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Cultura

El simbolismo de las danzas laguneras

Martiniano Esquivel se ha preocupado por mantener latente el corazón de las danzas tradicionales

SAÚL RODRÍGUEZ / EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH, jueves 18 de julio 2019, actualizada 9:58 am

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Maestro de folclor por más de cinco lustros, Martiniano Esquivel comenzó su relación con las danzas tradicionales hace 13 años. Un impulso surgió de su curiosidad y lo llevó a lugares como el ejido La Partida, donde comenzó a investigar sobre la materia. Allí, ante la tradición incólume, y como si se tratara de una cátedra de mayeútica, los porqués se le multiplicaron.

Se internó en las comunidades, dialogó con sus pobladores y comprendió que aquellas danzas habían llegado con los primero habitantes que arribaron a la región en la era moderna.

"Nuestras representaciones de las danzas de La Laguna son la de matlachines, y la de pluma. La azteca llega en 1974 con el señor Ezequiel Romero".

Al sonido de guajes y nahuillas, la danza y los danzantes le dejaron miles de enseñanzas que alimentaron su espíritu. Se considera un afortunado.

"El aspecto cultural es muy importante porque su aprendizaje no es teórico, es natural; se hereda de padres a hijos. Es la cultura del pueblo, la raíz, la esencia ".

Asegura que la devoción es el factor principal de las danzas tradicionales; lo ritual-religioso. La Laguna es privilegiada en el tema, una zona con más de mil grupos de danza.

"La danza fue parte de nuestro crecimiento como región lagunera. ¿Por qué? Porque las danzas de matlachines, por ejemplo, provienen de Tlaxcala, Aguascalientes o Jalisco. Ellos vinieron a poblar La Laguna. La danza de pluma en los ejidos… ¿De dónde viene todo? De aquellos que fueron primeros aquí en la región".

La cultura de los migrantes se quedó. Poco a poco sazonó su propio sabor sin dejar aquella nostalgia por las tierras pasadas y sus fiestas religiosas. Las modificaciones les dieron esa identidad lagunera. A continuación, Esquivel se dio el tiempo de describir los simbolismos que se mueven al son de las tamboras.

DANZA DE PLUMA

Con fuerte popularidad en los ejidos, se conforma por dos filas de danzantes, una va de rosa y la otra de azul. Según el profesor, es considerada danza de "conquista", de "ritual-religiosa" y de "fertilidad". La línea de azul representa la sangre de la nobleza española y es capitaneada por un "cortés" que representa a Hernán Cortés. Éste lleva un bastón rematado en flores que significa el cetro de la nobleza.

La fila rosa hace alegoría a la sangre derramada de los indígenas muertos durante la Conquista. Es capitaneada por un monarca que representa a Moctezuma. En medio va una niña vestida de blanco como la Malinche.

Sus coronas floreadas representan la fertilidad. Portan cuatro espejos como los puntos cardinales y siete listones como los colores del arcoíris. Sus manos sostienen la palma de plumas como el escudo en la Conquista y el guaje como arma. Un mandil blanco se desprende del vestuario en voz de los campesinos que iban a la pisca. Y un manto con imágenes de santos custodia sus espaldas en el aspecto religioso.

Incluye otros simbolismos como el "viejo de la danza", personaje gracioso que encarna al mal, responsable de alejar al público de la procesión y, en aspectos más técnicos, de auxiliar a los danzantes durante la actividad. También es una representación de los padres de la Malinche.

Esquivel afirma que un documento en Tlahualilo, fechado en 1948, da fe de la existencia de la danza de pluma desde ese año.

DANZA DE MATLACHINES

Tienen más presencia en las ciudades y sólo se considera de "conquista". Generalmente su vestuario es rojo por la sangre que corrió a la llegada de los españoles y cuenta con accesorios que rememoran la guerra.

Sus nahuillas, tapizadas con carrizos y cascabeles, acompañan al estruendo de las tamboras y la agitación de los guajes. En veces portan penachos coloridos que pueden llegar a costar miles de pesos.

Las pisadas fuertes y enérgicas de los danzantes refieren a la fertilidad de los campos, a la siembra, a la fecundación de la madre Tierra. Al igual que en la danza de pluma, antes se utilizaba un violín para sonorizar el ritual, aspecto que ha perdido con el tiempo.

El profesor explica que mucha información sobre esta danza se ha extraviado debido a que la urbe ha masticado las tradiciones. Lo que en el sector rural (donde es más común la danza de pluma), se ha tratado con más ahínco para mantener intacto su legado.

El grupo de danza es una familia, imparte disciplina a sus integrantes. Se resalta que si el gobierno apoyara más a las danzas tradicionales se evitaría mucha de la violencia que sacude a la región, ya que abarcan la parte física, mental y espiritual.

El "Profe Timy", como también es llamado por la comunidad danzante, acompañará al séquito de danzas laguneras que participarán el próximo domingo 21 en el Festival Internacional de Cultura de Saltillo.

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