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Cultura

La vida del circo tras bambalinas

Cinco artistas comparten la experiencia que ha sido la carpa

DANIELA RAMÍREZ / EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH, domingo 21 de julio 2019, actualizada 12:08 pm

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Son como nómadas. Se trasladan de un lugar a otro para mostrar un abanico de artes. Tienen necesidad del circo, alimentan su alma de el. La pasión por la carpa los domina, son adictos a la magia que emerge cada vez que el presentador da pie a que empiece el show.

Son payasos, trapecistas, contorsionistas, malabaristas, acróbatas, equilibristas, bailarines. Pero también son hombres y mujeres que persiguen sueños y que trabajan todos los días en una profesión que en muchos de los casos se les coló en la sangre, y que en otros, descubrieron y la hicieron su filosofía.

Pasa de medio día y un camión con megáfono circula despacio invitando a los habitantes de Francisco I. Madero a que acudan "Al circo mas grande famoso de México Aurelio Atayde", que desde hace unos meses se ha presentado en varias ciudades de Coahuila y de Durango.

En menos de cinco días la carpa volvió a lucir armada y colorida, luego de haber sido desmantelada en la ciudad de Lerdo, Durango. El trabajo debió haber sido maratónico, debido a que se trata de un circo de gran dimensión, el cual trasporta uno de los mejores espectáculos circenses en México y que abrió sus puertas para conocer las historias de algunos de los artistas que lo conforman.

DETRÁS DE LA CARPA

Con un espectáculo aún a la espera, cinco artistas relatan cómo es que se han adherido a este oficio y se han vuelto parte de la familia del circo.

Antes de comenzar la entrevista Omar Samudio deja ver algo de su personalidad, hace chistes de la nada, sonríe. Luego nos permite saber que él le da vida a "Pototitos", personaje que se basa en la mímica para arrebatar carcajadas al público.

Relata que se encuentra contento, pues actualmente festeja 20 años de trayectoria en este arte al que decidió dedicarse, dejando de lado su carrera como arquitecto.

"Yo tengo una licenciatura, yo soy arquitecto y he estado de manera intermitente en el circo, me casé con una mujer de circo y entonces por consecuencia mis hijas, tengo tres, ya nacieron dentro del circo".

"Popotitos" expresa que le debe mucho al circo, pues en su atmósfera pudo formar una familia y encontrar la verdadera pasión que lo hace ser lo que el dice "un tipo feliz".

Julisa, hija de Omar, el hombre detrás de "Popotitos", también forma parte del show, al presentar un acto de hula hoop.

Para la joven de cabello risado y ojos traviesos "el circo es un modo de expresión, cuando estas mal, la gente no lo sabe, pero llega la hora del show, y tienes que salir y hay gente que pagó su boleto, entonces dices 'bueno sí, me fue mal en todo el día o estoy mal emocionalmente a la hora de que salgo al acto se te olvida todo'".

Enfatiza en que la magia que se vive dentro de la carpa es algo muy valioso, e invita a la gente a que "no dejen morir el arte del circo", dice, aunque se han tenido que adaptar por la cuestión de ya no poder presentar animales, los actos que realizan cada uno de los artistas son de gran nivel e invitan al asombro de quien los observa.

DEL CIRCO NACE EL AMOR

Leonardo y Yorka, se criaron naturalmente en el mundo del circo. Él, mexicano de padre cubano y ella brasileña, ambos pasaron su niñez dentro de una carpa, viajando y siendo preparados, desde pequeños para esta vida, que es claro no les incómoda vivir, al contrario, disfrutan cada momento formando parte de lo que ellos llaman "una gran familia".

Ambos son trapecistas y ofrecen al público un acto de amor por los aires, que aunque tiene una duración de cuatro minutos, el trabajo de ensayos es muy intenso.

Sentados al ras de la arena donde se presentan, los artistas comparten que en el mundo del circo a los más pequeños se les prepara físicamente para que sean capaces de presentar cualquier número.

"También tenemos escuela para aprender, desde primaria, también para el circo hay que prepararse", enfatiza Yorka cruzada de piernas.

MÁS QUE UN TRABAJO, UN HOGAR

Fernanda Morales, es una joven que prácticamente ha vivido toda su vida en el ambiente del circo, es bailarina y aparte se encarga de la administración del lugar. Dentro de un camper casa, es clara al compartir que para ella más que una fuente de empleo, el circo representa amor y hogar, así como también aprender a estar con los demás en las buenas y en las malas.

"El circo aparte de nuestro trabajo, es amor y creo que nos enseña como seres humanos a siempre estar en las buenas y en las malas".

Refiere que para los que forman parte de este mundo, la magia que se vive dentro de la carpa se manifiesta desde que están dentro de sus camper casas "para nosotros esto es como muy sagrado y a la gente creo que logramos quitarles aunque sea un momento sus problemas".

Es por ello que no reparó en hacer una petición a la sociedad "no dejen morir el circo". Por último informó que se mudarán en recientes fechas a San Pedro de las Colonias Coahuila. Luego fijarán la mira en otra ciudad o estado, lo que es un hecho es que no pararán de realizar lo que más aman, y mientras el circo no muera, sus actos seguirán latentes.

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