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EDITORIAL

Verdades y rumores

AGENTE 007
miércoles 14 de agosto 2019, actualizada 8:34 am

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Cero y van dos. Al que de plano le hacen el ‘fuchi’ algunos miembros distinguidos de la Cuarta Transformación es al senador taurino-carbonero Armando Guadiana. Nuestros subagentes, disfrazados de estetoscopios descompuestos, nos reportan que la gente de logística del presidente Andrés Manuel López Obrador en su más reciente visita al municipio de Ramos Arizpe se encargó de taclear al senador hasta que se cansaron, y no lo dejaron subirse al templete, por lo que al político morenista no le quedó de otra que ponerse una bata de médico y así colarse en la primera fila, donde tampoco recibió atención del preciso. Según los subagentes, luego de que se revivió el tema del prestamillo de 20 millones de dólares que aún debe a BANCOMEXT, don Andrés Manuel no quiere cerca a nadie que huela a corrupción, o a menos que haya “fuego amigo”, y le estén preparando algo. En cambio al que se le vio muy consentido y apapachado, e incluso acompañó al presidente en el recorrido por el hospital de Ramos Arizpe, fue el super delegado y expanista Reyes Flores, quien no se le despegó en ningún momento.

Luego don Reyes se apersonó de las múltiples peticiones que recibió “el gran tlatoani”. Vaya chamba que le dejaron, misma que tendrá o intentará resolver para no dejar mal a su jefe, quien prometió visitar la provincia cada dos meses, y aquí la pregunta es: ¿con qué presupuesto lo va a resolver? Y al que le fue más que bien durante el evento del superjefazo López Obrador fue al ‘góber’ de Coahuila, Miguel Ángel Riquelme, quien recibió tantos elogios del preciso que hasta uno de sus ‘amlovers’ le repeló, y pa’ pronto don Andrés Manuel lo calló diciendo enérgicamente que él no es barbero y que si defiende a Riquelme es porque se lo merece, luego pidió respeto para el mandatario estatal y de paso dejó con la boca abierta a más de uno, entiéndase al gobernador de Durango, José Rosas Aispuro, agradeciéndole a don Miguel su colaboración para seguir con la transformación que emprendió hace ocho meses.

Y donde todos quieren hueso desde que López Obrador se volvió el mandamás de la nación es en Morena, sobre todo en Coahuila. Los simpatizantes viejos, nuevos y sobre todo los ‘de clóset’ luchan por dirigir las riendas del imparable partido. Recientemente la diputada Miroslava Sánchez dejó el cargo como dirigente estatal porque no se le permitía tener doble función. Por lo que el secretario general, José Guadalupe Céspedes, se atribuyó las funciones de presidente, cosa que no agradó a los seguidores de la doctora Miroslava, por lo que lo desconocen. Este pasado fin de semana, los consejeros estatales hicieron un cónclave en la capirucha del sarape y entre los acuerdos se desconoció la figura de don José, así como la suspensión de afiliación de militantes y comités ampliados. Ya son muchos los que dicen que con tanta grilla al interior de la 4T coahuilense van a terminar pareciéndose al PRD. Incluso, las lenguas viperinas cuentan que el grupo que apoya a don José viene desde uno de los sectores de la cúpula priista del estado; tan es así que en Torreón convocaron a una rueda de prensa en el mismo hotel donde los regidores del tricolor se reúnen para lanzar los dardos venenosos en contra de la administración del alcalde Jorge Zermeño, algo que a muchos les pareció más que una mera coincidencia.

A quienes también les entró por un oído y les salió por el otro el discurso de la Cuarta Transformación, que al menos desde Palacio Nacional busca el bienestar de los más necesitados por encima de todas las cosas, fue a los muchachos del Servicio de Administración Tributaria (SAT) en La Laguna, a quienes durante las últimas semanas les ha dado por realizar sendos operativos para cazar a esos deudores morosos que por una u otra razón no tienen el pago de sus impuestos al día. Lo curioso es que quienes reciben la visita del personal del SAT son personas cuyos montos a pagar por una parte son pequeños, pero por otra presentan apenas semanas de atraso en sus obligaciones, generando la pregunta de si el SAT estará tratando así a los grandes contribuyentes, o les estará condonando como en administraciones anteriores sus elevadas cuentas, o simplemente estará armando operativos para hacer como que trabajan. Nuestros subagentes, disfrazados de inspector perdido, nos comentan que ya son muchos los reportes de personal de esa dependencia que se presentan en los domicilios amenazando con embargar a los deudores e incautar sus refrigeradores, sillas, planchas, licuadoras y hasta la casa del perro para pagar sus impuestos. Lo curioso es que los operativos incluyen taburetes de comida rápida, puestos de gorditas y hasta los ‘viene-viene’ que no muestren su caja registradora y el programa de facturación en línea, todos caen ante el implacable peso de la ley tributaria, que al menos en la región parece estar más empeñada en pegarle, como cosa rara, al ciudadano de a pie, mientras los grandes evasores se pasean por ahí como si nada.

Los que hicieron su renovación de dirigencias a nivel municipal de manera “discreta” fueron los panistas en Coahuila, quienes dividieron el proceso electoral en dos entregas, una fue el domingo 4 de agosto, y la otra el pasado 11. En comparación con la parafernalia, el pachangón y el ruido de los priistas, los blanquiazules hicieron su renovación en diferentes clubes sociales de la entidad, dejando de lado las oficinas centrales de cada comité. En Torreón, la Asamblea donde además hubo propuesta para integrar el Consejo Nacional y el Consejo Estatal del Partido fue en un salón de eventos, donde el “señor de los taxis” y primer regidor Ignacio García regresó a la presidencia del partido. Sin dar cifras de cuánta fue la participación de sus militantes, don Nacho dijo que ganó gracias al arduo trabajo y a la fórmula de la unidad, integrada por casi todos los funcionarios de la actual administración de Torreón. A la explicación no es que se le haya entendido mucho que digamos, pero ganó. Nuestros subagentes, disfrazados de lideresa fifí, nos reportan que la incómoda prensa le preguntó al edil si tendría tiempo para hacerla de regidor, concesionario de unidades de transporte público y de dirigente de partido a punto de desaparecer, a lo que respondió que se sabrá “ajustar”, y aclaró con puntos y comas que solo es regidor de 8:00 de la mañana a 3:00 de la tarde, así que tendrá mucho tiempo para tratar de recomponer lo que queda del PAN en Torreón, y vislumbrar quiénes serían los abanderados del partido para las próximas elecciones, donde se elegirá a los diputados locales. Los que dejaron sus vacaciones y carnes asadas para aparecer en la foto fueron el alcalde de Torreón, Jorge Zermeño, el desempleado y eterno candidato, Guillermo Anaya, y los legisladores Gerardo Aguado y Marcelo Torreón Cofiño, este último preocupado por el frente común que sus compañeros de partido andan fraguando a escondidas en contra de él. Por cierto, a quien se le extrañó en la foto fue al ex ‘hooligan’ y hoy morenista Luis Fernando Salazar, quien anda desatado en las inestables redes sociales con sus fotos en la playa; vaya que tiene tiempo para disfrutar del ejercicio y la buena vida el diputado federal.

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