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Gómez Palacio y Lerdo

Vuelven su casa un Desierto Cautivo

El proyecto busca documentar la historia de artículos de uso cotidiano

MA. ELENA HOLGUÍN/EL SIGLO DE TORREÓN
GÓMEZ PALACIO, DURANGO, lunes 19 de agosto 2019, actualizada 9:11 am

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Javier Leyva González convirtió su casa en un área de exhibición de cactáceas, herramientas que se utilizaban en la agricultura, billetes de distintos países y herraduras de caballos que cuentan la historia de los animales y sus propietarios, entre otras actividades con las que se busca fomentar el autoconsumo.

Su proyecto se denomina Desierto Cautivo, que en general busca reunir y documentar la historia de objetos de uso cotidiano y pertenencias de quienes vivieron en épocas anteriores a la nuestra, como una forma de recordar, conservar y fortalecer la identidad como gomezpalatinos.

Desde la entrada a la vivienda, ubicada en calle Sánchez Álvarez número 568 en la zona Centro, se muestra una imagen característica de las casas antiguas en La Laguna, con fragmentos de muros que semejan adobes, plantas del desierto y sombreros que se usaron en otra época colgados sobre las paredes.

Sobre las paredes se exhiben algunas piezas con 100 o más años de antigüedad, como las puntas que los agricultores empleaban para pelar mazorcas y no maltratar sus manos; desgranadoras en forma de círculos, hechas de olotes que la gente de poca capacidad económica utilizaba para desgranar manualmente el maíz y con ello, convertirlo en el alimento básico: la tortilla.

La exhibición incluye piezas que corresponden a técnicas ya mecanizadas, como una desgranadora del año de 1933, que ya representaba un menor esfuerzo para los agricultores.

Javier Leyva también cuenta con una colección de llaves, otra de cadenas de diferentes tamaños en la que se incluye el ancla de un barco, así como herramientas empleadas en la minería y hasta un lavabo de fierro vaciado de 1880, que fue encontrado enterrado en el patio de una casa cuyo propietario se lo donó para incluirlo a su colección.

En el otro extremo del patio hay una serie de herraduras y junto a éstas, la fotografía o el nombre de los propietarios de los caballos a quienes pertenecieron las piezas.

En este pequeño apartado de la exhibición, se busca contar la historia de cada equino, y a futuro ir ampliando la colección, aprovechar todas las piezas posibles para formar el museo del caballo, dado que esta zona y particularmente la ciudad de Gómez Palacio está considerada como el "corazón de la charrería".

Javier Leyva dice que de no haber rescatado muchas de estas piezas en el "fierro viejo", no habría testigos fieles de la forma de vida que tenían en años anteriores, pues se habrían fundido y con ello, borrado el pasado y la historia que nos atañe.

Además de todas estas colecciones, Javier Leyva, quien es médico veterinario, desarrolla la crianza de especies de traspatio, como conejos y gallinas como una forma de generar alimento saludable y libre de químicos y medicamentos.

Con ello, dice, se busca fomentar entre las familias el autoconsumo y de alguna forma, retomar la práctica de antaño para generar los propios alimentos.

CACTÁCEAS EN LA AZOTEA

Infinidad de plantas del desierto, pequeñas y de gran tamaño, forman parte de la exhibición que Javier Leyva y su esposa, María Teresa Rosales, ofrecen a sus visitantes como parte del proyecto Desierto Cautivo.

Justo en la azotea de toda la casa, están todas las plantas que la misma gente le ha ido regalando y que se han ido multiplicando para enriquecer la muestra de las especies que son nativas de la Comarca Lagunera.

A esta área también pueden acceder los visitantes, quienes anticipadamente deben comunicarse con el dueño de la vivienda para concertar fecha y hora, al número 8711-26-98-99; "aquí no vendemos nada, el propósito es que vengan y conozcan parte de la historia y de ofrecer algo diferente a quienes nos visitan".

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