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EDITORIAL

¿Hasta cuándo?

NUESTRO CONCEPTO
lunes 22 de abril 2019, actualizada 8:03 am


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La seguridad es cosa de todos. El primer trimestre del año, con un nuevo Gobierno federal que se autodefine diametralmente opuesto a los anteriores, se convirtió en el más violento de los últimos años, de nueva cuenta un récord con el incremento del 9.7 por ciento de homicidios dolosos, pasando de 6 mil 598 carpetas de investigación a 7 mil 242 casos en el mismo periodo de 2018, al alza desde que se contabilizan este tipo de crímenes en nuestro país.

La masacre de 13 personas la noche del pasado viernes en Minatitlán, Veracruz enlutó al país; los hechos en los que un comando armado irrumpió en una fiesta privada recordaron a la ciudadanía que el fenómeno de la violencia está lejos de ser superado en México, las imágenes que desde hace más de una década se han vuelto recurrentes en nuestro imaginario nos obligan a pensar en la necesidad de reconstruir un país que se desmorona.

En La Laguna vivimos varios episodios de violencia similares, en distintas fechas y lugares, donde los asistentes, personas de la sociedad civil o víctimas colaterales, jamás imaginaron que una noche de fiesta o celebración quedaría grabada con un oscuro tinte de tragedia. Eran otros Gobiernos, eran otros tiempos, eran los sexenios de los presidentes Felipe Calderón (PAN) y Enrique Peña Nieto (PRI).

Hoy, en el gobierno de la Cuarta Transformación, que encabeza Andrés Manuel López Obrador (Morena), el escenario no es nada distante, ahora los discursos de la estrategia de seguridad se esconden en acusaciones, ya pasan de la inauguración y lanzamiento de grandes actos de espectacularidad como sucedió con Calderón en Ciudad Juárez o con Peña Nieto en Tamaulipas; ahora el presidente se ha limitado a decir que estos actos de violencia son causa de quienes lo presidieron.

López Obrador realizó una visita a Veracruz, que fue programada con anterioridad a los hechos, pero de nueva cuenta desvió su discurso y lo limitó al combate a la corrupción, repartió culpas y no logró que quienes se sienten inseguros en esa entidad que hoy sigue de luto tuvieran un momento de esperanza, esa que se pudiera dilucidar con un Gobierno que tuviera clara la estrategia para combatir al crimen organizado.

Cuando era oposición, AMLO fue un crítico permanente de la estrategia de seguridad; como candidato prometió que regresaría el ejército a los cuarteles y trabajaría más en la reconstrucción del tejido social que en la política militarista. Sin embargo, en sus más de cien días como presidente, los militares siguen patrullando, la violencia está al alza, y su proyecto de Guardia Nacional se ve lejos de ser la solución que todos esperamos.

Minatitlán es ese ejemplo de los que a diario viven los ciudadanos de decenas de ciudades a lo largo y ancho del país, el horror es algo que nos debe indignar, y hoy, más que nunca, es necesario preguntarle a la máxima autoridad del país: ¿hasta cuándo?

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