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Cultura

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HERMAN HESSE / PEQUEÑO MUNDO

EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH, lunes 12 de agosto 2019, actualizada 9:15 am


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La obra comienza con el magistral relato “El noviazgo”, en el que un hombre muy sensible, un hombre de quien se mofa todo el mundo, llega a conquistar la felicidad gracias a la cordial simpatía de una encantadora mujer. Esta aparente sencillez conduce a la asombrosa visión de cómo los valores íntimos de él se descubren gracias a la intuición y sensibilidad femenina. Este fermento, tan habitual en los seres del universo de Hesse, contiene un mundo en sí mismo, si pequeño no menos rico en calor humano. Es la característica común al resto de relatos, en los que el destino parece jugar con los personajes y en los que despunta el aspecto interior del ser humano. Este es el cordón que une estas historias, una novela excepcionalmente colorida.

SOBRE EL AUTOR

Herman Hesse (1877-1962) recibió el Premio Nobel de Literatura en 1946 “por sus escritos que, al crecer en osadía y penetración, ejemplifican clásicos ideales humanitarios y altas calidades de estilo”. Trataba temas como la dualidad, la soledad y entre sus obras más destacadas se encuentran clásicos como “El lobo estepario”, “Demian”, “Siddartha”, entre otras.

Sin embargo, la trascendencia de Hesse llegó hasta el mundo de las artes plásticas. El suizo también encontró un canal para expresarse a través del lienzo. Su carrera como pintor inició en 1916, cuando él tenía 40 años, con el objetivo de que fuera un pasatiempo terapéutico para tratar la crisis emocional que tuvo como estrago de la Primera Guerra Mundial.

En 1918 Hesse comenzó a vender poemas ilustrados por él mismo y destino las ganancias para su librería gestionada por prisioneros de guerra. Fue hasta 1919 cuando se estableció en el Cantón de Tesino, en la parte italiana de Suiza, cuando pintó miles de acuarelas inspiradas por las luces y colores del lugar. El estilo de Hesse es una mezcla entre el Impresionismo y el Expresionismo. Entre sus obras se encuentran naturalezas muertas, autorretratos y paisajes.

Se dice que sus pinturas también sirvieron como fuente de inspiración para la escritura, por ejemplo “El último verano de Klingsor”, publicado en 1920, obra en la que plasma el impulso creativo que experimentó durante esa etapa de su vida. También se encargó de ilustrar su libro “Wanderung”, que trata sobre su gusto por pasear a pie. Ilustró “Piktors Verwandlungen” en 1922, un cuento de hadas dedicado a su segunda esposa Ruth Wenger.

Actualmente, la mayoría de sus acuarelas se encuentran en el Museo Herman Hesse de Montagnola, de las cuales una selección de originales está a la venta para recaudar fondos para la fundación del mismo museo.

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