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Ciencia

Combatir emisiones de gases ya no basta

Implica cambiar la dieta de buena parte de la humanidad

EL UNIVERSAL
MADRID, ESPAÑA, miércoles 14 de agosto 2019, actualizada 2:09 pm

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La salud del planeta empeora a marchas forzadas. El cambio climático está acelerando el deterioro medioambiental y mermando la productividad de la tierra, con el agravante de que el sector agropecuario contribuye cada vez más al calentamiento global, lo que pone en riesgo la seguridad alimentaria.

La supresión o reducción de los gases de efecto invernadero (GEI), procedentes de la industria, centrales eléctricas y medios de transporte, aún es imprescindible en la lucha contra la crisis climática, pero hay que implementar terapias de choque adicionales para transformar el modelo alimentario, advierte el último informe difundido en Ginebra por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) de la ONU.

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La renovación del sistema alimentario a nivel mundial implica cambiar la dieta de buena parte de la humanidad para rebajar, sobre todo, el elevado consumo de carne que estimula en muchos casos la expansión del sector agropecuario, con los consiguientes perjuicios para el medio ambiente. La conservación y restauración de los bosques son tareas igualmente prioritarias para afrontar la emergencia climática y el problema de la biodiversidad, subrayan los expertos reunidos en la ciudad suiza.

Será imposible luchar contra el calentamiento del planeta si no se produce un giro radical en los hábitos alimentarios y en el modelo agroindustrial, agrega el IPCC, que detalla que más de una cuarta parte de la superficie terrestre está sujeta a la degradación provocada por el ser humano.

"La importancia del informe de Naciones Unidas es que aterriza el problema, se mete hasta nuestra cocina, porque nos dice que si no cambiamos el sistema alimentario, por más que modifiquemos el sistema energético y avancemos en transportes sostenibles, no lograremos evitar un cambio climático catastrófico", señala a EL UNIVERSAL Julio Barea, responsable de las campañas de consumo y biodiversidad de Greenpeace.

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Las emisiones del sistema alimentario en su conjunto representan 37% del total de las emisiones mundiales de GEI inducidas por el hombre, por lo que habría que doblar el consumo de frutas, hortalizas, cereales, legumbres y frutos secos, y reducir a la mitad la ingesta de carne roja. Los especialistas resaltan que el derroche de alimentos es el causante de 10% de los gases nocivos que se expulsan a la atmósfera.

Tras enfatizar que el consumo de carne se ha duplicado en los últimos 60 años, la ONU puntualiza que se han destruido bosques para uso agropecuario a un ritmo sin precedentes en la historia.

"Los animales se alimentan con soja, mucha de ella transgénica. Y para poder cultivarla se está llevando a cabo una deforestación masiva, sobre todo en países como Brasil, Argentina y Paraguay, lo que implica un impacto brutal por las emisiones del propio sector y porque estamos acabando con espacios naturales que son sumideros de CO2 [dióxido de carbono]", agrega el doctor en geología y portavoz de la organización ecologista.

Los intentos por resolver la crisis climática, centrando exclusivamente los esfuerzos en acabar con las emisiones de gases convencionales, están condenados al fracaso, reitera el informe de Ginebra para acentuar la necesidad de adoptar otras medidas complementarias, como la reconversión del modelo de producción alimentaria y la gestión sostenible del suelo, a fin de combatir de manera integral el cambio climático.

En un planeta donde 821 millones de personas padecen hambre, mientras que se desperdicia entre 25% y 30% de la producción total de comida, el objetivo es reducir en los países industrializados el consumo de carne 50% antes de 2050, según la iniciativa de Greenpeace.

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Tras activar las alarmas por el cambio climático, el IPCC se muestra pesimista en sus proyecciones, al advertir que la falta de acción puede generar efectos irreversibles. Al ritmo actual de deterioro, las sequías se extenderán en el Mediterráneo y en África Oriental, regiones en las que junto con América, el sur de África y Asia Central aumentarán los incendios forestales, y en otras zonas caerá el rendimiento de los cultivos.

El calentamiento global podría elevar los flujos migratorios derivados de desastres medioambientales, sostienen los expertos luego de revelar que desde el periodo preindustrial la temperatura sobre la superficie terrestre subió 1.53°C.

El informe del IPCC, en el que participaron 107 expertos de 52 países, estudió por primera vez la relación entre el cambio climático y los usos del suelo. Los especialistas documentaron los impactos del calentamiento global en el sistema alimentario y en los ecosistemas, como los devastadores incendios ocurridos en Siberia.

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