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EDITORIAL

Torreón uno, Saltillo cinco

ASUNTOS CORPORATIVOS

EDGAR SALINAS
martes 21 de mayo 2019, actualizada 7:27 am


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Llamó la atención el titular elegido para el domingo pasado por El Siglo de Torreón: "Torreón uno, Saltillo cinco". La nota hace referencia al crecimiento del empleo formal en ambas ciudades medido por la cifra registrada en el Instituto Mexicano del Seguro Social durante 2018.

El mensaje central de esta comparación fue contundente: durante el año analizado el resultado es que, por cada empleo formal generado en Torreón, en Saltillo fueron cinco. En términos porcentuales, las cifras fueron 1.8 contra 7.8.

La cifra para la ciudad lagunera es baja. Si consideramos el crecimiento promedio de los últimos seis años para México, que fue de 3.8 por ciento anual, Torreón está a menos de la mitad, y Saltillo, por el contrario, a más del doble. De modo que el comparativo entre ambas ciudades cobra aún más dramatismo si lo referenciamos con el promedio nacional. Mientras que una de las ciudades está por debajo de la media tabla, la otra destaca positivamente incluso a nivel nacional.

Entiendo que ha sido común comparar los resultados de las dos ciudades en múltiples ocasiones y para diversos indicadores: competitividad urbana; prosperidad; inversiones; seguridad y, desde luego, empleo. La proclividad hacia este comparativo hunde sus raíces en un sentimiento asociado a un trato desigual en la promoción dada a la capital (o las capitales, puesto que suele pensarse lo mismo para Gómez Palacio y Durango) y cómo esta discriminación tiene su evidencia en resultados como los aludidos por la nota.

Sin embargo, señalar como causa de estas diferencias al trato discriminatorio entre regiones es insuficiente para explicar los resultados entre Saltillo y Torreón en un contexto comercial e industrial como el mexicano. Incluso en el caso de que fuera un factor, habría que dejar claro si obedece a promoción (y encontrar el multiplicador de la relación promoción-inversión-empleo); a obras de infraestructura para el establecimiento de nuevas empresas o el crecimiento de las ya instaladas (nuevamente señalando el factor multiplicador de este tipo de obras); o bien si en el supuesto trato discriminatorio no se presenta ante las posibles inversiones las ventajas de instalarse en Torreón de modo exprofeso. Esto último sería muy raro, puesto que, como ejemplo, en la gira por Asia que actualmente hace el Gobierno del estado para promover inversiones hay un representante lagunero entre los dos integrantes de la iniciativa privada del estado en tal recorrido.

Sería muy conveniente hacer un análisis desde una perspectiva distinta, en la que se privilegie el examen minucioso de los factores endógenos de esta situación que ya parece crónica. Superada la crisis de inseguridad de hace unos años, ese tampoco puede ser más el factor que se use para justificar magros resultados, a diferencia de lo que se hizo con toda razón en ese entonces.

Pero el análisis también debe ser robusto en el entendimiento de los factores de éxito en la economía global y, por tanto, hacer una revisión a detalle de las capacidades para insertar la región en los circuitos de crecimiento global. Algo se nos escapa en los análisis locales que no entendemos el secreto de tantas otras ciudades del país con mucho mejor capacidad de atracción de nuevos socios y de generación de nuevo empleo.

Quien condiciona la economía de Torreón no es Saltillo. De otro modo, así como el titular del domingo pasado, habría otros muchos ejemplos más para llenar dos o tres meses la nota principal si en lugar del nombre de la capital del estado ponemos Querétaro, Aguascalientes o Tijuana, etcétera.

Entre las múltiples circunstancias que hoy se nos presentan como reto, el de atraer nuevos socios que hagan de esta región una propicia para invertir y crecer, es prioritario. Es de tal complejidad el reto que bien puede ocupar la posición primera entre las que se deben atender en unidad y estratégicamente para encontrarle una solución, pues aquí radica la posibilidad inicial de generación de ingreso digno que dinamice la economía regional y por ende el bienestar general.

Twitter: @letrasalaire
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