contra los fieles en dos mezquitas en la ciudad de Christchurch. 50 muertos, decenas de heridos, muchos de ellos de gravedad, es el macabro saldo de este ataque cuyo origen se encuentra -es necesario decirlo- en un enfermizo afán por ensalzar sus creencias religiosas y su etnicidad a costa de la vida de tantos inocentes.

Al horror del crimen ha seguido una de las más ejemplares reacciones gubernamentales de las que yo tenga memoria. La Primer Ministro de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, compartió el luto de los familiares usando la tradicional mascada/velo como muestra de respeto a la comunidad musulmana y ha exigido después, con mucho éxito, que no se nombre públicamente al autor del atentado, quien ya se encuentra detenido. Al negarse a difundir su nombre y su "manifiesto" de odio, se le resta reconocimiento y se le quita la plataforma de propaganda que buscaba. "Habrá buscado notoriedad -dijo la Primer Ministro- pero en Nueva Zelanda no le daremos nada. Ni siquiera su nombre".

A la decisión del gobierno neozelandés se sumaron las grandes empresas proveedoras de servicios de internet de banda ancha, que restringieron acceso al video que grabó en vivo el asesino e hicieron un llamado a las principales plataformas de redes sociales para hacer lo mismo. Muchos anunciantes dieron a conocer su intención de retirar su publicidad de Facebook, por ejemplo, dada su renuencia a impedir la difusión de materiales como ese.

• Eso nos lleva a un tema harto pertinente: ¿Debe o no existir algún tipo de censura o control en las redes sociales? Para los libertarios que defienden la apertura total, basta con señalar la frecuencia y facilidad con la que distintas plataformas restringen ciertos contenidos o impulsan otros, con lo cual sepultan, para efectos prácticos, información que no les agrada por razones comerciales o de buena conciencia. ¿Es eso suficiente?

El asunto es doblemente relevante en tiempos en que la desinformación y la propaganda engañosa llegan a niveles inauditos, con alcances descomunales tanto en términos de audiencia como de rapidez de transmisión. Si a eso sumamos que muchos de los emisores de información ni siquiera son reales (se trata de cuentas automatizadas o de impostores en muchos casos), la pregunta deja de ser hipotética para convertirse en una que puede llegar a salvar, o a costar, vidas humanas.

Así, queridos lectores, este breve repaso que dejo a su consideración. Y recuerden: no es que el gato sea indeciso, es que se está divirtiendo a costa nuestra.

@gabrielguerrac

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